Miles de personas han empezado a congregarse en el centro de Londres para participar en dos manifestaciones distintas: la convocada por el ultraderechista Tommy Robinson y la que conmemora la 'Nakba', el éxodo masivo de palestinos en 1948.
En medio de un gran operativo policial, las fuerzas del orden han indicado que estiman que unas 50.000 personas asistirán a la marcha de Robinson, titulada "Unite the Kingdom" (Unir el Reino), mientras que esperan que otras 30.000 lo hagan en la pro-palestina.
Aunque tienen recorridos separados, las dos marchas convergen hacia el final en las zonas más céntricas de la ciudad, en torno a Trafalgar Square.
Por si fuera poco, ese mismo sábado tiene lugar la final de la 'FA Cup' —el segundo torneo más importante del calendario futbolístico inglés— que disputarán el Manchester City y el Chelsea.
Aunque el escenario del partido es el estadio de Wembley, muy alejado del centro, es previsible que los aficionados de uno y otro equipo terminen la jornada también en el centro de la ciudad, como suele ser habitual.
Vehículos blindados, agentes a caballo, perros policía, drones y helicópteros se desplegarán junto con unos 4.000 agentes que vigilarán estos eventos, a fin de evitar enfrentamientos violentos entre ambas manifestaciones.
Tommy Robinson, seudónimo con el que se conoce a Stephen Yaxley Lennon y conocido por sus posiciones islamófobas y antiinmigración, escribió este sábado en su cuenta de X que hoy "unimos el Reino y Occidente en la mayor muestra de patriotismo que el mundo haya visto jamás".
Las manifestaciones convocadas por Robinson han derivado en cánticos antimusulmanes y, en su última convocatoria en septiembre pasado, en "violencia en múltiples lugares en los que los manifestantes atacaron a los agentes y trataron de enzarzarse con grupos que se contramanifestaban".
Por contra, Daniel Kebede, secretario general del Sindicato Nacional de Educación, declaró: "Marchamos hoy para demostrar que no permitiremos que Tommy Robinson y la extrema derecha dividan nuestras comunidades".
En esta manifestación, los participantes llevan pancartas y carteles con lemas como "La ciudad de Bristol apoya a Palestina", "Alto a Trump, alto a Nigel Farage", en referencia éste último al líder del populista de derechas Reform UK, y "Liberen a los rehenes palestinos", mientras que muchos portan banderas palestinas.
Por el momento, ambas concentraciones se presentan pacíficas, pero el viceprimer ministro británico, el laborista David Lammy, advirtió este sábado a través de su cuenta de X de que las autoridades actuarán con rapidez si las protestas se tornan violentas.
La policía ha emitido un comunicado que especifica que su plan para el sábado, "con un enfoque de tolerancia cero, contará con recursos extraordinarios como el reconocimiento facial, helicópteros, drones, unidades caninas, policía montada, vehículos blindados y equipos de investigación".
La policía recuerda además que el Ministerio del Interior ha elevado los riesgos de un atentado terrorista a "severos".
Ante el temor de incidentes, el Gobierno británico prohibió ayer la entrada en el país a varios ultraderechistas extranjeros que vienen "a incitar el odio y la violencia" en la manifestación de signo ultraderechista y de carácter masivo convocada por Robinson.
El primer ministro Keir Starmer difundió ayer una declaración en la que no dudó en afirmar que los organizadores "simple y llanamente difunden el odio y la división", y el espíritu de la marcha "es un recordatorio exacto de todo aquello a lo que nos oponemos".
Entre los vetados se encuentra la española Ada Lluch, el polaco Dominik Tarczyński, el belga Filip Dewinter, la holandesa Eva Vlaardingerbroek y los estadounidenses Don Keith, Joey Mannarino y Valentina Gómez.
