El 10 de abril de 1998 es una fecha clave en la memoria de Irlanda del Norte. Aquel día, que coincidía con las celebraciones de Pascua, se trató de apaciguar por escrito la violencia sectaria que llevaba décadas enfrentando a dos comunidades. El Úlster consiguió, después de unos 3.500 muertos en los conocidos como troubles (problemas), firmar un documento en el que grupos terroristas y paramilitares cesaban sus actividades.

La ocasión, histórica, se rubricó con los llamados Acuerdos de Belfast, que más tarde se rebautizaron como los Acuerdos del Viernes Santo. Este año, con el 25 aniversario, esta parte de Reino Unido ha querido celebrarlo a lo grande. Durante varias jornadas se han hecho múltiples actividades para conmemorarlo e incluso Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, ha planificado una visita el próximo martes.

Pero al orgullo de aquella gesta se le han cruzado algunos obstáculos. Irlanda del Norte lleva meses sumido en la inestabilidad política, aún carga con las consecuencias del Brexit y se enfrenta a una amenaza de ataques palpable: justo este domingo, la Policía ha desmantelado una trama del Nuevo IRA (facción del grupo terrorista, ya inactivo) que pensaba cometer atentado por la visita de Biden.

Según ha publicado en exclusiva el diario The Belfast Telegraph, artificieros del ejército británico han encontrado material para fabricar explosivos en Derry, la segunda ciudad de Irlanda del Norte. "Los planes consistían en perpetrar un ataque con mortero similar al que causó graves heridas a dos policías en noviembre pasado en la localidad de Strabane", revelaban fuentes policiales.

Esta búsqueda provenía de los servicios de inteligencia británicos, que habían elevado la alerta terrorista en Irlanda del Norte al máximo nivel ("riesgo grave") por primera vez en 12 años. Para el presidente de Estados Unidos, de origen irlandés, este hallazgo no altera sus planes. "No va a mantenerme alejado", ha respondido Biden al tener noticia de esta amenaza. El Nuevo IRA surgió en el 2012 de la fusión de grupos que no aceptan el acuerdo de paz y tomó el relevo del IRA Auténtico, hasta entonces la facción más activa de disidentes del "ejército republicano".

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Biden hará una visita de cuatro días por la zona. Llegará el martes por la tarde y dará un discurso el miércoles por la mañana en el nuevo campus de la Universidad del Úlster, frente a unas 20.000 personas. Después tiene previsto viajar a Dublín, aunque la agenda todavía no está concretada. Le acompañará Rishi Sunak, el primer ministro británico, que ha declarado que "el Acuerdo del Viernes Santo fue un momento increíble para nuestra nación".

"Fue un poderoso e inusual ejemplo de cómo la gente puede llegar a hacer lo imposible para crear un futuro mejor para Irlanda del Norte", añadió el mandatario. El presidente estadounidense, con ancestros irlandeses, también ha querido alabar aquel acuerdo. Biden ha destacado "los tremendos avances" de Irlanda del Norte y enfatizar el relevante papel de su país en el histórico acuerdo entre unionistas y republicanos sellado hace 25 años (Bill y Hillary Clinton recogerán el testigo en unos días).

La visita de Biden ha generado mucho interés no solo por esta alerta. Al parecer, desde algunos sectores se habla de relaciones "tirantes" entre Washington y Londres. De hecho, y contra la lógica de años anteriores, su presencia suscita más entusiasmo entre las filas republicanas: los proirlandeses creen que desde el Brexit firmado por Boris Johnson hay un ambiente enrarecido con Estados Unidos. 

El presidente estadounidense se ha caracterizado en los últimos años por su rechazo a este divorcio con la Unión Europea y es visto como un político más próximo y afín a Dublín que a Londres. Es más: durante su periplo cruzará la invisible frontera que hay entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte y se detendrá en el condado de Louth, donde residen familiares lejanos de su madre de origen irlandés.

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Después, Biden seguirá rumbo a Dublín, donde dará un discurso en el Parlamento antes de partir hacia Ballina, en el condado de Mayo, donde también tiene parte de sus raíces. La Casa Blanca tiene previsto aportar más detalles sobre el programa del mandatario demócrata este lunes, aunque ya se conoce que no estará acompañado por la primera dama, Jill.

Tampoco tiene previsto visitar el castillo de Stormont, sede de la Asamblea autónoma norirlandesa. El Gobierno de poder compartido está suspendido desde hace más de un año por el rechazo del unionismo probritánico a los arreglos del Brexit para la región.

Mural en Belfast por la celebración de los acuerdos de paz. REUTERS

Además, el paso de Biden por la región ha llevado a la Policía autónoma (PSNI) a diseñar el "mayor dispositivo de seguridad" en casi 10 años, que se calcula podría costar a las arcas públicas unos ocho millones de euros, tras el refuerzo de las medidas antiterroristas y la llegada de 300 efectivos adicionales del resto del Reino Unido.

"Los servicios de inteligencia recibieron información creíble sobre los planes para lanzar un ataque terrorista en estas fechas", apuntó el número dos de la policía británica, Bobby Singleton.

Las fuerzas del orden han comunicado en este sentido que disponen de "información fiable de inteligencia" sobre planes de grupos disidentes republicanos para atentar el lunes de Pascua, además del material incautado en Derry. Singleton ha indicado que la información sale de las propias comunidades donde aún operan escisiones del ya Ejército Republicano Irlandés (IRA), opuestas al proceso de paz.

Fecha simbólica para el republicanismo

El lunes de Semana Santa es una fecha muy simbólica para el republicanismo pro-irlandés, pues conmemora el Levantamiento de Pascua de 1916, la rebelión contra la ocupación británica que sentó las bases de la posterior guerra de independencia del Reino Unido. 

La PSNI se ha manifestado preocupada por los eventos programados en Derry, ya que podrían derivar en disturbios, como los ocurridos en esa localidad en 2019 y que resultaron en el asesinato de la periodista Lyra McKee.

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"Nos preocupa realmente que haya intentos por implicar a la Policía en graves desórdenes públicos y aprovechar la situación como una plataforma para lanzar también ataques terroristas contra los agentes", ha explicado Singleton. El Gobierno británico ya elevó el pasado marzo el nivel de la amenaza terrorista en Irlanda del Norte de "considerable" a "grave" ante el peligro de acciones de disidentes republicanos.



Este incremento implica que los servicios secretos británicos MI5 (internos) consideran "muy probable" un ataque en Irlanda del Norte, después de que un agente de Policía fue tiroteado recientemente por el Nuevo IRA, otra escisión nacionalista.