No solo en el campo de batalla obtiene victorias Yevgeny Prigozhin, jefe del Grupo Wagner. Ha conseguido lo que no han podido ni la OTAN, ni Biden, ni décadas de oposición en Rusia: que Vladímir Putin dé su brazo a torcer. El tira y afloja que el líder de los mercenarios comenzó el martes cuando dijo que los altos mandos del Ejército eran unos "traidores a la patria" por no darles munición ha acabado este jueves: ya llega la munición al frente.

"Hoy, a las seis de la mañana, se ha anunciado que ha comenzado el envío de munición", dijo Prigozhin en un comunicado de Telegram. "Lo más probable es que ahora la pelota haya echado a rodar. De momento, todo está sobre el papel, pero, según nos han dicho, ya se han firmado los documentos principales", añadió.

El anuncio llega después de que el Ministerio de Defensa ruso dijese ayer miércoles que las declaraciones "exaltadas" del fundador de Wagner eran "absolutamente falsas". Antes, Prigozhin los había acusado de no enviarles municiones y de bloquearles el apoyo del transporte aéreo.

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"El mando del grupo conjunto de tropas presta especial, constante y prioritaria atención a la dotación de todo lo necesario a los voluntarios y militares de las unidades de asalto", rezaba el comunicado del Ministerio, que utiliza el eufemismo "voluntarios" para referirse a los mercenarios de Wagner.

Esta respuesta de Defensa se había considerado como una ruptura definitiva entre el Ejército ruso y Prigozhin. Quizá, el que antaño fuese conocido como 'chef de Putin' había llegado demasiado lejos al acusar al ministro Sergei Shoigu y al jefe del Estado Mayor Valery Gerasimov de "traidores".

Pero, 24 horas más tarde, la rectificación del Kremlin demuestra la importancia que tiene ahora mismo Wagner: no en vano, este grupo paramilitar ha conseguido las principales victorias de Rusia en el Donbás.

Al mismo tiempo que la dependencia de Wagner crecía, Prigozhin, que durante un lustro se mantuvo alejado de los focos públicos, trabajando en la sombra, moviéndose con libertad por los pasillos del anonimato, ha ido asumiendo un perfil más público.

De hecho, Prigozhin llegó a decir que si los oficiales negaban munición a Wagner era por animadversión personal hacia él. Un caso prototípico de envidia hacia quien antes consideraban un peón y que llega a convertirse, sin hacer ruido, en el favorito del líder. Una intriga palaciega que nadie esperaba en Rusia toda vez que un año después de que empezase la invasión no han cosechado más que decepciones.

Rectificación a tiempo

El departamento que dirige Serguei Shoigu recalcó en el comunicado donde renegaba de Prigozhin que, en los últimos dos días, el avance total hacia las posiciones defensivas de las Fuerzas Armadas de Ucrania de unidades de asalto rusos en el área de la ciudad de Bakhmut fue de "más de dos kilómetros y medio".



"Las operaciones de combate exitosas no hubieran sido posibles sin el apoyo completo de fuego de la ofensiva por parte de la artillería, los vehículos blindados y otras armas de fuego (...)", destacó el Ministerio de Defensa.



Subrayó que, pese a "las difíciles condiciones climáticas en el área de Bakhmut, en los últimos días se realizaron 18 incursiones de aviones de asalto para apoyar la ofensiva de los destacamentos de asalto. Por tanto, todas las declaraciones son absolutamente falsas".



Sin embargo, donde dije digo, digo Diego y, lo que ayer era mentira, hoy es verdad. Con su rectificación, Shoigu da la razón a Prigozhin no solo en la escasez de municiones, sino en las críticas que este había hecho al Ejército ruso en comparación con su grupo, ya que dijo que si seguían con la misma estrategia tardarían años en controlar el Donbás.

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En su mensaje de este jueves, Prigozhin escribió: "Muchas gracias a quienes actuaron de diversas formas: a los ciudadanos de a pie que hicieron todo lo que pudieron, y a quienes, incluidos los altos cargos, ejercieron presión y tomaron decisiones... para que empezaran a darnos munición. Gracias. Gracias de parte de los muchachos".



El martes, durante su discurso anual sobre el estado de la nación, el presidente Putin instó a poner fin a las rivalidades internas en el bando ruso. "Debemos deshacernos -quiero subrayarlo- de cualquier contradicción interdepartamental, formalismos, rencores, malentendidos y otras tonterías", dijo Putin a la élite política y militar. Dicho y hecho.