Agencias

El Gobierno de Irán ha celebrado este sábado el 44 aniversario del triunfo de la Revolución Islámica, iniciada en 1979. A la vez, calificaron de "fracaso" las protestas que durante los últimos meses han pedido el fin de la teocracia instaurada por el ayatolá Ruholá Jomeini.



Miles de iraníes se han echado a las calles del país gritando los habituales "muerte a Estados Unidos" y "muerte a Israel" para conmemorar la Revolución Islámica, que en 1979 derrocó al sah Mohamad Reza Pahlaví para instaurar un sistema teocrático.



Pero este año también han resonado los lemas de "abajo los alborotadores" y "velo, velo, velo", en una clara referencia a las protestas desatadas por la muerte en septiembre de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el hijab o velo islámico.

La muerte de Amini desató las mayores protestas en décadas contra la República Islámica, protagonizadas por jóvenes al grito de "mujer, vida, libertad", que casi han desaparecido tras una represión que ha causado casi 500 muertos y en las que han sido ahorcados cuatro manifestantes. Y las autoridades han aprovechado el aniversario de la revolución para celebrar también el "fracaso" de las protestas.



"No nos hemos reunido para simplemente conmemorar el gran día (de la revolución), también porque una vez más la revolución triunfó y los enemigos fracasaron", dijo el presidente de Irán, Ebrahim Raisí, en un discurso en la plaza Azadi (libertad) de Teherán, epicentro de las conmemoraciones.

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Raisí afirmó que la nación "tiene los brazos abiertos" y ofrece el "perdón" a aquellos que fueron "engañados durante los disturbios", de los que Irán ha acusado a Estados Unidos, Reino Unido e Israel, además de a varios países europeos.

El presidente iraní Ebrahim Raisi, durante la celebración de 44 aniversario de la Revolución Islámica. REUTERS

Un clérigo, tocado con un turbante y acompañado de su hijo, mostró su acuerdo absoluto con el mandatario iraní. "Estamos hoy aquí para decirle a todo el mundo que seguimos aquí, que apoyamos la revolución y al líder", dijo el clérigo Abdullah, a la sombra de dos enormes retratos de Jomeini y líder supremo de Irán, Alí Jamenei.

"La oposición a la República Islámica es muy pequeña y las protestas han acabado, han fracasado", aseguró Abdullah. "Cada país tiene sus reglas y hay que seguirlas", dijo acerca del uso del velo, abandonado por muchas iraníes desde el comienzo de estas revueltas.



Otro iraní que participaba en las celebraciones con su mujer y dos hijos se deshizo en halagos a Jamenei. "Es el mejor líder del mundo", exponía a Efe señalando un enorme retrato de Jamenei. "Irán es el mejor país, somos los mejores", repitió varias veces.

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La plaza Azadi, construida por el último sah en 1971 pero que se convirtió en uno de los principales puntos de protesta durante la revolución que llevó al poder a los islamistas en 1979, rebosaba de adeptos al Gobierno. Familias enteras se fotografiaban frente a la Torre del mismo nombre, coronando el lugar, y ondeaban banderas iraníes o portaban retratos de Jomeini y Jamenei, todo en un ambiente festivo, cantos de himnos revolucionarios y globos de colores.



Las autoridades aprovecharon para mostrar una vez más el poderío militar del país y exhibieron dos misiles y varios drones, frente a los que grupos escolares cantaron. Jamenei anunció el pasado domingo la amnistía y la reducción de sentencias de "un número significativo" de manifestantes condenados en las protestas y en las últimas horas se han producido varias liberaciones, no solo de manifestantes.

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Fariba Adelkhah, académica francesa-iraní, fue puesta en libertad ayer, tras ser encarcelada en 2019 y condenada en 2020 a cinco años de cárcel por delitos relacionados con la seguridad nacionalTambién fue liberado el disidente Farhad Meysami, después de que unas fotos suyas en extrema delgadez provocasen numerosas críticas, y al menos siete mujeres activistas.



Las protestas casi han desaparecido tras la fuerte represión estatal, ya no hay manifestaciones, ni los jóvenes quitan los turbantes a los clérigos, e incluso los gritos desde las ventanas contra el Gobierno se habían apagado, hasta anoche. Coincidiendo con fuegos artificiales para celebrar la revolución, vecinos de Teherán volvieron a gritar anoche por las ventanas "muerte la dictador", en referencia a Jamenei, y "libertad", en una muestra de que el descontento permanece.