Cientos de israelíes se manifestaron este miércoles por la noche en Tel Aviv contra las medidas gubernamentales para incentivar la vacunación, que a partir de esta semana incluyen el llamado pase verde, que permite acceso a ciertos sitios y actividades únicamente a quienes hayan recibido la vacuna contra el coronavirus.

La protesta tuvo lugar en la plaza Habima de Tel Aviv, frente a un icónico teatro y justamente en el día en que la municipalidad organizó el primer Concierto de Pase Verde, al que únicamente pudieron ingresar quienes hubieran recibido ambas dosis de la vacuna hace al menos una semana.

Algunos de los manifestantes exhibieron carteles que acusaban al Gobierno de "instalar un régimen de apartheid que marginará" a quienes no quieran ser vacunados y otros hasta compararon el pase verde con "las marcas que debían llevar los judíos en la Alemania nazi"

Qué es el 'pase verde'

Los vacunados en Israel cuentan desde esta semana con un privilegio: el conocido como pase verde que les permite más vida que al resto, como acudir a gimnasios, hoteles y piscinas.

"Honestamente el pase verde fue mi principal motivación para vacunarme", confiesa a Efe Rafael, un joven israelí que ha podido volver a su rutina deportiva en un país sin grandes eventos culturales desde hace casi un año, sin restaurantes desde septiembre y despertando de un tercer confinamiento nacional que paró de nuevo la actividad en diciembre.

Tras dos meses liderando la campaña de vacunación mundial -con casi la mitad de la población con una primera dosis y 3.1 millones con la de dos- parte de los israelíes comenzaron esta semana a disfrutar de beneficios, además de la inmunidad al coronavirus.

Una ciudadana israelí muestra su ‘pase verde’ para asistir a un concierto en Tel Aviv. Reuters

Fin del confinamiento

Para muchos, el avance de la desescalada de este domingo fue la reapertura de tiendas a pie de calle, mercados al aire libre, centros comerciales, bibliotecas y museos, habilitados para toda la población.

Para otros, sin embargo, incluyó gimnasios, piscinas y hoteles, reservados únicamente para los portadores del pase verde que otorga el Ministerio de Sanidad a quienes hayan recibido la segunda dosis de la vacuna hace al menos una semana o se hayan recuperado del coronavirus.

Este salvoconducto entró en vigor esta semana y dará opción también a acudir a eventos deportivos o culturales masivos, que irán reactivándose poco a poco.

"Se siente increíble, siento que estoy volviendo a la normalidad", expresa Rafael en el gimnasio de Jerusalén donde se acaba de inscribir, que reabrió esta semana tras casi siete meses cerrado.

Su propietario incorporó rápidamente esta modalidad al funcionamiento habitual, a diferencia de algunos hoteles, inoperativos desde septiembre, en los que el personal aún se está familiarizando con el sistema de acceso.

Los usuarios del gimnasio solo deben subir una captura de pantalla de su certificado a una aplicación especialmente diseñada para ello, que se conecta con su tarjeta de ingreso a las instalaciones y les permite no tener que mostrarlo cada vez que acuden a entrenar.

¿Cómo funciona?

El sistema para obtener el pase verde es muy sencillo: en la página web de Sanidad los vacunados o recuperados de la Covid cargan su número de documento, teléfono y fecha de nacimiento. Después ingresan un código que reciben por mensaje de texto y descargan el certificado.

Las opciones para utilizarlo son dos: pueden presentar la versión digital, con un código QR que puede ser leído electrónicamente a la entrada de los lugares que lo requieran, o lo pueden imprimir.

Concierto en Tel Aviv sólo para vacunados. Reuters

Israel diferencia entre los documentos de inmunización que entrega: el certificado de vacunación o de recuperación y el pase verde. Aunque es este último el que fue creado para su aplicación en la actividad económica y social del portador.

Eso sí, la validez de esta tarjeta está limitada a seis meses desde que se obtiene.

Protestas

Según medios locales, la protesta de este miércoles concentró a diversos grupos, en su mayoría marginales, y algunos de los cuales niegan no solo la efectividad de la vacuna sino también el peligro del coronavirus.

Su reclamo, sin embargo, representa a un sector significativo de la sociedad, que incluye a múltiples ONGs e incluso académicos, que han expresado su preocupación por el avance del Gobierno sobre las libertades individuales de la población en el afán de vacunar a la mayor cantidad de gente posible.

Además de la introducción del pase verde, el Parlamento aprobó una ley que autoriza el envío de listados de personas sin vacunar a las autoridades locales y un comité parlamentario dio aprobación inicial a una medida que permitiría que los israelíes que lleguen desde el extranjero puedan aislarse en sus casas en lugar de en hoteles, pero con la condición de que porten un brazalete electrónico para supervisar sus movimientos.

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