Bruselas

La reunión virtual de ministros de Asuntos Europeos de los Veintisiete celebrada este martes ha vuelto a poner de relieve la profunda división en la UE sobre la puesta en marcha de un pasaporte de vacunación contra la Covid-19 como el que propugna el Gobierno de Pedro Sánchez.

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Mientras que España y Grecia han vuelto a pedir que se acelere esta iniciativa para facilitar los viajes y salvar la temporada turística estival, Francia y Alemania han replicado que se trata de una medida prematura y que plantea problemas éticos, según han confirmado a EL ESPAÑOL fuentes diplomáticas.

El resultado es que el debate sobre esta cuestión está totalmente bloqueado. "Estamos al principio de esta discusión y nos costará tiempo determinar el uso del certificado de vacunación para otra cosa que no sean cuestiones médicas", ha explicado al término de la reunión la secretaria de Estado de Asuntos Europeos de Portugal, Ana Paula Zacarias, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la UE.

"Hay diferentes posiciones entre los Estados miembros. Algunos expresan preocupaciones técnicas o éticas. A otros les gustaría avanzar rápidamente en esta cuestión", ha admitido Zacarias. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tienen previsto discutir de nuevo sobre los certificados de vacunación en la videocumbre que se celebra este jueves para coordinar la estrategia frente al coronavirus.

Por su parte, el vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, ha explicado que el trabajo técnico para crear un certificado digital que sea reconocido en todos los Estados miembros ya está en marcha. Pero ha dejado claro que, al menos al principio, este documento tendrá un uso puramente médico: poder demostrar que una persona está vacunada.

De momento, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) desaconseja usar el certificado para facilitar los viajes. El motivo es que aún no se sabe si las personas vacunadas pueden infectarse y seguir contagiando la enfermedad. 

"Por ello, según el ECDC actualmente no hay pruebas suficientes para eximir a los viajeros que tengan una prueba de vacunación de los requisitos de cuarentena o test. Por supuesto, esta posición puede evolucionar en el futuro a medida que vayan llegando más datos", ha relatado Sefcovic.

"En cualquier caso, una cuestión debe estar clara: estar vacunado no puede convertirse en una precondición para que los ciudadanos europeos puedan ejercer su derecho fundamental al libre movimiento. El libre movimiento debe seguir siendo posible cuando se cumplan los requisitos de pruebas o cuarentenas", insiste el vicepresidente.

Durante el debate, tanto Grecia como España, países muy dependientes del turismo, han reclamado acelerar el pasaporte de vacunación. El secretario de Estado para la UE, Juan González-Barba, ha realizado un llamamiento a sus colegas para "aprovechar la oportunidad que ofrece la vacunación para facilitar la movilidad transfronteriza". 

También el Gobierno de Atenas reclama avanzar rápidamente. “Al observar la reacción de algunos países a las propuestas de certificados de vacunación, creo que hay mucha miopía. Tenemos que hacer más ahora para prepararnos ”, ha dicho el ministro de Turismo griego, Harry Theocharis, al Financial Times

En contraste, el representante alemán, Michael Roth, ha vuelto a insistir este martes en que se trata de un debate prematuro porque ahora mismo el porcentaje de población vacunada es muy bajo y hay una escasez de inyecciones en la UE, lo que dispara el riesgo de discriminación. Por su parte, el secretario de Estado francés para la UE, Clément Beaune, ha dicho que el pasaporte de vacunación plantea problemas éticos, según las fuentes consultadas. También Holanda y Bélgica se han manifestado en contra. 

Caos en las fronteras

Ante el bloqueo en la UE, Grecia ha decidido actuar por su cuenta y ya ha cerrado un acuerdo con Israel, el país del mundo con mayor porcentaje de población vacunada, para el reconocimiento mutuo de sus respectivos certificados. Además, negocia con Reino Unido. Por su parte, Dinamarca y Suecia han anunciado ya su propio pasaporte digital, que servirá no sólo para viajes, sino también para acceder a eventos masivos como partidos de fútbol o conciertos.

En contraste, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido esperar de momento a que haya un acuerdo en la UE o en la OCDE, aunque sopesa avanzar por su cuenta en la creación de corredores turísticos al margen de la UE. "No descartamos para nada la posibilidad de explorar acuerdos parecidos a los que ha alcanzado Grecia con terceros países", explican fuentes del ministerio de Exteriores.

Los Veintisiete han abordado también este martes el caos en las fronteras internas de la UE provocado por el miedo a las nuevas variantes altamente contagiosas de la Covid-19, como la británica, la sudafricana o la brasileña. Bruselas insiste en que el cierre total de fronteras decretado por algunos Estados miembros no es la solución porque fractura el mercado único y amenaza con provocar problemas de desabastecimiento.

De hecho, el Ejecutivo comunitario ha pedido este martes por carta a Alemania que suavice sus restricciones por considerar que son desproporcionadas. El Gobierno de Angela Merkel ha cerrado las fronteras con Austria y República Checa y exige pruebas PCR incluso a los transportistas, lo que contraviene los acuerdos en la UE.

La Comisión ha pedido también explicaciones a Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Hungría y Suecia por haber decretado una prohibición general de entrada o salida del país.