Joe Biden roza la victoria a la presidencia de Estados Unidos mientras Donald Trump desafía el escrutinio en tres estados con un auténtico ejército legal de 8.500 abogados. Al ganar en los estados clave de Michigan y Wisconsin, según las proyecciones de los principales medios de comunicación, Biden ha sumado 264 delegados en el Colegio Electoral y queda a un paso de lograr los 270 compromisarios que dan las llaves de la Casa Blanca, frente a los 214 que acumula Trump.

El republicano está dispuesta a iniciar una batalla de legal por mantenerse en la Casa y su campaña ya ha presentado tres demandas con el objetivo de detener el recuento de los votos en los estados disputados de Michigan, Pensilvania y Georgia.

"Nos hemos estado preparando para esto desde hace un año", dijo el asesor legal del Comité Nacional Republicano, Justin Riemer, en declaraciones a The Associated Press. "Hemos estado trabajando en la campaña en nuestra estrategia para la preparación de recuentos, para las operaciones del Día de la Elección y nuestra estrategia de litigio", ha señalado.

Por su parte, Bill Stepien, uno de los jefes de campaña de Trump, ha señalado que la "campaña no ha recibido acceso significativo a numerosas localizaciones para poder observar la apertura de las urnas y el proceso de recuento, tal y como garantiza la ley de Michigan". Además, ha exigido que se revisen las papeletas que están siendo recontadas dada la falta de acceso a las mismas, según informaciones de la cadena ABC. La decisión ha sido tomada después de que asegurara que, para la campaña de Trump, el camino hacia la victoria pasa por ganar dicho estado.

"¡Qué terrible!" 

Poco antes, el propio Trump había acusado al estado de Michigan de haber "encontrado una serie de votos" para herir al candidato republicano al Senado, John James. En su cuenta de Twitter, el presidente del país norteamericano ha señalado que "parece que Michigan ha encontrado las papeletas necesarias para mantener a un hombre increíble, John James, fuera del Senado". "Qué cosa tan terrible está sucediendo", ha dicho.

Sus palabras se enmarcan dentro la estrategia de última hora por parte de su campaña para deslegitimar las papeletas que aún tienen que ser contadas dado que los republicanos consideran que el recuento de los votos por correo beneficiaría al candidato demócrata, Joe Biden.



Así, este estado del norte es una pieza clave en la carrera electoral, motivo por el que ya figuraba en todas las quinielas entre los 'estados bisagra'. En este caso, es Biden quien está en cabeza, con algo menos de un punto de ventaja sobre Trump.


Papeletas ilegales

La última demanda ha sido interpuesta en Georgia, estado que cuenta esta noche sus últimas papeletas y que podría ser, en caso de que gane Biden, el estado que le asegure los votos decisivos al demócrata para ser presidente.

La demanda alega que "un observador republicano observó cómo se añadieron ilegalmente 53 papeletas emitidas tarde a un montón de papeletas emitidas a tiempo por correo". Para ser válidas, las papeletas en Georgia debían llegar antes de las 19:00 horas locales de este martes, día de las elecciones, y la campaña de Trump se refirió a ese presunto incidente en Savannah, del que no aportó pruebas, para alegar que posiblemente se estaban intentando contar votos recibidos más allá de esa hora.

Las autoridades del condado de Fulton han asegurado a CNN que continuarán con el recuento esta noche y que este está siendo llevado a cabo con demócratas, republicanos e independientes presentes en todas las habitaciones. Con el liderazgo de Trump en Georgia estrechándose hasta los 47.000 votos, las papeletas que lleguen de Fulton, que cuenta con el 10% de la población de Georgia, se antojan clave.

Michigan y Pensilvania 

La secretaria de Estado de Michigan, Jocelyn Benson, ha advertido de que aún quedan "decenas de miles" de papeletas por contabilizar, incluido Detroit, la principal ciudad del estado. "Vamos a asegurarnos de que los resultados de nuestras elecciones reflejan con precisión todos y cada uno de los votos que fueron depositados", ha recalcado, según informa la CNN, pidiendo paciencia a los ciudadanos.



Además, ha prometido que las juntas a nivel de condado y de estado, de las que forman parte los dos partidos, revisarán los recuentos antes de certificarse oficialmente el resultado. En este sentido, ha precisado que esperan tener el primer resultado "en las próximas 24 horas" pero el resultado oficial "podría llevar más tiempo".



En el caso de Pensilvania, el estado que podría resolver la contienda electoral en el último minuto, la campaña de Trump ha acudido al Tribunal Supremo para pedirle que intervenga en un caso para impugnar un fallo del Tribunal Supremo de dicho estado.



La decisión en cuestión permitió que los votos se contaran un día después de las elecciones. Los jueces del Supremo se negaron a acelerar la apelación antes de las elecciones, pero aún están considerando si aceptar el caso o no. "El tiempo ha llegado. Dados los resultados de anoche, la votación en Pensilvania bien podría determinar el próximo presidente de Estados Unidos", ha señalado uno de los abogados de Trump, Jay Sekulow. Y esta corte, no el Tribunal Supremo de Pensilvania, debería tener la última palabra sobre las cuestiones legales relevantes y determinantes", ha remachado.

"Hay transparencia" 

Horas antes, la campaña de Trump había anunciado una demanda distinta a esta y similar a la presentada en Míchigan para intentar detener el recuento electoral. Justin Clark, miembro de su campaña, ha lamentado que en dicho estado están "pasando cosas malas". "Los demócratas están tramando para diluir los votos republicanos. El presidente Trump y su equipo están luchando para evitar esto", ha dicho antes de confirmar que están "demandando para evitar que las autoridades electorales oculten los votos a los observadores republicanos cuyo trabajo es garantizar que se cuentan papeletas válidas, una sola vez cada una".



"La campaña de Trump demanda para que los demócratas de Pensilvania dejen de violar las leyes que ayudan a los estadounidenses a votar", ha insistido, según informaciones de la cadena CNN.

Sin embargo, el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, ha aseverado que el documento es más "político que legal". "Hay transparencia en este proceso. El recuento ha estado realizándose con los observadores delante y así continuará. La campaña se ha terminado", ha afirmado.

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