Berlín

En la Unión Cristiano Demócrata (CDU), el partido de la canciller alemana Angela Merkel, todas las malas noticias llegan de golpe. Tras el caos desatado en Turingia – donde la sección de la CDU en ese Land se resiste a seguir las indicaciones de la dirección central del partido– y la reciente renuncia de Annegret Kramp-Karrenbauer, los conservadores germanos encajaban el domingo una dura derrota en Hamburgo.

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En la ciudad-estado del norte alemán, la CDU veía cómo el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y Los Verdes se imponían en la que es la votación más importante este año en el calendario electoral germano. El SPD, quien presentaba a Peter Tschenscher como candidato a su propia sucesión como alcalde, se hizo con un 37,5% de los votos, según los sondeos hechos a pie de urna. Por detrás quedaron los ecologistas, que consiguieron un 25,5%.

La CDU, por su parte, apenas se hizo con el apoyo de un 11,5% del electorado. Ese porcentaje está incluso por debajo del mal resultado logrado en la anterior cita con las urnas en Hamburgo, celebrada en 2015. Entonces conquistó el apoyo del 15,9% de los votantes. El del domingo era el peor resultado de la historia de la CDU en Hamburgo y, en todo el país, el segundo peor resultado de los cristianodemócratas.

“Hamburgo es más bien para la CDU un lugar hostil. El tiempo como alcalde de Ole von Beust fue una excepción”, dice a EL ESPAÑOL Anton Reiter, analista del Instituto de Estudios de Opinión INSA. Alude Reiter al político de la CDU que fuera alcalde de Hamburgo entre 2001 y 2010.

Tschentscher por fin es alcalde electo

Explica el mal resultado de los conservadores en Hamburgo que la gran ciudad portuaria de Alemania sea actualmente un bastión del progresismo germano. Está en manos del SPD desde 2011. De allí salió el hoy ministro de Hacienda y vicecanciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz. A principios de 2018, Scholz puso la ciudad en manos de Tschentscher, a quien eligió como sucesor.

Gracias a su victoria del domingo, Tschentscher puede reivindicarse como alcalde electo y quitarse por fin la etiqueta de elegido a dedo por Scholz. Además, sale elegido alcalde con una gran mayoría. En Hamburgo, como ha señalado en su edición de este fin de semana el diario de línea editorial progresista Süddeutsche Zeitung: “La gran coalición de Hamburgo es rojiverde”.

A Tschentscher se le veía festejar el domingo lo que los socialdemócratas llamaban una “noche magnífica”. Casi tan ganadores como Tschentscher y compañía podían sentirse la líder ecologista en Hamburgo, Katharina Fegebank, y los suyos. Su partido es el que, con diferencia, más ha crecido. De conseguir en 2015 un 12,3% de los votos pasó a contar el domingo con el apoyo de un 25,5% del electorado.

Catástrofe para la CDU

Para la CDU, la velada electoral del domingo se integraba en el viacrucis que atraviesa la formación conservadora desde que el pasado mes sus diputados regionales de Turingia votaran a favor de un presidente liberal para ese Land junto a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Aquella decisión de la CDU de Turingia, que ha desatado el caos político en esa región del este germano, causó también la renuncia de Kramp-Karrenbauer.

Actualmente, según Reiter, hay una “tendencia negativa” que afecta a la CDU. Si hoy hubiera unas elecciones generales en Alemania, el partido conservador seguiría siendo el más votado. Sin embargo, el apoyo del electorado parece estar menguando. Los sondeos le atribuyen una intención de voto que oscila entre el 26% y el 28%. Esos porcentajes están muy por debajo del 32,9% cosechado en las elecciones generales de 2017.

“Era de esperar que la CDU perdiera votos. Pero que haya quedado sólo por poco por encima del 10% es una catástrofe para la CDU”, dice a EL ESPAÑOL Kamil Marcinkiewicz, politólogo e investigador de la Universidad de Hamburgo.

La CDU concurría en Hamburgo con Marcus Weinberg como candidato a alcalde. Llegó a la batalla política de la ciudad portuaria después de que Aygül Özkan, la favorita de los conservadores, tuviera que retirarse por motivos de salud.

A su fracaso, Weinberg lo calificó de “tormenta política” contra la CDU. En Berlín, desde la sede la sede central de su partido, el secretario general Paul Ziemiak habló de “un día amargo” para la formación conservadora.

Caras largas de los liberales

Caras largas se vieron también entre los miembros del partido liberal, el FDP. La formación alemana de centro también acusa estos días las consecuencias del lío político de Turingia. Al fin y al cabo, el FDP, la CDU y AfD votaron para que el liberal Thomas Kemmerich fuera presidente, aunque éste no duró ni un día en el cargo pues acabó dimitiendo.

El FDP, que luchaba en la campaña de Hamburgo por superar el 5% de los votos que hace falta para ganar representación parlamentaria, parecía haber logrado su objetivo en la noche del domingo. Pero, aun así, ese es un resultado decepcionante. En la anterior cita con las urnas, los liberales sumaron un 7,5% de los votos.

Junto con el partido izquierdista Die Linke, que el domingo reivindicaba para sí un 9% de los votos, el FDP formará parte de los partidos con menor representación en el Parlamento de Hamburgo si se confirman las primeras estimaciones.

AfD, fuera del Parlamento hamburgués

Muchos ojos estaban puestos el domingo en el resultado que conseguiría AfD, partido al que los primeros sondeos a pie de urna atribuían un 4,7% de los votos. Ese resultado deja fuera a la formación de ultraderecha del Parlamento de la ciudad-estado. AfD estaba representaba allí desde 2015 en virtud del 6,1% logrado en las última cita con las urnas.

En AfD relativizaban en los últimos días de la campaña las causas de lo que se investiga como “supuesto atentado terrorista de extrema derecha” en Hanau (oeste). En ese ataque perdieron la vida diez personas. Nueve de ellas fueron asesinadas por Tobías Rahtjen en sendos ataques a dos locales frecuentados por ciudadanos musulmanes de esa ciudad. La décima víctima fue la madre del propio Rathjen, a quien éste último mató antes de quitarse la vida.

Llevando la contraria a lo que señalan desde el Ministerio del Interior, en AfD no han querido ver en esos asesinatos el sello de la extrema derecha. Han preferido hablar de acto a manos de un “psicótico”, de un “enfermo mental”. Tras airear ese análisis, a nivel nacional, la ultraderecha parece haber caído en la intención de voto. Sondeos recientes le atribuían hasta un 15% en caso de haber unas elecciones generales. Pero ahora hay estudios que ven ese porcentaje caer hasta el 10%.