"Es el hombre adecuado para hacer el trabajo". Durante un desayuno de trabajo conjunto en Biarritz durante la cumbre del G7, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se deshizo en elogios hacia Boris Johnson. Era la primera reunión personal entre ambos líderes, pero los dos sabían perfectamente cuál era el objetivo de esa cita diplomática. Acompañados de sus asesores, ambos líderes ampliaron la senda de un acuerdo bilateral tras el brexit que, fundamentalmente, sirve para una sola cosa: poner a la Unión Europea contra la espada y la pared.

Noticias relacionadas

Si Donald Tusk, presidente de la Consejo de Europa, estableció este sábado las líneas rojas de la Unión Europea en lo que se refiere al brexit, la aceptación de Rusia en el G-7 a partir del próximo año o la crisis por los incendios de la Amazonia, este domingo era el turno del primer ministro británico y Boris Johnson sólo piensa en una cosa.

El plan Johnson

Según informa el Sunday Times o SkyNews en sus ediciones de este domingo, Johnson, que tras su reunión con Trump, se ha reunido con Tusk en Biarritz y habría trasladado a la UE una clara amenaza: si no hay acuerdo, el Reino Unido únicamente pagara a Europa 9.000 de los 39 millones de libras que Theresa May, la anterior líder británica, había prometido en el caso de que Reino Unido saliera de la Unión sin acuerdo. Es decir, Boris Johson dejará de pagar algo más de 32.000 millones de euros.

Más allá de que ese supuesto impago pudiera pasar a considerarse como el incumplimiento de una deuda soberana, de que afectase a futuras relaciones bilaterales o que incluso terminase en una reclamación en los tribunales, lo cierto es que se trata de la primera pata de un plan que, poco a poco, deja entrever la idea clara de Boris Johnson y su gabinete para una salida sin acuerdo el próximo 31 de octubre previo paso por las urnas.

La amenaza de Johnson estaría sustentada en la oferta que Trump ha hecho al Reino Unido de firmar "un acuerdo comercial rápido" tras su salida de la Unión Europea. Y no sólo eso, sería "el mejor acuerdo que hemos firmado nunca", en palabras del propio presidente estadounidense. Ahora mismo, el Reino Unido tiene firmados acuerdos comerciales de continuidad con otros 38 países, aunque lograrlo con sus antiguas 13 colonias sería la guinda del pastel para los brexiters.

Sin embargo, el plan de Boris Johnson va más allá. Junto al acuerdo con Trump y el recorte del pago a la Unión Europea tras el 31 de octubre, se está planteando la posibilidad de rebajar las tasas sobre los carburantes desde ya mismo en un clara operación dirigida a mejorar su imagen de cara a unas hipotéticas elecciones antes de la fecha límite para dejar la UE. Con tal medida, el sucesor de Theresa May pretende apuntalar el rebote que ha experimentado en las encuestas desde que accediera al número 10 de Downing Street, aunque no sería la única forma de conseguirlo.

De acuerdo a la información publicada por el diario The Observer este mismo domingo, el equipo de Johnson estaría buscando asesoramiento legal para sustentar la última parte de su plan: bloquear al Parlamento británico y que desde la Cámara de los Comunes no pudieran obligarle a una nueva prórroga del brexit

Cerrar el Parlamento

Según unos e-mails intercambiados recientemente entre asesores gubernamentales a los que ha accedido el citado periódico, Johnson habría preguntado al fiscal general, Geoffrey Cox, si el Parlamento podría clausurarse a partir del 9 de septiembre, poco después del regreso del receso estival, el 3 de septiembre. Con este cierre, los diputados no podrían ampliar el plazo para la salida del país de la Unión Europea en caso de que Johnson no consiguiera forjar un acuerdo con Bruselas antes de esa fecha.

En un email enviado por asesores del Ejecutivo a otro asesor de Downing Street, escrito en los últimos 10 días, queda claro que Johnson solicitó información sobre la legalidad de ese movimiento.

Algunos diputados laboristas y tories favorables a la UE han reaccionado con indignación por considerar que el cierre del Parlamento, como método para evitar que se pueda bloquear una salida abrupta de la UE "potencialmente desastrosa", sería una "afrenta a la democracia" además de "profundamente irresponsable". "Cualquier plan para suspender el parlamento en estos momentos sería espantoso. Los diputados deben aprovechar la primera oportunidad para abortar ese plan y frenar un brexit sin acuerdo", señaló el responsable laborista para el brexit, Keir Starmer.

El exfiscal general Dominic Grieve, un prominente tory partidario de la permanencia en el bloque, indicó, según cita el dominical, que de ser correcta esa información "muestra el desprecio de Boris Johnson por la Cámara de los Comunes (...). Excluir al parlamento de una crisis nacional que amenaza el futuro del país es totalmente erróneo".

Cuatro líneas de actuación -amenaza a la UE, acuerdo con EEUU, bajada de tasas y convocatoria de elecciones y cierre del Parlamento- que bien podrían materializarse todas ellas si Johnson no consigue lo que parece el punto de inflexión en las negociaciones: prescindir de la "salvaguarda" irlandesa.