El poder tiene una cita este viernes en Buenos Aires. Arranca la cumbre del G20 y sobre este encuentro del selecto club de los países más industrializados y emergentes sobrevuela el despiadado asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Semanas después de que salieran a la luz los escabrosos detalles de su descuartizamiento en el consulado saudí de Estambul, la comunidad internacional perdona pero no olvida.

 

La presencia Mohamed Bin Salman (MBS) incomoda a los mandatarios por lo reciente del episodio y por el alud de sospechas que sitúan al príncipe heredero saudí como cerebro del asesinato del periodista opositor. Al margen de las fotos de familia entre todos los asistentes, las reuniones bilaterales en este tipo de cumbres suelen dar pistas del estado de las relaciones diplomáticas entre los países más poderosos. 

Por ahora, la agenda de MBS en la capital porteña presenta importantes agujeros en lo que a reuniones se refiere. Donald Trump, aliado de referencia de Arabia Saudí, ha optado en el último momento por evitar la foto con el todopoderoso príncipe, al menos oficialmente.  

"La agenda bilateral de Trump está llena a rebosar ahora mismo", dijo hace unos días John Bolton, asesor de seguridad nacional, para explicar el cambio de opinión sobre un encuentro con MBS. El presidente de EEUU -que también ha cancelado en el último minuto una reunión con Putin por la crisis de Ucrania-, juega un complicado equilibrio en este asunto por los grandes intereses que tiene en Arabia Saudí.

Hace solo una semana descartó tomar más medidas contra Riad por el caso Khashoggi y restó importancia a la implicación de MBS : "Puede que nunca se sepan todos los hechos que rodearon el asesinato", zanjó Trump en un comunicado en el que advertía: "Si rompemos con Arabia Saudí, el petróleo se dispararía". 

Con quien sí se reunirá el magnate es con Erdogan, principal azote de Arabia Saudí. El presidente turco ha sido contundente en su condena del caso Khashoggi -"fue un crimen político y premeditado"- y ha denunciado reiteradamente la falta de colaboración de las autoridades saudíes en el esclarecimiento del asesinato. Por su parte, el Gobierno turco ha indicado que Erdogan podría reunirse con Bin Salman en el marco de la cumbre aunque ese encuentro no está confirmado. 

El anfitrión de la cumbre, Mauricio Macri, ha pasado de puntillas sobre la polémica presencia de MBS en la cumbre. "Arabia Saudí es un miembro permanente del G20 y el príncipe heredero estará en la cumbre. El asunto que ha impactado al mundo está encima de la mesa y podría tratarse en los encuentros bilaterales, o no", ha despachado el presidente argentino durante una rueda de prensa con Macron. 

El presidente francés apuntó que se debe saber "toda la verdad" del asesinato de Jamal Khashoggi, y aseguró que durante el G20 podrá "comentar" el asunto con Bin Salman. Por su parte, el Kremlin sí tiene previsto que Putin afronte cara a cara el caso Khashoggi con el MBS: "Por supuesto que hablarán de ese asunto".