Berlín

La política alemana no para de vivir cambios. A la pujanza de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el debilitamiento de la familia cristianodemócrata de Angela Merkel y el apagón de la socialdemocracia se suma ahora la emergencia del partido ecologista Los Verdes. Las elecciones del pasado domingo en Baviera ponían de manifiesto estas realidades.

La más novedosa de ellas es la aparición de Los Verdes como “nuevo polo del progresismo en la sociedad”. Así definía esta semana el florecimiento otoñal de Los Verdes el diputado del partido ecologista Jurgen Trittin en una entrevista con el diario berlinés Der Tagesspiegel. Este otrora ministro de Medio Ambiente y Agricultura ha vivido los mejores momentos del partido, cuando Los Verdes gobernaban junto al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en tiempos del canciller Gerhard Schröder.

Ha pasado más de una década desde que aquella era llegó a su fin. Ése es tiempo suficiente para que los socialdemócratas se hayan hundido. Fue una decepción histórica el 20,5% registrado por el SPD en las pasadas elecciones generales y su catastrófico 9,7% cosechado el domingo en Baviera. 

En los escombros de la socialdemocracia, Los Verdes están encontrando nuevos votantes. En Baviera, los ecologistas se hicieron con unos 210.000 votos de antiguos electores del SPD. También lograron el apoyo de cerca 200.000 integrantes tradicionales del electorado de la Unión Socialcristiana de (CSU) Baviera, partido hermanado a la Unción Cristiano Demócrata (CDU) de Merkel, y movilizaron a su favor a 140.000 abstencionistas. Ese medio millón de votos son clave para entender por qué ahora Los Verdes son la segunda fuerza política en suelo bávaro. Allí terminaron sumando el domingo un 17,5% de los votos.

Los ecologistas en Baviera son ahora el partido más importante de la izquierda. Según los sondeos a nivel nacional, parece que Los Verdes van camino de superar al SPD como referente en el centro-izquierda. La gran mayoría de los grandes institutos dedicados a la demoscopia ven hoy día a Los Verdes conseguir entre un 19% y un 16% de los votos en caso de repetirse unas elecciones generales. Los ecologistas quedarían por delante o empatados con el SPD.

Atendiendo a estos resultados, Franziska Brantner, diputada de Los Verdes en el Bundestag, reconoce a EL ESPAÑOL que el objetivo del partido es terminar superando al SPD. “Nuestro objetivo es ser la fuerza progresista más fuerte del país”, según Brantner.

Los Verdes ya no es el “partido de la prohibición”

“Lo que ha pasado en el panorama político es que, en la izquierda, el SPD se ha debilitado mucho, mientras que Los Verdes han sabido ganarse a nuevos círculos de la sociedad”, plantea por su parte a EL ESPAÑOL la politóloga Ursula Münch, profesora universitaria y directora de la Academia para la Educación Política, institución con sede en la localidad bávara de Tutzing.

Para ella, la clave está en que la formación ecologista ha dejado de ser percibida como un “partido de la prohibición”. Esa imagen de Los Verdes ha caducado. En parte porque el partido parece haber redescubierto la libertad y el pragmatismo. “Los Verdes han cambiado. Ahora es un partido más votable”, dice Münch.

“Ya no son tan restrictivos en sus propuestas políticas. Los Verdes han querido subir el precio de la gasolina y han pedido la instauración del día del consumo de comida vegetariana”, agrega Münch. “siguen teniendo como prioridades los asuntos medioambientales, pero ahora se pronuncian de manera que sus propuestas no implican que los votantes tengan que cambiar su comportamiento”, abunda.

También parece haber un cúmulo de circunstancias ajenas al partido que contribuyen a popularizar el mensaje medioambiental de Los Verdes. El país recibe cada cierto tiempo oleadas de noticias sobre eldieselgate, en el que grandes fabricantes de coches alemanes trucaron motores para que los vehículos parecieran menos contaminantes. Además, Alemania ha vivido este verano una situación de sequía extraordinaria. La falta de precipitaciones ha obligado al Gobierno alemán a pagar indemnizaciones de casi 400 millones de euros a los agricultores, que llegaron a pedir hasta mil millones por los estragos generados por la falta de lluvia.

A la preocupación en el país por el cambio climático se suma la insatisfacción general de los alemanes con la política climática del Ejecutivo. Hasta un 73% de los alemanes dice estar insatisfecho con lo que hacen Merkel y compañía en este ámbito, según una encuesta del instituto de opinión Infratest dinmap.

Ecologistas pragmáticos al frente del partido

Trittin, en Der Tagesspiegel, también aludía al compromiso contra el racismo de Los Verdes, especialmente Baviera, en un tiempo en que Alemania ha estado en shock por culpa de los disturbios protagonizados por ultraderechistas en Chemnitz.

Münch, la politóloga de la Academia para la Educación Política, observa en Los Verdes una gran influencia de los políticos más pragmáticos. “Rober Habeck, por ejemplo, él quiere que el partido ocupe responsabilidades de Gobierno”, señala esta experta, aludiendo a uno de los dos integrantes de la presidencia de la formación. Del pragmatismo del partido habla también que Los Verdes hayan sido capaces, de un tiempo a esta parte, de aliarse con formaciones progresistas y conservadoras para construir mayorías y entrar en Gobiernos regionales.

Si en Berlín Los Verdes forman parte del Ejecutivo en una colación con socialdemócratas y poscomunistas, en Baden-Wurtemberg y Hessen, los ecologistas están aliados a la CDU. Es más, Los Verdes no están en el Gobierno de Merkel porque fracasaron las negociaciones entre conservadores, ecologistas y liberales del FDP. Éstos últimos fueron los que dinamitaron las negociaciones que iban a dar lugar a una coalición 'Jamaica'.

Cautela en Los Verdes de Múnich

Julian Zuber, investigador en la Hertie School of Governance en Berlín, forma parte de la dirección de Los Verdes en la capital bávara. Él casi confirma con la boca pequeña lo apuntado por Münch sobre la influencia de los pragmáticos. “Hemos llevado últimamente más cuidado para que nuestras propuestas se entiendan bien, cuando uno exige mucho se hace menos atractivo”, comenta Zuber a EL ESPAÑOL.

En Berlín, Brantner, la diputada de Los Verdes, analiza que el éxito de su partido se debe en buena medida a la derechización asumida por la CSU, pero también a una “campaña de Los Verdes donde no ha habido mensajes negativos, sólo positivos, defendiendo una idea liberal de Europa y con buena gente al frente”. Alude así a la dupla de líderes bávaros del partido, Ludwig Hartmann y Katharina Schulze.

El miércoles, día en que comenzaron las negociaciones para ver quién se aliará a la CSU para formar un nuevo Gobierno regional en Baviera, Zuber mostraba satisfacción sobre la situación de su partido. Pero lo hacía con cautela. “Aquí estamos todos muy contentos por el resultado. En Múnich, han salido elegidos para el Parlamento regional ocho de los nueve candidatos. Es genial, pero es una gran responsabilidad”, concluye.