Misiles intercontinentales en un desfile militar de Corea del Norte.

Misiles intercontinentales en un desfile militar de Corea del Norte. Reuters

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Por qué el desfile militar que quiere Trump se asemeja más al de Corea que al de Francia

El presidente ha encargado la organización de una marcha de las tropas estadounidenses por las calles de Washington. Considera que sería una exhibición de poderío militar, ¿pero de verdad lo necesita?

En el incendiario Fuego y Furia, Roger Ailes, fundador de Fox News y uno de los más estrechos colaboradores de Donald Trump hasta su muerte, describe así el empecinamiento y la desvergüenza del 45º presidente de los Estados Unidos: “Golpeas a Donald en la cabeza, y él sigue. Ni siquiera se da cuenta de que ha sido golpeado”. Michael Wolff, el autor del libro y respaldado por más de un centenar de entrevistas con miembros de la Administración, añade: “Puedes contarle lo que quieras, pero él sabe lo que sabe, y si lo que dices contradice lo que sabe, simplemente no te cree”. Trump, el presidente que gobierna guiado por el ímpetu, sin aparente control.

El empeño trumpiano por satisfacer todas y cada una de sus firmes convicciones se centra ahora en la celebración de un desfile militar por las calles de Washington D. C. Tanques, cazas y tropas terrestres marchando al unísono por la avenida Pennsylvania, que conecta el Capitolio y la Casa Blanca; el último envite patriótico para consumar su lema, el Let’s make America great again!

Trump tiene esta idea en mente desde el pasado mes de julio, cuando viajó a Francia y fue testigo de los actos conmemorativos por el Día de la Bastilla. “Uno de los mejores desfiles que he visto. Fue poder militar”, reconoció unas semanas más tarde. A Emmanuel Macron, su homólogo francés, le habría afirmado, bromeando, que iba a “intentar superarlo”.

Trump y Macron, durante el desfile del Día de la Bastilla.

Trump y Macron, durante el desfile del Día de la Bastilla. Reuters

Pero aquel comentario no era un farol, sino más bien el enésimo ejemplo de que en la política trumpiana, cuanto más inverosímil parece una decisión, más probabilidades existen de llevarse a cabo. De hecho, la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Defensa ya han confirmado que el plan para organizar el desfile militar, que ha de ser aprobado por el Congreso, está dando sus primeros pasos. Según las estimaciones preliminares, el desembolso económico podría ser de hasta 30 millones de dólares.

¿Exhibición militar o reivindicación social?

Trump quiere un desfile militar “como el de Francia”, donde todos los 14 de julio se conmemora en los Campos Eliseos de París la toma de la Bastilla. La caída de la fortaleza medieval —para muchos el verdadero inicio de la Revolución Francesa— es símbolo del derrocamiento del Antiguo Régimen y la monarquía absoluta; la prevalencia de la democracia y los derechos de los ciudadanos (libertad, igualdad, fraternidad). Una fiesta militar —y tradición nacional—, como el Día de la Hispanidad, en la cual la participación del Ejército es la imagen más visible de todas las celebraciones, aunque no por ello una exhibición de fuerza.

Sin embargo, estando Trump de por medio, y teniendo en cuenta que Estados Unidos es el país que más gasta en defensa —su presupuesto es igual a la suma de los siete siguientes países de la lista—, la marcha sería de todo menos sobria. En una entrevista en The Washington Post al poco de llegar al Despacho Oval, el presidente dijo que no iba a dudar en mostrar al mundo el poderío militar estadounidense, algo que no sucede desde 1991, tras la Guerra del Golfo.

Esta mentalidad entronca más con los despliegues fastuosos, importados de las dictaduras comunistas del siglo XX, que aún se pueden ver en la Plaza Roja de Moscú —Rusia celebra el 9 de mayo el Día de la Victoria—, China o Corea del Norte. En una coyuntura de escalada de tensión nuclear, especialmente con el régimen de Kim Jong-un, Trump considera que sacar a pasear los carros de combate es una forma de recordarle al líder supremo que su botón nuclear “es más grande”.

Desfile militar en Pyongyang antes de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Algunos expertos, no obstante, verían en esta estrategia todo lo contrario a una medida disuasoria. Jefrrey Lewis, investigador de Relaciones Institucionales en el Instituto Milddlebury, señala que “una masiva demostración de poderío militar, sobre todo si incluye algún elemento de las defensas nucleares de la nación, solo servirá para convencer a Kim Jong-un y a otros de que Estados Unidos ve su poder debilitado y está asustado. Es como revelarle a un abusón nuestro mayor miedo, a excepción de que lo estamos metiendo en una carroza y presentándolo por el centro de Washington”.

Rechazo de los generales

La fecha para la celebración del desfile militar es todavía una incógnita. Se habla del 4 de julio, día de la Independencia, pero cada vez coge más fuerza el Veterans Day, que el próximo 11 de noviembre conmemora el centenario de la victoria aliada en la I Guerra Mundial. La propuesta de Trump ha generado un profundo revuelo al producirse en un momento en el que el Pentágono estaba solicitando un aumento presupuestario de un billón de dólares para poder hacer frente a la renovación de su arsenal nuclear.

Desde el Partido Demócrata han tildado la idea del mandatario republicano como un "fantástico dispendio". "Tomemos el dinero que el presidente quiere gastarse en este desfile y asegurémonos de que nuestras tropas estén preparadas para la batalla, sobrevivan y vuelvan a casa con sus familias", declaró el senador demócrata Dick Durbin.

Altos cargos militares, para acrecentar la polémica, han querido recordarle al magnate que un desfile es un mero evento ornamental para las tropas que las alejan de su profesionalismo. “No es lo que somos como ejército. Estados Unidos tiene una cultura militar diferente. No nos retratamos bajando por las calles”, explica el General Mark Kirby al Washington Examiner. Robert Bateman, un exanalista militar, escribe en la revista Esquire que se ha puesto en contacto con otros catorce generales recibiendo el mismo feedback: ninguno quiere un desfile.

Soldados norcoreanos, durante la celebración del 70 aniversario del Ejército del Pueblo.

Soldados norcoreanos, durante la celebración del 70 aniversario del Ejército del Pueblo. Reuters