Al menos 35 personas han sido asesinadas este miércoles, entre ellas 14 policías, en un nuevo ataque del Estado Islámico en Trikit, capital de la provincia de Saladino a 150 kilómetros al norte de Bagdad.

28 han resultado heridos. El atentado, desgranado en varios ataques, se ha producido durante la noche. 

Los ataques han sido perpetrados esta madrugada en el barrio de Al Zuhur, la mayoría de las víctimas son civiles. Los terroristas iban vestidos con uniformes de policías e incluso llegaron a usar un vehículo de las fuerzas de seguridad para acceder a la ciudad. Fuentes de la policía han asegurado a Reuters que había al menos 10 atacantes, incluidos dos suicidas. 

Los cuerpos han sido trasladados al hospital. El objetivo era un puesto de control de la policía y la casa de uno de los jefes policiales, asesinado junto a cuatro miembros de su familia. Los dos terroristas suicidas accionaron sus chalecos bombas cuando estaban rodeados de policía, haciendo saltar por los aires tres cuerpos más e irrumpieron en casas de civiles. Las autoridades declararon el toque de queda. Por la mañana, se han escuchado algunos disparados esporádicos. 

Además de los suicidas, se cree que tres supuestos terroristas más murieron en el asalto en los tiroteos con la policía. La situación estaba bajo control por la mañana, aunque las autoridades impusieron un toque de queda y el gobernador de Saladino, Ahmed al Yaburi, decretó un día libre para las escuelas y funcionarios y pidió a los ciudadanos que cooperen con las fuerzas de seguridad.

Este ataque se ha producido después de que Estados Unidos anunciara su respaldo a una nueva ofensiva para desalojar al grupo terrorista de Mosul, la última fortaleza de los islamistas radicales en Irak. Un tercio del país ha sido invadido desde hace casi tres años. Los militantes del EI han capturado la mayoría de las ciudades sunitas situadas al norte y al oeste de Bagdad, incluida Trikit. 

Las fuerzas iraquíes recuperaron Tikrit hace dos años, en marzo de 2015, en el inicio de la campaña, para arrebatar a los yihadistas de los territorios que conquistaron en 2014 y en los que decretaron un califato.



La ofensiva de las fuerzas iraquíes se concentra actualmente en la ciudad de Mosul, en el norte del país, que es la ciudad más poblada que ha estado bajo el control de los yihadistas.

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