En España, gracias a los métodos de detección precoz y a tratamientos cada vez más eficaces, la supervivencia de pacientes de cáncer de mama se sitúa hoy en torno al 85%, según la AECC. Los avances en el estudio de la patología, que afecta a una de cada ocho mujeres, son palpables, pero el pronóstico cambia cuando se empieza a hablar de metástasis.
"Nosotras hemos llegado a recibir comentarios de gente diciéndonos que nos ha tocado el mejor tumor, ¿sabes? Existe una visión muy edulcorada de la enfermedad porque quienes la tenemos somos muy proactivas, nos movemos y llevamos a cabo iniciativas en busca de más investigación, pero es muy duro", dicen Raquel Campoy y Raquel Juárez.
Además de día en el santoral, a estas dos pacientes las une Dame 5 Más, proyecto que impulsaron para recaudar fondos y destinarlos a investigación junto a cuatro compañeras. La iniciativa echó a andar en 2024 y este año, con el apoyo de CRIS Contra el Cáncer, ha logrado reunir 300.000 euros.
El dinero llegará al equipo de Aleix Prat, al frente del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona y del Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Center. Este busca resolver una de las preguntas que más preocupan a las mujeres con cáncer de mama metastásico: qué hacer cuando las terapias que antes funcionaban dejan de hacerlo.
El proyecto se dirige a tumores con receptores hormonales positivos y HER2 negativo —HR+/HER2- en la clasificación médica— que ya no responden a la hormonoterapia o los inhibidores del mecanismo celular CDK4/6. Son dos herramientas habituales para tratar la enfermedad, pero no funcionan indefinidamente en todas las pacientes.
El equipo de Prat ha identificado una molécula que aparece en mayor cantidad en las células malignas resistentes. De ahí que su estrategia sea desarrollar un anticuerpo que las reconozca y transporte hasta ellas un medicamento de alta potencia. El objetivo es fulminarlas de forma selectiva, sin atacar a las que están sanas.
Ahí entran los anticuerpos conjugados a fármacos o ADC. Son tratamientos formados, como su nombre indica, de tres piezas: un anticuerpo, un enlace químico y un fármaco. El primero identifica una proteína o señal presente en el objetivo que se resiste; el segundo mantiene unida la carga; y el tercero se libera al llegar a su destino.
Raquel Juárez y Raquel Campoy, integrantes de la asociación Dame 5 Más.
Un 'caballo de Troya'
La comunidad científica suele usar la metáfora del "caballo de Troya" para referirse a estas opciones terapéuticas, auténticas referencias en el avance de la medicina de precisión. No están exentos de toxicidad ni funcionan de manera idéntica en todos los tumores, pero buscan concentrar el tratamiento donde se necesita.
Dame 5 Más decidió apoyar a Prat porque buscaba una investigación que respondiera a una necesidad clínica específica y que, en la medida de lo posible, estuviera cerca de trasladarse. "Queríamos proyectos que estuvieran cerca de la paciente y que pudieran conseguir un objetivo rápido, que al final es lo que no tenemos: tiempo", explican.
Antes de decidir el destino de la recaudación, acudieron al departamento científico de CRIS Contra el Cáncer. Querían evitar, dicen, "dar palos de ciego". El proyecto de Prat les interesó porque se dirige a mujeres con tumores hormonales que, tras responder a la terapia endocrina y a los inhibidores, vuelven a necesitar una alternativa.
"Tenemos a todos los investigadores, tenemos recursos en hospitales preparados, pero nos falta dinero para terminar de impulsar esto", resumen. La campaña nació de ahí: "Pensamos que pidiéndole cinco euros a muchísima gente podemos hacer grandes cosas".
La primera aportación de 150.000 euros se vinculó al ADC. Después, el grupo mantuvo la recaudación para financiar una línea complementaria del laboratorio, un trabajo preclínico que busca seguir la evolución de los tumores que fracasan a los tratamientos, reunir muestras de distintas fases de la enfermedad y ver patrones de resistencia.
La intención es que esos datos permitan, más adelante, diseñar nuevas dianas y otros anticuerpos ligados a fármacos. "Cuando empiezas a conocer la medicina personalizada te das cuenta de que a lo mejor un avance puede servir a ciertas mujeres, ¿pero qué pasa con las otras?", plantean.
Aleix Prat, director del Clinic Barcelona Comprehensive Cancer Center.
Al margen del proyecto, Prat es también uno de los responsables de la creación del primer test genómico para el tratamiento personalizado del cáncer de mama HER2+. Considerado uno de los mejores inventos de 2022 según Time, este es capaz de predecir la respuesta a fármacos y determinados aspectos biológicos de la enfermedad.
Un hito reseñable teniendo en cuenta que, pese a que este tipo de tumor mamario representa el 20% de los que se diagnostican y cada seis minutos una mujer descubre que lo tiene, antes no había forma de predecir el riesgo de recaída y la supervivencia más allá del tamaño y la presencia de enfermedad en los ganglios axilares.
Uno de sus grandes retos reside en su heterogeneidad. Y, justo por eso, en el pódcast Con cáncer y con metas Prat explicaba que los ADC están entrando en una nueva etapa en la que existen, incluso, "anticuerpos biespecíficos" capaces de reconocer dos dianas o de aproximar dos células para inducir una respuesta terapéutica.
El reto no es solo diseñar estas tecnologías; también está en evitar que el acceso a los tratamientos quede reservado a unos pocos centros. La investigación académica, defendía el doctor, debe complementar los espacios que no cubre la industria farmacéutica si se quiere avanzar hacia la cronificación de la enfermedad.
Enhertu abrió camino
El anticuerpo que apoya Dame 5 Más se prueba ya, según explican las pacientes, en un ensayo de fase I. Pero los ADC no son sólo una promesa de futuro: algunos ya han cambiado el abordaje de varios tipos de cáncer de mama. El ejemplo más conocido es el trastuzumab deruxtecán —T-DXd—, comercializado como Enhertu.
En pocas palabras, se trata de un fármaco que combina un anticuerpo que se une a la HER2 —una proteína presente en la superficie de algunas células malignas y que, cuando se expresa en cantidades elevadas, ha servido durante décadas para orientar tratamientos dirigidos— con una carga citotóxica.
Durante mucho tiempo, la frontera estaba trazada de forma que los tumores HER2+ —con alta expresión de esta diana—, eran candidatos a terapias y los que no alcanzaban ese umbral quedaban fuera de esa clasificación. Precisamente la aparición de T-DXd empezó a servir para reducir esa barrera.
El ensayo clínico DESTINY-Breast04 marcó un hito al validar la categoría de cáncer de mama HER2-low; en su análisis actualizado a largo plazo, las mujeres con este perfil metastásico tratadas con Enhertu alcanzaron una supervivencia global mediana de 22,9 meses, frente a los 16,8 de quienes recibieron la quimio elegida por el médico.
Este dato no quiere decir que todas las pacientes con HER2-low respondan al fármaco, ni tampoco convierte esta etiqueta en una explicación suficiente de cómo evoluciona cada tumor. Pero sí abrió una opción para aquellas que, hasta entonces, no entraban en la categoría clásica de candidatas a un tratamiento anti-HER2.
Cuando el tumor escapa
Para Ana Ruiz Sáenz, directora del Laboratorio de Resistencia a Terapias contra el Cáncer del centro CIC bioGUNE (Bilbao), el interés de Enhertu no se limita a su eficacia. La pregunta que le interesa es: por qué hay mujeres que responden al mismo y otras que no. "Como se desconoce el motivo molecular, nuestro proyecto intenta desentrañarlo", señala.
En una misma lesión pueden coexistir poblaciones celulares con alteraciones distintas. Algunas responden a un tratamiento; otras sobreviven porque "logran transformarse o buscar salidas de emergencia para evadir los fármacos", explica Ruiz. "La resistencia causa la sensación de quedarse sin opciones".
Pero "cuando las células cambian, en ellas aparecen vulnerabilidades que antes no tenían y que podemos atacar con terapias nuevas", dice. Por eso, en su laboratorio estudian biomarcadores y mecanismos de resistencia a T-DXd para hallar puntos débiles que abran paso a diseñar combinaciones terapéuticas o reutilizar medicamentos ya en uso.
A la derecha, la doctora Ana Ruiz, directora del Laboratorio de Resistencia a Terapias contra el Cáncer del centro CIC bioGUNE de Bilbao.
Esto último es lo que se conoce como "reposicionamiento de fármacos": aprovechar aquellos que ya cuentan con un recorrido previo de seguridad y regulación para desarrollar nuevos conjuntos. La idea no elimina la necesidad de ensayos clínicos, pero podría acortar parte del camino de investigación.
Pacientes en primera línea
Los trabajos del Clínic y el CIC bioGUNE se nutren de una misma necesidad y es la de lograr que la investigación no se quede encerrada en el laboratorio. Ahora bien, la doctora Ruiz recuerda en su entrevista que "los avances sólo se consiguen si hay una financiación sostenida en el tiempo".
Las pacientes son conscientes de la falta de recursos, de ahí que muchas se involucren en la promoción de iniciativas destinadas a apoyar a los equipos: "No sólo facilitan muestras valiosas, sino que participan de forma activa orientando preguntas hacia necesidades clínicas reales. Sirven de nexo con la sociedad para impulsar políticas públicas que aceleren la investigación”.
Raquel Campoy y Raquel Juárez se colocan en esa posición, tanto que decidieron financiar con su asociación una investigación que no estaba destinada a su propio subtipo de tumor: "No miramos por nosotras, sino por el resto de personas. No queremos que pasen por lo que hemos tenido que vivir", expresan.
Raquel Campoy, profesional especializada en eventos, recibió el diagnóstico de metástasis en 2020.
La campaña ha exigido charlas, eventos, marchas e infinidad de mensajes a posibles colaboradores en Instagram. "A todo el que te puedas imaginar, pero a veces no nos hacen ni puñetero caso", dicen con gracia. Recuerdan incluso alguna que otra aventura, como haber ido con caretas a La Revuelta convenciendo al público de que las ayudaran a salir al escenario.
Antes de la enfermedad, Campoy se dedicaba a la comunicación y Juárez era abogada. Ahora están volcadas por completo en la asociación, donde han construido un "núcleo muy bonito con pacientes, compañeras y familiares que se han volcado". No obstante, siempre puede haber más: "Echamos de menos a personas externas que puedan multiplicar".
"A veces quieres organizar, por ejemplo, un evento, pero tienes semana de pruebas o la cabeza en otro sitio. Necesitamos gente que esté fuera de la enfermedad y que nos sirva de altavoz para llegar a personas a la que nosotras no podemos ir, bien por desgaste o porque no tenemos acceso a ellas", añaden.
Dame 5 Más empezó con seis mujeres. Una de ellas, Elena, "siempre llena de energía" según la recuerdan, falleció a los 34 años y dejó un hijo de siete. Sus compañeras organizaron actos en su memoria y hoy mantienen el proyecto con nuevas incorporaciones. Para ellas, financiar ciencia también significa que otras pacientes no lleguen a una consulta sin alternativas.
En su caso, ambas debutaron con el metastásico. Conocieron la enfermedad y, cuentan, "empezamos a ver que, en función del tumor que tengas, tu suerte cambia mucho". Hablan de compañeras que responden a tratamientos durante años y de otras que, pese a tener el mismo diagnóstico general, se quedan sin opciones en meses.
Su propia situación, dicen, ha sido más estable de lo que esperaban. "¿Vosotros nos veis por la calle y diríais que estamos enfermas? ¿A que no?" preguntan. Campoy es aficionada a los conciertos y dice que, cuando publica vídeos en redes, hay quien le llega a decir: "Tienes cáncer de lunes a viernes; luego el fin de semana…".
Suena surrealista, pero Juárez lo corrobora: "Que sí, que sí". La jurista tuvo que pausar su carrera por culpa de un diagnóstico en 2014. "La gente no es consciente de que esto mata a 18 mujeres cada día. Los datos van a aumentar y no dejamos de escuchar que la cronificación está cerca, pero hay que meter prisa para no quedarnos por el camino" .
Raquel Juárez, con una carrera como abogada a sus espaldas, es paciente desde hace 12 años y reivindica más esfuerzo colectivo en el camino hacia la cronificación de la enfermedad.
Ella misma recuerda la esperanza que le dio saber que una semana antes de recibir la mala noticia, "habían aprobado el trastuzumab dentro de la cartera de servicios". Fue, en sus palabras, "un paso enorme para la sanidad. Por eso, ahora que estamos tan cerca, tenemos una necesidad imperiosa de movilizar a la gente. Podemos conseguirlo".
Unidas por un propósito
Han pasado 12 años y ella agradece que sus padres ya no la llamen "cada 21 días" para preguntar cómo ha ido la sesión de tratamiento, porque eso significa que, durante unas horas, han conseguido olvidarse. "Lo tienen apuntado en el calendario, pero a veces no lo miran. Ellos pegaron un bajón brutal por mi enfermedad", confiesa.
En medio de sus vidas alteradas surgió Dame 5 Más. No buscaban crear una oenegé desde cero ni recaudar dinero sin saber dónde iba. Debían saber qué proyectos podían avanzar de verdad y qué necesitaban: "Si nos metíamos en algo que implicaba un desgaste tan importante, queríamos que tuviera un impacto”, explican.
La recaudación y las campañas han cambiado su forma de ver el mundo. Campoy dice que cuando una enfermedad te aparta del trabajo, encontrar una tarea útil ayuda a no quedarse parada. “Estoy ocupada en algo, tengo un propósito”, explica. Su tocaya coincide: “Mantener la mente activa te revitaliza".
Ellas mismas se han trasladado a Barcelona para donar a Prat la recaudación, convencidas de que el esfuerzo no cae en saco roto: "Que un proyecto así entre en una Fase I cambia vidas. Ya tenemos conocidas que están en los ensayos y escucharlas, sabiendo que hemos sido parte de esto, nos remueve algo".
Al preguntar a las pacientes qué representan para ellas cinco años, aparecen los labios temblorosos. También en la entrevistadora. "Llenar mi vida y la de mis seres queridos de experiencias", responde Campoy, diagnosticada en 2020 con su hija recién nacida. "Ahora ha cumplido 6 y yo soplo las velas con ella sabiendo que, si me pasa algo, le he dado esos años con su madre".
Durante mucho tiempo, su máxima preocupación era saber a partir de qué edad los niños empiezan a tener memoria. Su mayor no había cumplido todavía los 2 y su pequeña acababa de llegar al mundo: "Lo buscaba porque quería que me diese tiempo a que tuvieran recuerdos conmigo", rememora.
Ahora su hijo tiene muchas ganas de viajar a Japón y ella espera poder llevarle, si la rutina lo permite, en 2027. También decidió acudir con ellos a un concierto de Shakira. "Si no estuviera enferma me habría ido con mi marido y no me los habría llevado, pero quiero que me vean disfrutar, que lo hagamos juntos".
En el caso de Raquel Juárez, sus hijos tenían 5 y 2 cuando recibió el diagnóstico; el mayor tiene ahora 17 y ella quiere verle terminar Bachillerato, ir a la universidad y graduarse. "Nos vamos poniendo metas", explica. También desea acompañar al de 14 años, y comprobar que las herramientas que le está dando le sirven para desenvolverse en el mundo.
El cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres en España.
Les preocupa que las nuevas terapias no lleguen por igual a todas. Campoy, catalana en Madrid desde 2003, cree que la descentralización genera diferencias difíciles de justificar: "Esas dos regiones tienen carteras muy amplias, pero es injusto que vivas en Ciudad Real y no tengas acceso a estos tratamientos innovadores".
"El código postal marca la diferencia", le comenta Juárez. Prat plantea una preocupación similar en relación con los ADC de nueva generación. La tecnología avanza hacia anticuerpos capaces de transportar distintas moléculas o de reconocer dos dianas al mismo tiempo. El problema es cómo probarlos cuanto antes en pacientes y evitar que su acceso "sea un lujo" reservado a unos pocos centros.
Ruiz pone el foco en la necesidad de equilibrar el optimismo con el respeto a los tiempos que estos avances requieren: "Hay que tener paciencia y prudencia", advierte, aunque recuerda que hace dos décadas los tumores HER2 positivos tenían uno de los peores pronósticos y que las terapias dirigidas cambiaron esa situación.
"Si continuamos invirtiendo de forma sostenida, dentro de otras dos décadas contaremos con tratamientos mucho más eficaces que hoy somos incapaces de prever", afirma en este reportaje, que se publica coincidiendo con el Día Mundial de la Investigación en Cáncer y con el objetivo, también, de visibilizar la labor de CRIS Contra el Cáncer.
En 15 años, la organización ha invertido más de 80 millones de euros en investigación y ha apoyado a 720 científicos, con 736 ensayos clínicos impulsados y 485 líneas de investigación activas o desarrolladas por sus equipos que han beneficiado directamente a más de 15.000 pacientes. Para los próximos cinco años, prevé movilizar más de 150 millones de euros.
Compañeras y confidentes, Raquel y Raquel.
Raquel Campoy y Raquel Juárez no manejan los tiempos en décadas. Una piensa en tartas de cumpleaños y otra en birretes. Dame 5 Más nació de la diferencia entre el ritmo de la investigación y el del cáncer. "Si nos ponemos con los deberes cuando tenemos la enfermedad, a lo mejor no llegamos. Tienen que estar hechos ya", concluyen.
