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Los primeros días con un recién nacido suelen estar llenos de dudas, descubrimientos y también cierta inseguridad. Desde el baño hasta el sueño, pasando por el cordón umbilical o la temperatura ideal de la casa, muchas familias se enfrentan por primera vez a pequeños gestos cotidianos que, aunque parecen simples, generan numerosas preguntas.

La llegada de un bebé transforma por completo las rutinas y obliga a adaptarse rápidamente a nuevas necesidades, horarios y cuidados. En medio del cansancio y de la emoción de estas semanas, aprender a interpretar las señales del neonato se convierte en una de las mayores preocupaciones de muchos padres.

Durante este periodo, algunos cuidados básicos ayudan no sólo a garantizar el bienestar y la seguridad del pequeño, sino también a dar tranquilidad y confianza a las familias en plena adaptación a esta nueva etapa.

La doctora Jeannette Prenz Rapetti, especialista en Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia, repasa algunas de las recomendaciones esenciales para afrontar los primeros días en casa con un recién nacido.

El regreso a casa

Uno de los primeros aspectos importantes tras la llegada del bebé a casa es el ambiente. La temperatura ideal de la vivienda debe mantenerse entre los 20 y 22 °C, evitando tanto el frío como el exceso de calor. "El sobrecalentamiento también puede ser peligroso", recuerda la doctora.

Por norma general, el pequeño suele necesitar una capa más de ropa que un adulto cómodo en el mismo entorno. Los tejidos suaves y transpirables son los más recomendables durante las primeras semanas.

Cómo debe dormir

El sueño es otro de los grandes temas durante los primeros días de vida. Se recomienda que el recién nacido duerma siempre boca arriba, sobre un colchón firme y despejado. Almohadas, cojines, mantas sueltas o peluches deben evitarse para reducir riesgos.

La opción más segura suele ser un pijama adecuado o un saco de dormir homologado para bebés. Aunque este puede dormir desde el principio en su propia cuna: "Lo recomendable es que lo haga en la misma habitación que los padres durante los primeros seis meses, pero no en la misma cama", explica la pediatra.

El baño

El primer baño puede realizarse durante los primeros días, preferiblemente una vez que el cordón umbilical haya caído y siempre en un ambiente cálido. Durante las primeras semanas no es necesario bañar al neonato todos los días: dos o tres veces por semana suele ser suficiente.

"Este debe ser corto, entre cinco y diez minutos, para evitar que pierda calor o que su piel se reseque", señala la especialista.

El agua tiene que mantenerse templada, alrededor de los 36 o 37 °C, y se recomienda utilizar jabones suaves específicos para bebés, evitando perfumes o productos agresivos.

Cómo bañar a un recién nacido correctamente. Pexels

El neonato debe secarse con pequeños toques y sin frotar, prestando especial atención a los pliegues y al área del ombligo. También se recomienda utilizar una toalla exclusiva para él.

Entre los errores más frecuentes, nunca se debe dejar solo al pequeño en el agua, ni siquiera durante unos segundos. También conviene evitar baños demasiado largos, agua excesivamente caliente o corrientes de aire durante y después del baño.

El cordón umbilical

El cordón umbilical es la conexión entre el bebé y la madre durante el embarazo. A través de esta estructura, fundamental durante toda la gestación, el feto recibe oxígeno y nutrientes. Tras el nacimiento, se corta porque el niño ya puede respirar y alimentarse por sí solo.

"El pequeño resto que queda en el ombligo se seca poco a poco hasta caerse, normalmente entre los cinco y 15 días de vida", explica la doctora Prenz Rapetti.

Durante este proceso, el ombligo debe mantenerse limpio y seco. No suele ser necesario utilizar alcohol ni productos especiales salvo indicación médica. Para evitar humedad y rozaduras, muchos especialistas recomiendan doblar el pañal por debajo del cordón.

Sin embargo, existen algunas señales que deben vigilarse atentamente. "Se debe consultar al pediatra si aparece enrojecimiento, mal olor, secreción amarilla, sangrado persistente o fiebre", advierte.

Cuándo consultar

Durante las primeras semanas, los pañales también se convierten en un indicador importante del estado general del recién nacido. A partir del quinto día de vida, este suele mojar al menos cinco o seis al día.

"Esto suele ser una buena señal de hidratación y de que está recibiendo suficiente alimento", explica la doctora. Si ocurre lo contrario, lo recomendable es consultar con el pediatra.

También es importante acudir a un especialista o a urgencias si "el bebé tiene fiebre (38 °C o más), dificultad para respirar, rechazo de las tomas, vómitos persistentes, mucho sueño o dificultad para despertarlo, coloración azulada o amarilla intensa" concluye la doctora Jeannette Prenz Rapetti.