Cuando irrumpe el verano, las altas temperaturas, los viajes y los cambios en las rutinas familiares plantean nuevas dudas para muchas madres lactantes.
¿Es necesario modificar las tomas? ¿Cómo influye el calor en la hidratación del bebé? ¿Qué precauciones conviene tener durante las vacaciones?
Sin duda, amamantar continúa siendo la mejor forma de alimentación para el neonato también en la temporada estival, aunque esta época exige prestar especial atención a factores como la exposición solar, la conservación de la leche o el bienestar de la progenitora.
Para resolver estas y otras cuestiones, Magas habla con el doctor José Luis Alcaraz, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Murcia, quien ofrece recomendaciones prácticas y desmonta algunos de los mitos más extendidos.
El especialista insiste, sobre todo, en la importancia de mantener la lactancia a demanda, prestar atención a los signos de hidratación y garantizar que la madre mantenga una adecuada ingesta de líquidos.
Uno de los interrogantes más habituales es si los bebés que sólo toman leche materna necesitan beber agua adicional.
Según aclara el doctor Alcaraz, la respuesta es clara: "No, la forma de hidratarlo en esos supuestos es a base de tomas de leche a demanda".
El pediatra recuerda que este producto está compuesto en un alto porcentaje por agua y se adapta de manera natural a las necesidades del pequeño.
Durante los días más calurosos, los lactantes pueden pedir pecho con mayor frecuencia precisamente para mantenerse hidratados.
"Se debe atender aumentando el número de tomas según necesite", explica el doctor José Luis Alcaraz.
Doctor José Luis Alcaraz, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Murcia.
En este sentido, insiste en que la lactancia a demanda sigue siendo la mejor herramienta para asegurar el bienestar del niño. Lejos de establecer horarios rígidos, recomienda observar sus necesidades y permitir ingestas más frecuentes si así lo reclama.
Otra de las dudas frecuentes entre los progenitores es cómo identificar si un bebé está correctamente hidratado durante los episodios de calor intenso.
Para el especialista, existen varios indicadores sencillos que permiten comprobarlo. "Los signos que nos aseguran esto son la presencia de saliva, lágrimas y pipí de forma habitual, además de que esté tranquilo y no especialmente somnoliento", señala.
La observación cotidiana del comportamiento del pequeño resulta fundamental, especialmente cuando el mercurio del termómetro se dilata.
Un bebé activo, reactivo y que moja pañales con normalidad suele encontrarse correctamente hidratado. Por el contrario, hay determinadas señales que sí deben servir de aviso a las familias y motivar una consulta médica urgente.
"Los signos que deben alertarnos son el decaimiento o somnolencia excesivos, la irritabilidad inconsolable o la ausencia de diuresis —excreción de la orina— en 12-18 horas", advierte el jefe de Pediatría del Hospital Quirónsalud Murcia.
La hidratación de la madre también juega un papel relevante durante la lactancia en época estival.
Aunque muchas mujeres se preocupan por si beber poca agua puede disminuir la producción de leche, el doctor Alcaraz apuesta por escuchar las necesidades del propio organismo. "Lo ideal es que se guíe por su sed, pero en general la recomendación es la ingesta de 2 a 3 litros de agua al día", explica.
"Se recomienda tener una botella de agua a mano en todo momento", añade.
El especialista también destaca el papel de la alimentación en esta época del año. Las frutas y verduras frescas, especialmente las de temporada, ayudan a aumentar el aporte hídrico y contribuyen al bienestar general de la progenitora.
Aunque el organismo suele regular bien las necesidades de líquidos, una deshidratación importante sí puede terminar afectando a la lactancia.
Entre las principales señales de alarma, menciona "sed importante, boca seca, confusión, febrícula o disminución de la diuresis". En estos casos, insiste en la necesidad de consumir agua y evitar exposiciones prolongadas al calor extremo.
Por su parte, los síntomas propios de las altas temperaturas no suelen modificar por sí mismos la calidad del alimento materno. "Lo ideal es mantener una hidratación y descanso adecuados, pero ni la sudoración excesiva ni el cansancio influyen en la calidad ni cantidad de leche, por lo menos a corto plazo", aclara el especialista.
Las condiciones ambientales también son importantes a la hora de amamantar de manera cómoda y segura durante el verano. Por ello, aconseja buscar espacios frescos y ventilados para las tomas, especialmente durante las horas centrales del día.
"Tenemos que huir de los lugares expuestos al sol y de los ambientes excesivamente calurosos", indica.
En este contexto, el pediatra recuerda que las olas de calor requieren extremar algunas precauciones básicas, especialmente en bebés pequeños.
La sandía es un alimento hidratante.
Evitar paseos en las horas de máxima temperatura, vestirlos con ropa ligera y favorecer ambientes donde corre el aire son algunas de las medidas más recomendables para prevenir problemas.
También destaca la importancia de la tranquilidad ante el aumento de las tomas.
Muchas madres interpretan erróneamente que el bebé se queda con hambre o que la leche "no alimenta suficiente" cuando pide pecho con mayor frecuencia.
Sin embargo, el doctor Alcaraz insiste en que este comportamiento es completamente normal durante el verano.
"La leche materna se adapta perfectamente a las necesidades del pequeño y sigue siendo el mejor alimento también en los meses de más calor", subraya el especialista.
Por ello, insiste en evitar suplementos innecesarios de agua en menores alimentados exclusivamente de esta forma, salvo indicación expresa de un profesional sanitario.
El doctor José Luis Alcaraz concluye con un mensaje de tranquilidad para las familias: "Lo más importante es observar al bebé y confiar en la lactancia materna. En condiciones normales, el pecho cubre perfectamente sus necesidades de hidratación incluso en verano".
