Hay dos tipos de personas: las que tiran un medicamento el mismo día que caduca —todavía hay que descubrir cómo se dan cuenta siquiera— y las que lo encuentran años después en el fondo del cajón y dudan entre tomárselo o deshacerse del blíster. Ante tal pregunta, sobre qué hacer en estos casos, Boticaria García alienta a la tranquilidad: "Que no cunda el pánico".
La duda que surge en esta situación es la de siempre: ¿Se pueden tomar medicamentos cuya fecha de expiración ya se haya cumplido? Según la divulgadora, sí. Es decir, es posible tomarlos, pero claro, no recomendable.
No hay problemas al ingerirlos cuando se trata de un despiste puntual y de algo leve. "Si accidentalmente tomas uno por algo como un resfriado o un dolor de cabeza, no hay que preocuparse, porque en el peor de los casos no va a hacer efecto y listo", explica la farmacéutica y nutricionista.
¿Qué quiere decir esto? La traducción de las palabras de la experta es que la medicina no va a quitar el dolor en cuestión, pero tampoco va a hacer que la persona pase el día en urgencias.
Otra cosa es cuando lo que está en juego no es un constipado. Ahí cambia la respuesta de Boticaria García, que señala que "si se trata de una enfermedad grave o crónica habría que consultar con un profesional sanitario". No es lo mismo una caja olvidada de paracetamol que un tratamiento imprescindible. Y en salud, el matiz lo es todo.
De hecho, el miedo a la intoxicación es más grande de lo que le corresponde en realidad. Lo cierto, es que la divulgadora apunta a que sólo se ha documentado en toda la historia un caso médico de este tipo. Entonces, se debió "concretamente por un antibiótico caducado".
Imagen de archivo de blísteres de diferentes contenidos.
Una vez que se ha resuelto esta cuestión, Boticaria García plantea otra que acerca la cotidianidad a los laboratorios: ¿Quién y cómo se decide esa fecha amenazante que va impresa en la caja?
Boticaria García, como de costumbre, tira de ironía con sus palabras: "¿Ponen a gente a tomarse paracetamol desde hace un montón de años hasta que deja de hacer efecto?".
Por fortuna, las investigaciones no discurren así, sino que se realizan de manera técnica: "Se llaman estudios de estabilidad", explica. Este concepto se aterriza de forma sencilla según la experta, que indica que "básicamente consisten en hacerle perrerías a los medicamentos".
En concreto, los someten a condiciones ambientales extremas durante más o menos seis a 12 meses para comprobar cómo resisten a variables como el calor, la humedad o la luz.
Por eso "cada medicina tiene una caducidad diferente, que normalmente va a estar entre 12 y 60 meses". Es decir, la fecha máxima suele ser de cinco años.
De acuerdo a la farmacéutica, las propuestas más estables son los comprimidos o las cápsulas, que en este sentido funcionan mejor que los jarabes, los colirios o los inyectables.
Así que antes de dramatizar frente al cajón o botiquín, sólo hay que recordar que nadie ha pasado a mejor vida tras tomar un medicamento caducado. En la mayoría de los casos, el peor escenario es que no te haga efecto.
