Publicada

El agua es el principal componente del organismo del ser humano y supone entre el 50% y el 60% del peso corporal. Si no tenemos suficiente líquido en el cuerpo, las funciones esenciales como la circulación no se realizan adecuadamente y los órganos no reciben los nutrientes necesarios, de modo que su rendimiento será menos eficiente.

Además de sus funciones esenciales, la hidratación tiene otros beneficios. Una buena hidratación es un factor fundamental para el correcto funcionamiento del cerebro e, incluso, puede ayudarnos con la pérdida de peso al mantenernos saciados. De hecho, según el doctor Carlos Andrés Zapata, dos vasos de agua fría antes de comer pueden ser uno de los secretos de la pérdida de peso.

Según la Clinical Nutrition Research, beber un vaso de agua antes de comer nos ayuda a estar saciados. El estómago se siente más lleno y, por tanto, regula la sensación de hambre e impide que cometamos excesos con las calorías.

Los beneficios de dos vasos de agua fría antes de comer

A la hora del mediodía es común que muchas personas coman más de lo necesario, casi sin darse cuenta. La combinación de hábitos cotidianos, la rapidez con la que se ingieren los alimentos y la distracción con dispositivos electrónicos o conversaciones puede llevar a consumir una cantidad excesiva.

Además de las distracciones, muchas personas cometen malos hábitos previos al almuerzo que también provocan una ingesta excesiva, tales como saltarse el desayuno o no realizar una pequeña comida entremedia. Esto no solo contribuye al aumento de peso, sino que también puede generar malestar digestivo y fluctuaciones en los niveles de azúcar.

Sin embargo, según el doctor Zapata, existe una estrategia simple y efectiva que podría ayudar a mitigar este problema: beber dos vasos de agua fría antes de empezar a comer. Según la evidencia científica, al consumir líquido antes de una comida, se ocupa espacio en el estómago, lo que provoca una sensación de saciedad anticipada.

Esto no solo ayuda a reducir el volumen de alimentos ingeridos, sino que también modera el apetito, ya que el estómago envía señales al cerebro indicando que está parcialmente lleno. En consecuencia, es más probable que se elijan porciones más moderadas y se coma a un ritmo más pausado, facilitando una mejor digestión y evitando el exceso calórico.

Además, el experto hace énfasis en que los vasos de agua estén fríos. Esta temperatura del líquido, al entrar en contacto con el estómago, estimula el movimiento gástrico, acelerando el proceso de vaciado. Este efecto contribuye a una digestión más eficiente y previene la sensación de pesadez o hinchazón que suele acompañar a las comidas abundantes.

El agua fría obliga al cuerpo a trabajar ligeramente más para elevar su temperatura a la del organismo, lo que incrementa el gasto energético, aunque de manera moderada.