Elena Pérez
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La alfombra azul de Oviedo tenía esta tarde mucho que contar. Letizia ha vuelto a confiar en el negro, Leonor ha sacado unas joyas muy especiales del joyero de su abuela y las dos Sofías han defendido sus propias apuestas: capa transparente para la Infanta y traje rosa para la madre de Felipe VI.

Los Premios Princesa de Asturias 2026 han reunido de nuevo a tres generaciones de la Familia Real en el Teatro Campoamor. Una cita en la que cada detalle se mira con lupa y que este año distingue, entre otros, a Patti Smith, Leo Messi, Julian Barnes y Studio Ghibli. Pero había también expectación por Leonor.

Un vestido lady

La Princesa llegaba después de recibir por primera vez en solitario a los galardonados durante la mañana. Para la ceremonia, ha cambiado de registro con un vestido de Hannibal Laguna en un tono entre burdeos y buganvilla. El tejido tornasolado hacía que el color cambiara con la luz, dando todavía más presencia al diseño.

La princesa Leonor, encargada de presidir los Premios Princesa de Asturias 2026. Chema Clares

Con el cuerpo entallado, el escote cerrado y una falda amplia por encima del tobillo, la heredera ha apostado por una silueta clásica. La cartera de mano al tono y los zapatos destalonados con brillo completaban el conjunto. Sin embargo, bastaba acercarse un poco para descubrir el detalle más especial: los pendientes de su abuela.

No era un préstamo cualquiera. Leonor ha llevado el conjunto de rubíes y diamantes que la reina Federica regaló a su hija Sofía por su boda con Juan Carlos. Unas joyas que la emérita ha lucido en grandes ocasiones y que ahora encuentran una nueva protagonista en su nieta.

La elección tenía mucho sentido por el color. El rojo de las piedras acompañaba los matices del vestido sin necesidad de añadir más joyas al conjunto. Leonor ha llevado el pelo recogido, dejando los pendientes despejados. Un gesto sencillo con el que esas piezas familiares han podido lucirse sin nada que las ocultara.

Letizia, sobria pero innovando

La Reina, por su parte, ha preferido dejar el color en manos de su hija. Ha llegado con un vestido negro de largo midi drapeado desde la cintura. Un diseño que se ajusta al cuerpo y después cae con suavidad, con el movimiento justo para que la falda no resulte rígida.

Los Reyes a su llegada a la ceremonia. Chema Clares GTRES

Sus destalonados dorados de Magrit y la cartera a juego ponían la nota luminosa. También ha optado por llevar la melena suelta, con ondas suaves y el protagonismo cedido a los ojos. A simple vista, una fórmula sin grandes sorpresas en su armario. Pero esta vez había que mirar más allá del negro para entender qué tenía de especial.

El vestido está confeccionado con PYRATEX® circ lyocell 3, un tejido desarrollado en Madrid que recuerda a la seda por su tacto y su caída. Según explica la empresa, primero se eligió el material y después se trabajó el diseño: sus características marcaron las pruebas y los ajustes de la prenda que ha llevado Letizia.

Su composición es 100% lyocell, aunque la celulosa tiene dos orígenes: un 30% procede de textiles recuperados y un 70%, de pulpa de madera. La compañía española Pyratex desarrolla el tejido a partir de su colaboración con Circ, cuya tecnología permite recuperar celulosa del algodón de determinados tejidos mezclados.

"Con esta elección, la Reina respalda la investigación textil española, la producción local y el talento de las empresas jóvenes que están cambiando la forma de entender la ropa", señalan desde la firma a través de un comunicado al que ha tenido acceso esta revista.

La Infanta sabe elevar un look

La infanta Sofía ha elegido otro camino, con un vestido azul noche de Bruna, el modelo Augusta, que cuesta menos de 200 euros. Tiene escote cerrado, espalda cruzada y falda cortada al bies. Hasta ahí, una propuesta sencilla. La diferencia la marcaba la capa de gasa a juego, que añadía transparencias sin cambiar de color.

La Infanta aparece en la ceremonia junto al resto de la Familia Real. Chema Clares GTRES

La pieza se ajusta al cuello y cae de forma asimétrica sobre los brazos. Al moverse, deja ver el vestido y aporta esa ligereza que distingue el conjunto. Sofía no ha necesitado grandes adornos: el juego entre la tela opaca y la gasa ya daba al look el detalle que pedía una tarde como esta.

La Infanta ha vuelto a optar por la comodidad con unos zapatos negros planos con tira. El pelo suelto, con ondas suaves, y un brazalete completaban su elección. Frente a la falda amplia de Leonor, ella ha preferido una caída más fluida y una capa que concentraba buena parte de la atención al caminar.

La elegancia de la reina Sofía

Nuestra emérita ha sido la encargada de poner el toque dulce a la fotografía familiar. La emérita ha elegido un traje a medida de Alejandro de Miguel en oro rosa, confeccionado en un brocado de especial riqueza y acompañado de pantalón satinado.

Los zapatos claros, el clutch a juego, el collar de perlas y el broche a modo de toque final acompañaban una combinación muy reconocible en su armario, muy acertadamente pensada para destacar por la elegancia de los materiales y la delicadeza de su tonalidad.

La reina Sofía, sonriente junto a su nieta. Chema Clares GTRES

Esta vez, sin embargo, parte de la atención que suele despertar su joyero estaba unos pasos más allá. Los pendientes que durante años han acompañado a la reina Sofía brillaban ahora en Leonor. Abuela y nieta han compartido así algo más que la llegada al Campoamor, un tesoro con una historia que sigue creciendo.