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La primera visita de Estado de Felipe VI y Letizia a Finlandia entra esta noche en uno de los momentos más esperados del viaje.

Después de una jornada marcada por la ceremonia oficial de bienvenida, los encuentros institucionales y la agenda paralela de la Reina junto a Suzanne Innes-Stubb, primera dama finlandesa, los Reyes asisten a la cena de gala que el presidente Alexander Stubb y su esposa ofrecerán en su honor en el Palacio Presidencial de Helsinki.

Es una cita especialmente significativa, ya que ambos países comparten pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN, y se busca reforzar así la relación bilateral en ámbitos como la defensa, la economía, la cultura y la ciencia. También ocupan un lugar destacado cuestiones sobre la seguridad europea y el Ártico.

En cuanto a vestimenta, esta cita para la Reina es de una naturaleza diferente a la que han tenido otros actos de esta visita. En esta ocasión, el protocolo permite otro registro.

Previamente, doña Letizia ha llevado looks que han respetado una de sus máximas: la de reutilizar prendas que ya se habían ganado un hueco en su armario, como el abrigo rosa de Carolina Herrera que, desde 2021, ha llevado en diferentes países del norte de Europa, aportando un toque de color al gris y tonos neutros habituales de esta zona.

Una vez más, la Reina ha hecho una apuesta perfecta de estilismo. Gtres

No obstante, para la cena de gala de esta noche, su elección ha sido una apuesta al negro. En concreto, ha mantenido su premisa de la mañana con un diseño firmado por Felipe Varela que ya estrenó en febrero de 2017. Se trata de un elegantísimo y sofisticado modelo confeccionado en terciopelo negro.

El vestido funciona como un lienzo perfecto para los increíbles accesorios escogidos por la Reina, a la altura de la cita. En especial, destacan las pulseras gemelas de Cartier, un dúo que ha adornado sus muñecas y que forma parte del valioso lote de pasar.

En cada muñeca, doña Letizia ha llevado las pulseras de Cartier. Gtres

No obstante, la pieza que sin duda ha acaparado todas las miradas y flashes ha sido un broche floral con diamantes perteneciente a doña Sofía, quien lo lleva usando desde la década de los 60. Su origen no está muy claro, pero parece que podría tratarse de una regalo de bodas por sus nupcias con el rey Juan Carlos I.

La reina Letizia lo lució, por ejemplo, en 2019 en Reino Unido, cuando adornó su vestido de Cherubina con él. La ocasión lo merecía, ya que junto a Felipe VI acudió a Windsor para que este recibiera la orden de la Jarretera. La primera vez que lo llevó fue en 2007.

En la parte superior de la banda, el broche que doña Letizia y doña Sofía comparten. Gtres

La primera dama Suzanne Innes-Stubb ha jugado al contraste con Su Majestad, ya que, a diferencia de ella, ha apostado por una tonalidad clara para la cita: en concreto, por un vestido que baila entre el beis, el topo en su versión más clara y el color hueso que ayudaba a que destacase su melena con un punto cobrizo.

Igualmente, también han diferido en el peinado. Mientras que doña Letizia ha optado por un semirrecogido con raya al lado —este detalle se ha convertido en uno de sus must en los útimos tiempos—, la abogada y esposa del presidente ha llevado un recogido clásico.

La Reina junto a la primera dama de Finlandia. Gtres

En lo que sí que han coincidido ha sido en sus maquillajes, ambos dominados por la naturalidad, algo propio de la Reina y, por otra parte, muy típico también de los países nórdicos, donde el no makeup makeup y el minimalismo campa a sus anchas.

Dos estilos, dos maneras de entender una noche de gala y un mismo compás: la elegancia sin excesos. Un gesto que, sin duda, además de hablar de protocolo, supone un espacio para darle rienda suelta al lenguaje de la moda.