El próximo 9 de septiembre será el entierro de Harald V, un rey muy querido en su país que durante su mandato dio muestras de tolerancia y modernidad. Rompió moldes al casarse con una plebeya, la primera de la Corona, y apoyó a sus dos hijos en todas sus decisiones por polémicas que estas fueran.
Su muerte deja un nuevo monarca, Haakon VIII, una nueva reina consorte y una nueva Princesa Heredera. Pero, al margen de lo institucional, también deja a una hija abatida, que afronta su pérdida desde la espiritualidad.
Ella es Marta Luisa de Noruega, la princesa que no pudo ser reina y que ha roto todos los estereotipos posibles de la monarquía. Una vida sentimental agitada, una renuncia a los derechos reales y una vida profesional al margen de la Corona.
Una norma discriminatoria
La hija mayor del rey Harald, de acuerdo a las leyes actuales, debería haber sido la sucesora de su padre. Sin embargo, cuando ella nació, el 22 de septiembre de 1971, estaba vigente la prevalencia del hombre sobre la mujer en la Constitución del país nórdico.
Su hermano, Haakon, vino al mundo dos años más tarde, arrebatándole el primer puesto en la línea de sucesión. Consciente de lo discriminatorio de ese artículo de la Carta Magna, el parlamento se planteó cambiarlo. Según ella misma ha contado, se le presentó esa posibilidad, pero quizá era demasiado joven para tomar tal decisión.
"Me dijeron; '¿Qué quieres, Marta?', y yo respondí: ¡Tengo 15 años, no sé nada de estas cosas'. Para mí era mucha presión. Realmente es una vida que debes elegir y comprometerte al 100%", ha declarado.
La ansiada reforma se aprobó en 1990, estableciendo la primogenitura absoluta, sin distinción de género, pero se decidió no aplicarla de forma retroactiva. Por eso, el descendiente varón mantuvo su posición como heredero al trono. Un problema al que, gracias a este cambio, Ingrid Alexandra no ha tenido que enfrentarse. Ella sucederá a su padre.
Haakon VIII y su hija, la princesa Ingrid de Noruega.
En estos momentos, Marta Luisa ocupa el tercer lugar dinástico, tras los hijos del actual rey. Aun así, sus posibilidades futuras de portar la corona son prácticamente nulas, al margen de su propia renuncia.
Nunca fue educada para ocupar ese puesto: estudió fisioterapia para luego ampliar sus intereses hacia la literatura infantil, las terapias alternativas y el mundo de la empresa relacionado con la moda.
Los Bridgerton, en Noruega
Su vida sentimental también ha sembrado la polémica. Marta Luisa de Noruega se casó en primeras nupcias con el escritor Ari Behn, padre de sus tres hijas. Se divorciaron en 2017 y, dos años más tarde, él se suicidó. Fue un momento muy trágico que dejó a la familia desolada, especialmente a Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah, que perdían a su padre a una edad muy temprana.
La Princesa y Ari Behn, en su boda en 2002.
La primogénita de la pareja conmovió al mundo depositando en el féretro de su padre un retrato a carboncillo que ella misma había pintado y dio un discurso hablando de la importancia de cuidar la salud mental.
Fue ese mismo año cuando la Princesa comenzó una nueva relación amorosa que levantaría ampollas entre los monárquicos. El 'afortunado', un chamán afroamericano, nacido en California, guía espiritual y terapeuta alternativo. Eso fue precisamente lo que los unió y ella no dudó en defender su romance frente a las críticas.
Finalmente, el 31 de agosto de 2024, la pareja contrajo matrimonio al oeste de Noruega, en una auténtica boda real a la que asistieron varios miembros de las monarquías europeas. A menudo se compara esta historia con el argumento de la serie The Bridgerton, ya que Verret es la primera persona negra de la Casa Glücksburg. Como la reina Carlota en la citada producción de época.
No es el único afrodescendiente en las monarquías actuales: Meghan Markle y la princesa Angela de Liechtenstein también lo son.
Su renuncia
La relación de Marta Luisa con Durek ha tenido consecuencias institucionales. El dúo 'empresarial' que ambos formaron cuando se conocieron, dando conferencias conjuntas y protagonizando otros proyectos comerciales, no era bien visto por la opinión pública. Acusaban a la Princesa de aprovechar su posición para hacer negocios.
La Princesa y Durek Verret, en su enlace en 2024.
Eso provocó que en 2022, poco después de anunciar su compromiso, la hermana de Haakon llegara a un acuerdo con la Casa Real para abandonar sus deberes oficiales. ¿Qué implica esto? Dejar de representar a la Corona en actos oficiales, renunciar a sus patronazgos y no recibir asignación económica con cargo al presupuesto de la Corona.
Mantuvo, eso sí, el título de princesa y su puesto en la línea de sucesión al trono. A partir de entonces, solamente ha participado en celebraciones como el jubileo de Harald V, los cumpleaños de sus padres, funerales o ceremonias de Estado con presencia familiar.
Fuera de protocolo de la corte, ha volcado su agenda en conferencias, el documental que hizo con su esposo para Netflix, enfocado en su historia de amor, y también en su propia firma de moda.
La fundó en 2020, junto a dos amigas, lleva por nombre Hést y ella misma posa para muchas de las campañas de las colecciones.
Una familia mediática
Las tres hijas de Marta Luisa de Noruega no ostentan título real y, como su madre, hacen vida normal, totalmente alejadas de la corte salvo en ocasiones especiales. Maud Angelica es pintora e ilustradora y también ha publicado libros sobre la superación del duelo.
Leah Isadora ha consolidado su carrera como creadora de contenido de moda y belleza y modelo. En 2022 formó parte del elenco de un reality show emitido por la plataforma de streaming Viaplay. Actualmente, concursa en la versión noruega de Bailando con las estrellas.
Emma Tallulah, la pequeña, es una experimentada jinete que ha logrado medallas internacionales en su categoría deportiva.
Todas ellas estarán presentes en el entierro de su abuelo, Harald V, y fueron las que portaron el féretro hace unos días en el Palacio Real de Oslo, junto a Haakon, sus hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, y el primogénito de Mette-Marit, Marius Borg.
A la sombra de Haakon
Como sucedió durante el reinado de su padre, la situación de Marta Luisa de Noruega no cambia ahora que Haakon es el nuevo monarca. Sigue sin ser miembro activo de la Familia Real y no tendrá ninguna representación institucional.
El papel más importante lo ostenta Ingrid Alexandra, como heredera y posible regente. Su tía vive a caballo entre Noruega y Estados Unidos, aunque quizá esté más presente en su país natal para acompañar en el duelo a la reina Sonia en los próximos meses.
EL rey Harald, Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa, en las celebraciones del 80 cumpleaños del Rey.
Además, ella lidia con sus propios problemas, pues su marido acaba de recibir un trasplante de riñón del que se recupera satisfactoriamente.
El adiós a Harald V no sólo marca el fin de una era para Noruega, sino que recoloca las fichas de un tablero familiar donde la vocación de servicio y la búsqueda de la propia identidad llevan décadas conviviendo.
Mientras Haakon VIII asume el peso de la Corona y la joven Ingrid Alexandra se erige como el rostro del futuro, Marta Luisa continuará escribiendo su propio guion, libre de la rigidez del protocolo pero indisolublemente ligada al afecto de su apellido.
Al final, la hija primogénita que la ley no dejó reinar ha conseguido construir su propio reino sin ataduras: uno donde conviven la moda, la espiritualidad, el duelo superado y un amor que desafió todas las normas de la corte.
