La igualdad de género no entiende de rangos ni de clases sociales... y casi ni de épocas. En pleno siglo XXI, se acaba de dar carpetazo al último reducto machista que prohibía a las mujeres reinar.
Liechtenstein era el único país de Europa donde todavía regía la ley sálica, que acaba de ser derogada por Alois, el príncipe heredero.
"Con estas modificaciones queremos garantizar que la responsabilidad sobre la Familia Real y el país recaigan en el futuro en aquellas personas que estén mejor preparadas para asumir las tareas asociadas", dijo en su comunicado el actual regente, que ejerce las funciones de jefe de Estado en sustitución de su padre por motivos de salud.
Alois y Sophie de Liechtenstein, en la boda de Victoria de Suecia, en 2010.
"Esta enmienda otorga a todas las descendientes femeninas de la Casa Principesca los mismos derechos de participación en asuntos de derecho familiar que a sus homólogos masculinos. En el futuro, el primogénito, independientemente de su sexo, se convertirá en heredero al trono y, posteriormente, en príncipe o princesa de Liechtenstein", declaró.
Detrás de esta decisión no hay motivos personales, pues él tiene un heredero varón —y tres hijos más, dos de ellos también hombres—, sino el objetivo de adaptar la institución a los nuevos tiempos.
Los príncipes Alberto, Charlène, Jàcques y Gabriella.
Pero... ¿con esto ya se ha solucionado el problema? No, España y Mónaco aún mantienen en su ordenamiento jurídico la prevalencia del hombre sobre la mujer en los derechos dinásticos.
No es la ley sálica en sentido estricto, pero sí merma los derechos dinásticos femeninos. Así pues, el caso Liechtenstein ha sido muy aplaudido, pero aún queda tarea por hacer.
Magas ha contactado con Octavio Salazar, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba y miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional, para analizar en profundidad este tema que podría afectar a la princesa Leonor en un futuro.
"La de Liechtenstein era la única Casa Real europea que mantenía esa norma discriminatoria y por ello es una noticia que debería resultar obvia en 2026. Lo más relevante en este caso es que la reforma ha partido de la propia institución, lo cual evidencia que eran conscientes de que era insostenible a estas alturas de la historia mantener la ley tradicional", explica.
La ley sálica allí ha estado vigente cuatro siglos, desde 1606 concretamente, por lo que el poder siempre ha estado ostentado por un príncipe soberano hombre. Las mujeres, siempre consortes.
Eso convirtió a la princesa Victoria en heredera, poco después del nacimiento de su hermano Carlos Felipe, en mayo de ese mismo año. Su condición de futuro rey le duró apenas unos meses; vino al mundo como primero en la línea de sucesión y enseguida quedó destronado.
En los últimos años, otros países europeos han ido enterrando este vestigio legal y otros parecidos —como la preferencia masculina para reinar— para adaptarlo al principio de igualdad que debe imponerse. La monarquía sueca fue pionera derogando la norma en noviembre de 1979.
Seguirían el ejemplo Países Bajos, Noruega, Bélgica, Dinamarca... e incluso Reino Unido, que en 2013 acabó directamente con la prevalencia de los hombres para ascender al trono.
En Mónaco, el heredero es el príncipe Jàcques, aunque su melliza, Gabriella, nació primero.
Actualmente, como se apuntaba al principio, ya no existe la ley sálica como tal, pero se mantienen dos excepciones a la igualdad de género. España y Mónaco conservan la primogenitura cognática con preferencia masculina en su ordenamiento jurídico, la cual afecta sólo al mismo grado de parentesco.
Es decir, en ausencia de un varón del matrimonio reinante, no se busca un pariente de ese sexo para ocupar el trono.
El artículo 10 de la Constitución del Principado sobre sucesión ha hecho que el actual heredero de los Grimaldi sea Jacques, uno de los mellizos del príncipe Alberto y Charlène, aunque su hermana es la mayor ante la ley por haber nacido en primer lugar.
Por el momento, Mónaco no ha manifestado intención de cambiar las cosas, así que Gabriella se ha quedado sin corona y el día de mañana los descendientes hombres del futuro rey volverán a tener prioridad.
La Familia Real.
En lo que respecta a nuestro país, el artículo 57 de la Constitución Española contiene esa preferencia masculina y fue la que permitió reinar a Felipe VI, pese a ser el hijo menor de Juan Carlos I y la reina Sofía.
Sin embargo, el destino ha querido que él no tenga que enfrentarse al problema, pues sus dos descendientes, la princesa Leonor y la infanta Sofía, son mujeres.
El nacimiento de la benjamina de los Borbón aseguró, de algún modo, la corona de su hermana mayor y no fue necesario reformar la Constitución de forma urgente.
Sin embargo, de cara al futuro, cuando la actual princesa de Asturias llegue al trono, esta será una asignatura pendiente que entraña complejas dificultades políticas.
"Es evidente que el artículo 57 contiene una norma inconstitucional, ya que contradice el principio de igualdad y no discriminación del 14, además de, por supuesto, toda la avanzada legislación que en materia de igualdad de género se ha consolidado en este país en las últimas décadas", explica Salazar.
"El problema es que modificar ese artículo implica reformar una de las partes más protegidas de la Constitución, el Título II, dedicado a la Corona, lo cual obliga a seguir el procedimiento más agravado de reforma, el del 168. Los requisitos, entre ellos unas mayorías reforzadas, serían hoy imposibles de alcanzar dada la fragmentación parlamentaria", añade.
Ya en 2006 Zapatero planteó un proyecto de reforma de varios apartados de la Carta Magna, entre ellos el artículo 57, que no llegó ni siquiera a debatirse.
Como explica el catedrático, en España, a la complejidad de la reforma "se une el temor de que abrir esta cuestión reabra a su vez el debate sobre la forma de Estado, dado que hay fuerzas políticas que abogan por la República y, además, el clima social no es tan rotundo como hace unos años el apoyo a la Monarquía".
Además, recuerda que hay que tener en cuenta que en "la iniciativa nunca sería de la Casa Real, sino que debería impulsarla el gobierno, el Parlamento o los Parlamentos autonómicos. Por lo tanto, no es tanto una asignatura pendiente de Leonor, sino más bien de nuestro sistema político".
La ley sálica en el tiempo
Aunque a lo largo de la historia ha habido grandes reinas reinantes como Isabel la Católica o Victoria de Inglaterra, las luchas de poder dinástico las han tenido a ellas como perdedoras durante siglos.
La prohibición femenina al acceso al trono se remonta al siglo XIV cuando los juristas de la Corona desempolvaron un antiguo texto para evitar que Isabel de Francia se pusiera al frente del reino.
Para ello, reinterpretaron un código de derecho civil del siglo V que señalaba que las tierras debían ser heredadas por la línea masculina de la familia y lo trasladaron a la monarquía. Como consecuencia de esta norma, fue Felipe VI de Valois quien finalmente se convirtió en monarca.
La ley sálica se impuso paulatinamente en toda Europa. En España, fue Felipe V quien introdujo la Ley de Sucesión Semisálica que sólo permitía reinar a las mujeres si no existía ningún hombre en toda la línea directa o colateral de la Familia Real.
En la práctica, era casi imposible que esto sucediera: sobrinos, tíos, primos... La lista de candidatos era muy amplia.
En 1830, Fernando VII, que no tenía hijos varones, promulgó la Pragmática Sanción y abolió la ley anterior en España, con el fin de que su hija, Isabel II, pudiera ocupar el trono.
Curiosamente, en 1978, la Constitución estableció de nuevo la prevalencia masculina en el mismo grado de parentesco.
Las diferentes normas
Ley sálica / primogenitura agnática: las mujeres quedan excluidas de la sucesión al trono.
Primogenitura cognática con preferencia masculina plena: las mujeres sí pueden reinar, siempre que no exista un varón con derecho sucesorio preferente conforme a las reglas de la dinastía.
Primogenitura cognática con preferencia masculina limitada: el hombre tiene preferencia sólo entre los descendientes de un mismo grado.
Primogenitura absoluta: hereda el primogénito independientemente de su sexo.
Una generación de reinas
Las princesas Amalia de Holanda, Estelle de Suecia, Ingrid de Noruega y Elisabeth de Bélgica serán futuras reinas.
La sociedad ha evolucionado y, por supuesto, la monarquía también. La derogación de normas dinásticas desiguales nos lleva a un futuro próximo en el que la mayoría de las grandes Casas Reales europeas tendrán mujeres como jefas de Estado.
Desde la princesa Leonor, pasando por Victoria de Suecia, Elisabeth de Bélgica e Ingrid Alexandra de Noruega hasta Amalia de Holanda. Sólo Dinamarca y Reino Unido tienen herederos varones, los príncipes Christian y Guillermo.
Esto, sin embargo, en opinión de Octavio Salazar, no supondrá una revolución de unas "instituciones que por definición son bastante conservadoras. En cualquier caso, se verán obligadas a unos niveles de rendición de cuentas, de transparencia y de compromiso institucional que no estuvo presente en otras épocas".
Y se abre un nuevo escenario, ellos como consortes. En Inglaterra, por ejemplo, el marido de Isabel II nunca tuvo condición de rey, a diferencia de lo que sucede con las esposas de los actuales monarcas del llamado viejo continente.
"Es evidente que, aunque solo sea simbólicamente, va a ser una imagen muy poderosa ver a tantos hombres ocupando un lugar accesorio y no sé si meramente decorativo, como con frecuencia ha ocurrido con ellas", dice el catedrático de Derecho Constitucional.
La cuestión LGTBI
Otro tema que quizá en algún momento haya que poner sobre la mesa es la orientación sexual de los Reyes y si esto puede influir o no en su acceso a la corona. Holanda ha sido pionera, pues en 2021 se estableció que la persona que ostente la condición de heredero o ocupe el trono puede casarse con alguien del mismo sexo sin perder sus derechos dinásticos ni renunciar a la corona.
Sin embargo, en España sigue siendo un tema complejo. Como explica el experto consultado, "nuestra Constitución parte, en su misma redacción, de que la Familia Real siempre será heterosexual. Es decir, ni siquiera en el vocabulario de la Carta Magna cabría pensar en una reina unida a una mujer o en un Rey unido a un hombre".
"Creo que este es otro de los grandes interrogantes por abrir en las monarquías, una vez que las sociedades europeas han avanzado en el reconocimiento de los matrimonios igualitarios", añade.
De las viejas prohibiciones medievales al horizonte inminente de una Europa liderada por futuras reinas, se abre un mapa dinástico inédito donde la igualdad es la norma imperante... y no una excepción.
