Publicada
Actualizada

Con la sofocante temperatura de 40 grados, Zaragoza es el epicentro de la actualidad por algo que nada tiene que ver con el calor. La infanta Sofía ha vivido allí su gran debut institucional asumiendo de manera oficial su primera presidencia de honor en la Fundación Ibercaja. Un acontecimiento importante en el que, además, ha pronunciado su primer discurso.

A sus 19 años, la hija menor de los Reyes da un paso más en sus deberes reales con una iniciativa que nace con vocación de continuidad y del reconocimiento de la Corona al valor de los docentes como impulsores del desarrollo social, la innovación educativa y la formación continua e integral de niños y jóvenes.

No ha estado sola. Sus padres, Felipe VI y la reina Letizia, y su hermana, la princesa Leonor, la han acompañado en el Monasterio de Cogolluda, donde se ha celebrado la entrega de la primera edición de las ayudas 'Docentes Referentes' de la entidad, en su 150º aniversario.

La Familia Real arropa a la Infanta en su gran día en Zaragoza. Gtres

Durante la ceremonia han sido reconocidos cinco profesionales por su excelencia en liderazgo educativo, sostenibilidad, inclusión, investigación educativa y educación integral para la salud.

Resulta curioso que la presencia de los monarcas y la heredera no figurara en la agenda que cada semana, el Palacio de La Zarzuela envía para informar de los actos de la Familia Real. Ha sido una sorpresa.

Y no una, sino dos. Esta mañana, la princesa Leonor aparecía sin previo aviso en el acto previo para participar con su hermana en unas jornadas de trabajo diseñadas bajo el concepto 'Crea tu propia constelación', en el Campus Fundación Ibercaja.

Tal y como estaba previsto, sobre las siete de la tarde, la Infanta ha llegado al monasterio para atender su gran debut. Vestida con un elegante traje blanco y arropada por sus padres y su hermana. La reina Letizia, discreta con un dos piezas en color arena y con la ilusión reflejada en su rostro.

Por su parte, la princesa Leonor, con un conjunto azul y su larga melena recogida en una elegante trenza de raíz. Este estilo es toda una novedad en la imagen de la heredera. Ha optado por uno de los peinados favoritos de Sofía, un guiño emotivo a ella.

La Princesa ha lucido una trenza de raíz. Gtres

Han sido recibidos por una nube de flashes de los medios presentes y aplausos. Se han sentado en la primera fila para escuchar las palabras del presidente de la Fundación, Amado Franco Lahoz, que ha agradecido a la Infanta haber aceptado su presidencia de honor. A continuación, la Infanta ha subido al estrado para entregar los galardones y pronunciar su discurso.

Tranquila y con voz clara, ha leído levemente el escrito que había preparado. Ha sido un debut brillante, en el que la hija menor de los Reyes demuestra que su preparación va viento en popa. Sin duda, ha heredado de su madre la manera de comunicar y el aplomo para remarcar el mensaje.

Los Reyes y sus hijas, al iinicio de la entrega de premios. Europa Press

Mirando directamente al auditorio, ha convencido en este estreno, recibiendo una larga ovación de casi un minuto y la felicitación emocionada de los Reyes y la Princesa, cuando ha regresado a su sitio.

El discurso íntegro de SAR la infanta doña Sofía

Buenas tardes: Conocí a Baktay cuando ella tenía seis años y yo, ocho. Fue en esas tardes de domingo y de peli en casa y nunca se me quitó de la cabeza esa escena.

Baktay cogía unos huevos a escondidas para cambiarlos por un cuaderno medio roto en un mercado polvoriento y encima no le llegaba el trueque para añadir ¡un lápiz!...

Esa niña pequeña se enfrentaba a todo un universo que le negaba el derecho a aprender, al conocimiento. La película a la que me refiero se titula 'Buda explotó por vergüenza'.

Aquella niña afgana que peleaba contra todo y todos por querer que le enseñaran (yo, claro, no tenía entones ni idea de qué sucedía, y sucede, en aquel país…), me hizo ir con ánimos renovados cada mañana a mi clase de tercero de Primaria…

Estamos aquí hoy porque nos importa la educación. Y quiero deciros que cuando me he puesto a leer y leer y leer sobre lo que significa la educación, con todas sus derivadas, he comprendido lo inabarcable que es y la enorme complejidad que contiene.

La infanta Sofía ha pronunciado su discurso con soltura y aplomo. Europa Press

Ibercaja, su fundación, lleva mucho tiempo dando importancia al trabajo de los docentes y poniendo a su disposición herramientas e ideas, creando redes y comunidad, para que los docentes españoles sigan contribuyendo de manera decisiva al desarrollo y al progreso de nuestra sociedad a través de la educación.

Nadie elige enseñar por dinero o por reconocimiento, lo sabéis bien vosotros… Y todos, también los más jóvenes, somos conscientes de que hay problemas: acoso escolar, pérdida de autoridad, retribuciones cuestionadas, abandono escolar, ratios en las aulas, alumnado con necesidades especiales, burocracia excesiva, financiación, inclusión educativa...

Conviene recordar esas tres palabras que el profesor de esta tierra, Carlos López Otín, atribuye al "arte de educar", que va además más allá de la "tarea de enseñar": respeto, curiosidad y compromiso.

Porque hablar de educación, del sistema educativo, es demasiado amplio, ¡concierne a demasiadas cosas! Por eso. en cada centro, en cada escuela, hay un docente, a menudo agotado, que, pese a las dificultades, sigue tratando de llegar a nuestro corazón y a nuestra cabeza, uno a uno, alumno a alumno.

En cada clase (urbana, rural, con profes recién graduados, con veteranos, en coles con titularidades diferentes: públicos, concertados, privados), en cada escuela hay un docente que defiende ese tiempo sagrado del aprendizaje donde, con calma si puede ser, nos ayuda a comprender el mundo y a desarrollar un criterio propio sobre la realidad, a crear nuestra propia mirada esperanzada y entusiasmada.

Y esta mañana lo he comprobado aquí, en La Cogullada: he visto esa misma mirada en nuestros Docentes Referentes. No son sólo transmisores de conocimientos: son maestros que acompañan a sus alumnos. Diego, Clement, Belén, Cristian, Mercedes, los accésits: a todos, enhorabuena.

Y no seré yo quien hable ahora de: metodologías variadas y nuevas pedagogías, del debate sobre la IA en educación, de la diferencia entre alfabetización digital y educación digital, de educar en valores, de los sistemas de evaluación, de la pertinencia de insistir más en habilidades y destrezas

O estructurar los currículos en torno a las humanidades y la filosofía, de la atención y la memoria y la concentración y la capacidad cognitiva. Así dicho, este pequeño inventario es bastante denso.

A mí me parece que la profesión del docente es de un valor y una relevancia que van más allá de lo estratégico y que entra en lo esencial.

Y más allá de modas pedagógicas o de coyunturas o necesidades del mercado, más allá de si los alumnos prestamos más atención a un reel de no sé quién que a una explicación en clase, más allá del ruido (real o inventado), hay un día, en nuestra clase, en nuestra infancia, que nunca se olvida.

Un día en el que, cuando aún seguimos teniendo capacidad de asombro, una profesora, un profesor, nos dice algo que se queda aquí dentro, enganchado para siempre. Puede ser “tú eres inteligente” o “¿has leído este libro” o “¿has pensado en que…?” o “¿te has hecho la pregunta adecuada?”.

O puede ser también una conversación en apariencia sencilla, pero bien argumentada, sin interrupciones, con ese cuidado por el tiempo lento del proceso de “aprender a querer aprender”.

Muchos pensamos que la vuestra es una de las mejores profesiones del mundo, que debería valorarse mucho más, que comporta una gran responsabilidad, que siembra hoy con esperanza.

Y por eso merece respeto, recursos y todo el reconocimiento. Estas ayudas, esta comunidad docente que hoy inicia un camino, son muestra de ello. Y por eso agradezco que me hayáis acogido para que mi primera intervención en público forme parte de ese recorrido.

Muchas gracias.