Apenas han pasado 24 horas desde que despidieron a la princesa Irene de Grecia en Atenas y ya están en Córdoba para conocer todos los detalles del accidente ferroviario que ha dejado más de 40 víctimas y decenas de heridos. Para los Reyes era imperioso regresar a España y acudir a la zona cero de la tragedia, como siempre han hecho.
Desde la capital griega, Su Majestad doña Letizia se mostraba consternada y anunciaba sus próximos pasos: "La prioridad ahora es atender, es acompañar, es ayudar, es asistir a todas las personas que se han visto afectadas por este accidente brutal”. Y así lo ha hecho.
Vestida de negro de pies a cabeza, ha llegado al Puesto de Mando de la localidad de Adamuz donde les han explicado cómo sucedió todo y cómo va el avance de las investigaciones y el rescate de las víctimas que aún pueden estar atrapadas en los vagones.
Los Reyes, a su llegada a Adamuz.
Posteriormente, los monarcas se desplazaban al centro cívico Poniente Sur de Córdoba para mantener un encuentro con los psicólogos y sanitarios que atienden a los familiares de las víctimas, y terminaban la visita en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba para visitar a los heridos.
La mañana ha comenzado en Adamuz, escuchando al equipo que trabaja en el lugar y algunos testimonios. Entre ellos, un chico de 16 años que presenció el accidente cuando volvían de pescar, avisó a las autoridades y ayudó a algunas víctimas. "Les dijimos que se calmasen, que íbamos a ayudar, y de hecho ayudamos a muchos a salir para acompañarlos. Había gente que no podía andar y vimos imágenes muy desgarradoras, fue bastante duro", ha relatado.
Minutos después de la charla que mantuvo con los Reyes, Julio Rodríguez desvelaba a los medios de comunicación las palabras que le había dedicado Letizia: "Me ha dicho que para mi corta edad es un acto muy bonito y bastante representativo, que ojalá todos en mi caso y con mi edad hagan lo mismo".
Letizia no perdía detalle de las explicaciones a pie de vía; miraba el escenario casi con incredulidad. Al llegar al segundo punto de la visita, se ha despojado de su abrigo para reunirse, junto a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, con los equipos encargados de las labores de rescate y búsqueda.
El centro hospitalario ha sido el último punto de la visita y quizá el más emotivo de todos, porque los Reyes se encontraban allí con los heridos y sus familiares. Tenían así la oportunidad de oír en primera persona cómo vivieron esa pesadilla en el tren, pesadilla de la que afortunadamente han salido con vida.
Tanto Letizia como Felipe VI se han emocionado en varias ocasiones escuchando los testimonios desgarradores de los afectados."Lo hemos hecho con el máximo respeto y con la voluntad de transmitirles el cariño de todo el país", ha dicho el jefe del Estado. La Reina, como es habitual, se ha mostrado especialmente cariñosa con los más pequeños.
Una vez más, la consorte española ha lanzado un claro mensaje de compromiso para seguir pendientes de todos los afectados por este fatídico accidente.
"Todos somos responsables de no retirar la mirada cuando se limpian los escombros de una catástrofe. De ahí, el valor que supone ser conscientes de esa vulnerabilidad compartida y el valor de tantas personas profesionales y vecinos que han querido identificarse con ese dolor y dar todo lo que tenían y podían ofrecer", ha dicho.
El Rey, por su parte, ha explicado que la rápida atención a los heridos tras el accidente es una "muestra de la calidad de los servicios sanitarios y de emergencias" y ha reconocido el esfuerzo colectivo de todos los vecinos y voluntarios.
Se prevé que se celebre un funeral de Estado por los fallecidos, aunque de momento se desconoce la fecha.
