Mover dinero entre familiares, especialmente entre padres e hijos, es una práctica común en España. Sin embargo, en los últimos años, la Agencia Tributaria ha intensificado el control sobre este tipo de transferencias, poniendo el foco en aquellas que se repiten con frecuencia o implican grandes cantidades de dinero.
Este mayor escrutinio fiscal ha hecho que operaciones que antes pasaban desapercibidas puedan ahora ser detectadas como donaciones encubiertas. Una forma de prevenir posibles casos de evasión fiscal, sobre la que el abogado experto en herencias, David Jiménez, también subraya la importancia de no fraccionar estas donaciones como estrategia para eludir impuestos.
Como explica en uno de sus vídeos el abogado David Jiménez, "la donación te puede salir muy cara". El experto advierte del riesgo de fraccionar las entregas de dinero sin tener en cuenta la normativa fiscal: "Donas a tus hijos por ejemplo 10.000 euros en el año 1 y al año siguiente donas 20.000", expone Jiménez.
Aunque cada ingreso pueda parecer aislado, Hacienda no lo interpreta así. "Has donado 30.000 euros y tu hijo en el primer año ha hecho el impuesto de donaciones por esos 10.000 euros y en el segundo año liquida el impuesto de donaciones por los 20.000 que le diste en el año siguiente. Esa segunda donación está mal porque ese hijo tuyo tiene que tener en cuenta la primera donación".
Y aquí está la clave: "Las donaciones se acumulan entre sí en períodos de tres años". Esto significa que, aunque se repartan en distintos ejercicios fiscales, deben sumarse a efectos del impuesto de donaciones.
Por eso, el experto lanza una advertencia clara: "Cuando hagas esas donaciones y fracciones esas donaciones o las repartas, mucho cuidado porque hay controles fiscales para que la gente no haga eso. A veces hacer donaciones, puede salir muy caro".
Cuál es la cantidad de dinero máxima
Aunque son muchas las personas que creen que en España existe un "límite seguro" para mover dinero entre familiares sin levantar sospechas, la realidad es bien distinta ya que la Agencia Tributaria puede vigilar cualquier transferencia independientemente de su importe o del vínculo entre emisor y receptor.
Eso sí, hay ciertas cifras que activan automáticamente las alarmas. Si el importe supera los 6.000 euros, Hacienda puede analizar la operación en el marco de la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales.
Y si la transferencia alcanza o sobrepasa los 10.000 euros, el banco está obligado a notificarla formalmente y la operación pasa a considerarse declarable de forma inexcusable.
Además del importe puntual, el fisco también presta atención a patrones de comportamiento. Según expertos fiscales, incluso ingresos repetidos y menores, como transferencias mensuales de 50, 100 o 300 euros de una madre a un hijo, pueden ser tratados como donaciones encubiertas si no están respaldadas por contratos o justificaciones claras.
Cuándo se considera donación
A ojos de Hacienda, una transferencia entre familiares pasa a ser considerada donación en cuanto implique una entrega de dinero sin intención de devolución. En ese momento se activa el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) y el receptor tiene la obligación de declararlo y pagar lo que corresponda en el plazo legal establecido.
Este impuesto grava cualquier cesión de dinero u otros bienes sin contraprestación entre personas vivas y aunque es de carácter estatal, su gestión depende de cada comunidad autónoma. En regiones como Madrid o Andalucía, existen reducciones importantes cuando la donación se produce entre familiares directos.
Por otro lado, si el dinero donado procede de fuentes como inversiones o plusvalías no declaradas previamente, Hacienda puede tratarlo como una ganancia patrimonial no justificada en el IRPF del donante. En estos casos, el problema fiscal se duplica: para quien recibe el dinero y para quien lo transfiere.
