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Mientras el coste medio mensual de criar a un hijo en España no deja de aumentar y ya supera los 758 euros, según los últimos datos de Save the Children (una cifra que se eleva por encima de los 800 euros entre los 7 y los 12 años), la presión económica sobre las familias sigue intensificándose.

A este gasto se suma el encarecimiento de la vivienda y de la alimentación que, junto al elevado coste de vida y unos salarios que no terminan de despegar, continúa agravando la situación de muchos hogares con hijos.

Una realidad que conoce de primera mano Rut, madre de una niña de 12 años, que relataba su experiencia hace unos meses y en uno de los vídeos difundidos por Save the Children. En él explica las dificultades a las que se enfrenta mes a mes para cuadrar las cuentas, hasta el punto de haber tenido que renunciar a determinados alimentos en la cesta de la compra con el único objetivo de poder llegar a fin de mes y garantizar a su hija todo lo imprescindible.

"En lugar de comprar carne roja, tiras de pollo. La carne roja hace que no comemos... Pues ni me acuerdo. Es imposible, porque además de comer hay muchos más gastos extra que conlleva una casa", cuenta Rut en el vídeo. Su testimonio refleja el esfuerzo de muchas familias que han tenido que cambiar sus hábitos alimentarios por pura necesidad.

Y es que, en los últimos cinco años, la cesta de la compra en España se ha encarecido más de un 40%, según los últimos datos. Productos básicos como la carne, el pescado, los huevos o incluso el café han sido algunos de los más afectados por estas subidas, lo que convierte una compra semanal en un auténtico ejercicio de contención para muchas familias.

"El mes que tienes un gasto extra, pues te las ingenias", añade Rut, dejando entrever cómo muchas madres y padres hacen auténticos "malabares" para ajustar cada céntimo sin dejar de atender las necesidades de sus hijos. Una situación que se repite cada vez en más hogares, con especial dureza en los que solo entra un sueldo.

A su lado, muchas otras madres comparten realidades similares. Es el caso de Pepa, madre de cuatro hijos, que admite cómo el comedor escolar se ha convertido en una ayuda esencial para poder hacer frente a los gastos cotidianos: "Por lo menos a los niños los tengo en el comedor y por lo menos así, no tengo tantos gastos".

La renuncia a alimentos básicos

Aún así, los costes del día a día no dejan de acumularse: "Entre la luz, el gas, el agua, la comunidad y los desplazamientos, es que al final es un gasto muy elevado", señala. En su casa, carne y pescado solo se compran "muy de vez en cuando".

Una situación similar vive también Inma, madre de un niño de 12 años con TDH y trastorno del espectro autista. Ella también reconoce haber tenido que renunciar a alimentos tan básicos como el pescado fresco: "El pescado a veces, pocas y congelado porque el fresco es demasiado caro para estar comprándolo con una frecuencia más o menos normal".

Pero el mayor esfuerzo no es solo económico. "Mi hijo tiene TDH y Espectro autista y necesita muchísima ayuda. Normalmente como económicamente yo no le puedo pagar terapias, se las hago yo en casa", cuenta con entereza.

Según datos recientes, el coste de criar a un hijo ha subido más de un 13 % en solo dos años en España. Una subida que golpea con especial dureza a los hogares con niños, ya de por sí más expuestos al aumento del coste de vida. En este contexto y con una cesta de la compra encarecida más de un 40 % en cinco años, mantener una alimentación completa o acceder a recursos básicos se ha vuelto, para muchas familias, algo no siempre fácil de alcanzar.