Hay personas que se ponen en forma para la boda de una prima y quienes se apuntan al gimnasio cada enero con la mejor de las intenciones.
Y luego están Vanesa, Irantzu, Noemí, Milena y Marta, que llevan meses entrenando para cruzar Senegal en bicicleta de montaña y kayak, de la costa de Dakar a los paisajes tropicales de Casamance.
Una cosa que las une es que han pasado por un cáncer. Ninguna está dispuesta a quedarse en casa con los brazos cruzados. La actitud que han tomado frente a este asunto es digna de admiración y un ejemplo a seguir: la enfermedad en ningún caso paralizará sus vidas.
Saldrán el 24 de noviembre y harán el viaje en 17 días. Es la XII edición del Reto Pelayo Vida, que Pelayo Seguros presentó esta semana en su sede de Madrid, a pocos días del Día Mundial del Cáncer de Mama, el 19 de octubre.
El deporte cura
La que puso el contexto científico al acto fue la doctora Isabel Echavarría, secretaria científica de la SEOM y oncóloga en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Lo afirmó sin rodeos: "El deporte es un tratamiento más."
Según explicó la especialista, el ejercicio ayuda a reducir la inflamación crónica, mejora la tolerancia a la quimioterapia y la radioterapia y alivia parte de las molestias de los tratamientos hormonales.
Las cinco expedicionarias del Reto Pelayo Vida en la presentación de la XII edición.
También hay indicios de que reduce las recaídas en algunos tumores, como el de mama o el de colon. ¿Qué toca hacer? Combinar fuerza y cardio, aunque, según Echavarría, la primera va ganando protagonismo.
Reconciliarse con el cuerpo
Después de un diagnóstico, el cuerpo cambia y, a veces, también la forma de mirarlo. Las cinco expedicionarias lo cuentan a través de sus historias.
Vanesa Amigo, de 45 años, fue gimnasta de élite y bicampeona de España. Le diagnosticaron cáncer de mama a finales de 2024 y, tras una mastectomía, el deporte se convirtió para ella en "un pilar esencial para la recuperación física y la estabilidad mental". Tiene dos hijos, y asegura que el reto les ha cambiado la vida a todos en casa.
Irantzu Pinillos, de 47, pasó casi 20 dedicándose a los derechos humanos en lugares como Nepal o Sudán del Sur. Tras la misma intervención hace dos años decidió no reconstruirse el pecho. "Trabajé para aceptar mi cuerpo y aprender a quererme de otra manera", cuenta. Desde que prepara la expedición del Reto Pelayo Vida, dice que su confianza y su autoestima no han parado de crecer.
A sus 42, Noemí Carrasco es instructora de ciclo indoor, ya había superado un cáncer de tiroides de niña y recibió el de mama en 2024. Describe la experiencia como “un tsunami que te mete en un túnel de miedo”. Su respuesta al dolor cabe en una frase muy potente: "Ahora me voy a poner más fuerte que nunca".
Milena Amelibia, matrona donostiarra de 42, supo que tenía cáncer de ovario a los 35. La enfermedad le quitó el sueño de ser madre y le dejó un linfedema crónico en una pierna. La montaña fue donde recuperó la autoestima. Había intentado entrar en el reto varias veces, así que para ella esta edición es una pequeña revancha personal.
Marta García Bodí, valenciana de 42, recibió un diagnóstico similar en 2023, mientras estaba embarazada. Quiere que otras mujeres vean "que existe una vida posterior saludable y plena".
Durante el coloquio de presentación de la expedición.
Las cinco heroínas salieron de entre más de 500 candidatas de nueve países diferentes. Y aunque han llegado por caminos distintos, coinciden en que la vida les ha dado algo inesperado, que es un equipo.
A pesar de todas las dificultades por las que han pasado, esta nueva oportunidad les llena la mente y el alma de esperanza compartida, gratitud y el deseo de demostrarse a sí mismas —y a todos aquellos que enfrentan los mismos obstáculos — que aún queda mucho por vivir y que lo mejor está por llegar. "La enfermedad nos une, porque todas hemos sentido un miedo y un dolor parecidos", resume Noemí.
Klipper solidario
La presentación tuvo también su parte de moda. La firma española Mércules se suma al reto con un bolso de mano de piel personalizado, diseñado para la ocasión. Entre el 18 y el 20 de octubre, el 50% de las ventas de este modelo irá a la Fundación Pelayo, que lo destinará a CRIS Contra el Cáncer, para apoyar la investigación oncológica.
El bolso solidario de Mércules para el Reto Pelayo Vida.
12 años y grandes desafíos
El Reto Pelayo Vida ya ha llevado a mujeres que superaron la enfermedad a los picos de Kilimanjaro y el Annapurna. Las ha guiado a los escenarios naturales de lo más duros, como la Antártida y Patagonia, llegando hasta Costa Rica.
Lo que empezó como una expedición deportiva se ha convertido en una iniciativa con reconocimiento fuera de nuestras fronteras: la NASA ha reconocido el proyecto, y la reina Letizia lo apoya personalmente.
Vanesa Amigo, Irantzu Pinillos, Noemí Carrasco, Milena Amelibia y Marta García Bodí.
Además, la Armada Española le concedió el galardón Juan Sebastián Elcano, en el marco de la celebración de los 500 años de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano.
El cáncer, cuando llega, no avisa. Esta vez avisan ellas: el 24 de noviembre, con las bicis cargadas y los kayaks listos, cinco protagonistas saldrán de Dakar rumbo al sur.
Les esperan 17 días de calor, barro, risas, algún tropiezo –cómo no– y ese cansancio bueno que se parece mucho a sentirse vivo. Lo más difícil lo han hecho ya, esto es el premio. Saldrán a disfrutar de un cuerpo que ha pasado por mucho y que sigue ahí, pedaleando.
