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Después de María Castro, Arréglate que nos vamos recibe a Virginia Zafra, directora general de Comunicación e Imagen Corporativa de Banco Sabadell. Con Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL, y Charo Izquierdo, directora de Magas, la profesional repasa un episodio clave en su carrera que también marcó su vida familiar: "Me ha hecho mucho más valiente de lo que era", asegura.

El episodio comienza con unas palabras de Gabriel García Márquez sobre la diferencia entre oír y escuchar. Cruz presenta a una directiva con corazón y Charo recuerda su reconocimiento entre 'Las Top 100 Mujeres Líderes'. La entrevistada recibe los elogios con modestia: "Soy una persona normal y humilde, pero esto me ha hecho crecer mucho".

Cuando empezó la OPA de BBVA sobre el Sabadell, Zafra estaba aterrizando en la entidad. "Yo todavía estaba recién llegada, conociendo el banco, a su gente, cómo se movían, cómo funcionaban las cosas... y entonces de repente llegó esto", recuerda durante la entrevista.

Esa posición también les ayudó a encontrar una manera de afrontar el desafío. "Ser David y no Goliat nos ayudó mucho", explica. El resultado terminó convirtiéndose en una alegría enorme: "Fue una de las mayores satisfacciones de mi vida, la verdad", reconoce ante las anfitrionas.

No obstante, su optimismo no resistió intacto hasta el final de aquellos alrededor de dos años y medio. "Durante 17 meses estuve convencida de la victoria. Pero en los últimos 15 días, y lo lamentaré toda mi vida porque soy hiperoptimista, había perdido un poco la fe", confiesa sobre el tramo final del proceso.

La noticia les sorprendió de camino a una cena del comité de dirección, organizada para prepararse ante cualquier desenlace. "Entonces, claro, ya brindamos todos juntos", cuenta. La celebración fue entre llamadas, felicitaciones y mensajes que se acumulaban.

De izquierda a derecha, Charo Izquierdo, directora de Magas; Virginia Zafra, directora general de Comunicación y miembro del Comité de Dirección de Banco Sabadell; y Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL. Cristina Villarino

Zafra atribuye buena parte de lo conseguido a la unión del equipo, una experiencia que ya había vivido en Bankia. "Lo bueno de las crisis es que cuando suceden tienes un objetivo común, y eso une mucho".

Cuando Cruz le pregunta qué hace al sentir miedo, la conversación se vuelve más íntima. "Tengo a tres o cuatro personas, además de a mi familia, en las que sabes que siempre te puedes apoyar, te van a dar una respuesta, te van a permitir que respires hondo y te van a entender".

Las dudas tras ganar

La victoria, sin embargo, no impidió que después apareciera el bajón. "En la OPA no había tiempo ni de lágrimas ni de flojeras, sólo de luchar y de seguir". Al detenerse, llegó otra experiencia: "Cuando llegó Navidad y paré un poco, el síndrome del impostor salió a tope".

Durante el proceso había ascendido y entrado en el comité de dirección, donde asegura que la recibieron "fenomenal". Aun así, le surgieron dudas sobre su lugar. "¿Y yo qué hago aquí? ¿Y cuál tiene que ser mi papel?". Después, recuperada la confianza, podía decirse: "Estoy porque me lo merezco, porque estoy haciéndolo bien".

De aquella noche conserva especialmente la llamada de sus hijos. "¡Mamá, has ganado!", recuerda que le dijeron. Ella les anunció: "Ahora voy a poder trabajar menos y estaremos más tiempo juntos". Su alegría le mostró que también ellos habían estado esperando el final de aquella batalla.

"Ellos habían vivido la OPA a su manera", explica. Hasta entonces no había sabido ver que esperaban recuperar a su madre. "Estaban ogullosos. También era su victoria".

Aprender a ganar

La directiva también reconoce un error cometido al celebrar: "Por un momento dejé de trabajar". No advirtió que debía cuidarse lo publicado desde dentro del banco, aunque los empleados festejaron sin atacar al adversario. "Todo el mundo celebró mucho a su equipo, pero no habló del contrario", señala. "Y ahí aprendí a ganar".

Más allá del cargo, Zafra reivindica su normalidad: "No quiero dejar de serlo". También cuenta que le gusta bailar y que sus mayores momentos de diversión han llegado en las fiestas de Torrejoncillo del Rey, el pueblo de su padre. "Me desmeleno mucho", admite entre bromas con las anfitrionas.

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