Paka Díaz
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Dos mujeres se encuentran en la puerta del colegio de sus hijos. Una pregunta a la otra: "¿Qué tal te va?". La otra responde, apenas sin pensar: "Todo bien". Ese "bien", que se repite en el café con las amigas, en el ascensor o en la reunión de las nueve, acaba por automatizarse.

Y así, convertido en costumbre, puede llegar a desconectarte de tus emociones y ocultar lo que te ocurre por dentro. Tras esta frase tranquilizadora puede esconderse una ansiedad o una depresión que nadie ve, empezando incluso por quien la vive. Como cada año, el Día Mundial de la Salud Mental se celebra el 10 de octubre para crear conciencia.

Este año, la campaña I’m Fine (Estoy bien) de la Asociación de Ansiedad y Depresión de América (ADAA) y la firma Lancôme trata de poner el foco en el bienestar mental femenino.

Según una investigación global realizada por Ipsos para la marca de belleza, el 80% de las mujeres afirma haber dicho "estoy bien" a alguien cuando no era así. El 72% de ellas se arrepiente hoy de haber ocultado cómo se sentía realmente.

Esa respuesta, que se suele dar por educación, se convierte en uno más de los obstáculos que afrontan las mujeres para hablar abiertamente de su salud mental.

"Efectivamente, existen múltiples barreras para que las mujeres hablen claramente de su salud mental. Por ejemplo, la falta de información sobre la ansiedad y la depresión, el estigma de la enfermedad mental y los obstáculos para acceder a la atención médica".

Las palabras compartidas en el párrafo anterior son de la doctora Helen Blair Simpson, profesora de Psiquiatría en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia y directora del Centro de TOC y Trastornos Relacionados en el Instituto Psiquiátrico de NY.

En el estudio, más del 60% de las mujeres encuestadas afirmaron que les resulta difícil hablar abiertamente de su bienestar mental, una proporción mayor que en temas como la fertilidad o la menopausia.

"El estigma asociado a la enfermedad mental es sumamente potente. Además, si no se sabe que existen tratamientos científicos eficaces, puede llegar a pensar que no queda más remedio que sufrir en silencio", apunta Blair, embajadora para la Salud Mental de la Mujer de la ADAA, entidad que colabora con el programa I'M Fine de Lancôme.

La brecha de la tristeza

Sin embargo, los datos muestran que la salud mental es peor para las mujeres, con lo cual en realidad ese "estoy bien" en muchos casos en realidad no se ajusta a la realidad. Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es aproximadamente 1,5 veces más frecuente en ellas que en hombres; afecta al 6,2% de ellas por un 4,1% de ellos.

En el informe mundial de la OMS de 2025 se señala que son más de mil millones las personas con un trastorno mental, una de cada siete. La prevalencia es de un 14,8% en mujeres, y un 13% en hombres.

La ansiedad es el trastorno mental más común del planeta. En 2023 afectó a 470 millones de personas, el 5,8% de la población mundial, y la OMS confirma que a ellas les ocurre más.

En España, los datos del Ministerio de Sanidad sitúan la ansiedad en el 16,5% de las mujeres frente al 8,7% de los hombres. Mientras que la tasa de depresión es de 6,6% entre ellas, frente al 2,7% en el caso de ellos.

Entre las personas diagnosticadas en nuestro país, son mujeres el 66,3% de quienes tienen ansiedad y el 72% de quienes tienen depresión. Sin embargo, se calcula que hay un buen número de personas que sufren sin decirlo a nadie. Son las personas que contestan, como una salmodia, "estoy bien".

Un problema de la sociedad

"Las cifras demuestran que la salud mental femenina no es un problema ajeno ni poco frecuente. Nos concierne a todas las mujeres, aunque la experiencia de cada una sea diferente", explica Vania Lacascade, presidenta Global de Marca de Lancôme.

Y añade: "De esta realidad nació esta campaña, y nuestro compromiso a largo plazo para animar a las mujeres a prestar atención a su salud mental antes de que una dificultad se convierta en una crisis".

La directiva reconoce que "como muchas mujeres, he respondido 'estoy bien' de forma automática". Trabajar en este proyecto, señala, la ha hecho "estar más atenta a cómo pregunto y a cómo escucho. Intento dar espacio para una respuesta sincera, no juzgar y no apresurarme a tranquilizar o a resolverlo todo".

Vania Lacascade, presidenta Global de Marca de Lancôme. Cedida

Pero esta experiencia también ha hecho que sea más consciente de su propia respuesta cuando alguien le pregunta cómo está. "Deberíamos poder decir cómo nos sentimos sin presiones, ya sea compartiendo algo más o, simplemente, diciendo que preferimos no hablar de ello en este momento. Lo importante es que la respuesta sea sólo nuestra", destaca Lacascade.

Los factores que afectan a la salud mental femenina "son múltiples según indica la ciencia, y las ponen en riesgo", señala Blair Simpson. El primero es la pura biología, con los cambios hormonales que atravesamos a lo largo de la vida.

El Harvard Study of Moods and Cycles siguió a 460 mujeres sin depresión previa. Quienes entraron en la perimenopausia tuvieron el doble de probabilidades de presentar síntomas depresivos significativos que las que aún no habían iniciado esa transición.

Otros trabajos matizan que no todo son hormonas. En el Seattle Midlife Women's Health Study pesaron más el estrés vital, la depresión posparto previa o los antecedentes familiares que los niveles de estrógenos.

A la biología se suma la psicología. La doctora menciona "nuestra tendencia a culparnos" y un estilo de rumiación, esa costumbre de dar vueltas una y otra vez al mismo pensamiento. Un metaanálisis de 2013 concluyó que ellas tienden a hacer esto más que los hombres, aunque la diferencia es pequeña.

El tercer factor es social y cultural, y la doctora apunta una pregunta: "¿Cuánto se nos valora como mujeres en la sociedad?" La OMS recuerda que quienes han vivido abusos, pérdidas graves u otros acontecimientos estresantes tienen más probabilidades de sufrir depresión, y que más del 10% de las embarazadas y de las madres recientes la padecen.

Además, genera más estrés, lo que puede empeorar la situación vital de quien la sufre.

Por qué decimos ‘estoy bien’

"Hay múltiples razones", admite la doctora, pero subraya que "el estigma sobre la enfermedad mental es muy poderoso". Si además se desconoce que existen tratamientos con respaldo científico, advierte, "es fácil creer que no hay alternativa".

Pero creerlo tiene riesgos. Aunque la médica recuerda que "el apoyo social es muy poderoso", alerta que "la consecuencia de ocultar los sentimientos es sufrir en silencio". Las cifras de la OMS lo confirman. Sólo una de cada cuatro personas con ansiedad recibe tratamiento, el 27,6%, y entre las causas figuran el desconocimiento de que es tratable y el estigma social.

En la depresión ocurre algo parecido. Incluso en los países de ingresos altos, apenas un tercio de quienes la padecen recibe cuidados de salud mental. Entre los obstáculos, se señala la falta de inversión en servicios especializados y de profesionales capacitados.

Cómo saber si alguien no está bien

"La ansiedad y la tristeza son parte normal de la existencia humana", recuerda Simpson. Por eso la clave no está en suprimirlas, sino en aprender a notar cuándo dejan de ser pasajeras: "Normalmente, el problema no es un síntoma aislado, sino un patrón que se repite e interfiere en tus actividades normales". Eso separa un mal momento de algo que merece atención.

Un episodio depresivo, según la OMS, ocupa la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas, con tristeza, irritabilidad, sensación de vacío o pérdida de interés por lo que antes se disfrutaba. En la ansiedad, los síntomas incluyen dificultad para concentrarse, irritabilidad, palpitaciones, sudoración y problemas para dormir.

Hay que estar alerta porque es fácil atribuirlos al ritmo de vida. Para detectarlos, Simpson propone "desarrollar un kit de herramientas que funcione para ti", que ayude a manejar los síntomas y a saber cuándo acudir a un profesional.

Ese es el objetivo de la campaña I'm Fine, que ofrece autoevaluaciones sencillas. "Si el resultado te preocupa, lo sensato es pedir cita con un profesional en lugar de esperar a que pase", sugiere la médica.

Cómo saber si estoy mal

Reconocerse no resulta fácil, y la doctora lo atribuye al estigma y a no saber qué buscar. Como estos trastornos son mucho más frecuentes en mujeres, considera “de especial importancia educarlas en la identificación de estas señales tempranas”.

La detección precoz, afirma, es "crucial". Recuerda que en cuanto a la salud y el bienestar, "el conocimiento es poder" y destaca que "por lo general, el problema no es un síntoma aislado, sino un patrón de síntomas recurrentes que interfieren en el desarrollo de la vida cotidiana".

Una persona con ansiedad. iStock

Lo que es y no parece

Otra dificultad es que la ansiedad no siempre se presenta con la misma cara. Simpson recuerda que existen varios tipos, cada uno con síntomas propios. Están la social, con el miedo a las situaciones que implican a otras personas; y el trastorno de pánico, con ataques incontrolables que a veces se confunden con un infarto.

Hay también fobias específicas, como el miedo a las alturas, a la sangre o a conducir, además del trastorno obsesivo-compulsivo y el estrés postraumático. Y no son excluyentes. Según la OMS, una misma persona puede presentar varios trastornos ansiosos a la vez, lo que complica aún más reconocerlos a tiempo.

Distinguirlos importa, insiste la doctora, “porque los tratamientos también difieren”. Un diagnóstico preciso condiciona el método que se elige y, con él, las posibilidades de mejorar. Los síntomas suelen aparecer en la infancia o la adolescencia y persisten hasta la edad adulta, y la ansiedad, además, aumenta el riesgo de sufrir depresión más adelante.

Minimizar los problemas

Lo que más le ha impactado a Lacascade de la investigación “es la enorme carga que pueden llevar las mujeres a sus espaldas mientras siguen cuidando de los demás y aparentando que están bien. Más de la mitad no quiere ser un peso para los demás con sus problemas, mientras que el 38% siente que debería salir adelante sola y tiende a minimizar sus dificultades”.

Sin embargo, deja claro que no se trata de que ellas tengan que ser más sinceras. “Ninguna debería sentirse juzgada ni preocuparse de que compartir cómo se siente la convierta en una molestia. Debemos escuchar con empatía y facilitar que ellas encuentren un apoyo fiable, si lo necesitan”, recalca la directiva.

Qué podemos hacer

Simpson plantea tres frentes. El primero es personal: conocerte y saber reconocer los síntomas de la ansiedad y la depresión, y difundir ese conocimiento. El segundo es colectivo y consiste en reducir el estigma. El tercero sería garantizar el acceso a una atención de salud mental de buena calidad.

La sanitaria anima a las mujeres a no pasar por alto las señales de malestar. Y recalca que hay que prestar atención al "momento en que estos dejan de ser meros síntomas para empezar a afectar a la vida diaria”. También anima al entorno a fijarse en quienes les rodean. “Presta atención a quienes quieres, pregúntales y profundiza si te preocupa alguien”, aconseja.

Para que esas conversaciones prosperen, añade, también es clave que las mujeres de cualquier lugar se atrevan a hablar abiertamente de sus dificultades. El objetivo sería que decir "no estoy bien" suene tan natural como decir "me duele la cabeza".

La ADAA, cuyos miembros son destacados clínicos y científicos, ha desarrollado numerosos recursos para el público. Su alianza con Lancôme busca, según Simpson, llevar esa información a una escala global. Para ello señala que la concienciación pública es clave, así como garantizar que las mujeres de todo el mundo estén informadas y dispuestas.

Entre los gestos de cuidado personal que recomienda figuran mantener el contacto con amigos y familia, seguir horarios regulares de sueño y comida, y contarle a alguien de confianza cómo te sientes.

A aquella que repite “estoy bien” sabiendo que no es cierto, Simpson le manda un mensaje claro: "Haz un balance sincero de ti misma y busca la forma de acudir a un familiar, a un amigo o a un profesional. Existen buenos tratamientos para los trastornos de ansiedad y depresión. Por favor, pide hoy la ayuda que necesitas”.