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Hace unas semanas, los investigadores del think tank berlinés Agora Digitale Transformation se pusieron en contacto directo con la eurodiputada Lena Schilling para alertarla de lo que habían descubierto en las redes: sus retratos circulaban en páginas destinadas a desnudar a personalidades de la vida pública usando inteligencia artificial.

Mientras el equipo preparaba un estudio sobre el nivel de exposición a deepfakes entre las representantes del Parlamento Europeo, identificó una red de imágenes manipuladas que afectaba directamente a la austriaca de 25 años, representante del Grupo Los Verdes/Alianza Libre Europea y la política más joven de toda la Eurocámara.

Al abrir los enlaces que los analistas le enviaron para hacerla conocedora del alcance del ataque, Schilling descubrió que habían empleado fotografías reales de sus inicios políticos para generar falsos desnudos. En la pantalla aparecía ella despojada de toda ropa en una conferencia de prensa que dio cuando apenas rozaba los 20, al principio de su trayectoria pública.

"Vi a baby Lena, a una versión más joven de mí misma, siendo desnudada mediante IA contra mi voluntad", relata en conversación con esta revista. "Fue algo profundamente aterrador, degradante y chocante. Nunca habías dicho que sí, nunca lo habías deseado, y de repente ves que alguien está haciendo algo tan denigrante como esto con tu imagen", añade.

En cuestión de horas, su equipo parlamentario activó los protocolos de emergencia para retirar los contenidos y presentó una denuncia formal ante las fuerzas policiales. Pero, tras el impacto inicial, la dirigente tomó una decisión contundente: en lugar de quedarse callada, llamó al público en sus redes a firmar "una petición contra las nudifier apps".

La eurodiputada Lena Schilling, del grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea. Los Verdes vía Flickr

"Estamos en un momento en que los derechos sufren ataques furibundos en todo el mundo y a las jóvenes les cuesta alzar la voz. Cuando pasa algo así, la tendencia natural es avergonzarse, pero yo me niego rotundamente, porque no tengo la culpa. Hay personas intentando dañar a las mujeres y, si quiero que haya más como yo en la política, debo luchar por ellas", asegura.

Radiografía del acoso en la UE

La agresión sufrida por Schilling no es, desafortunadamente, un caso aislado. Constituye la manifestación visible de un problema sistémico de violencia digital machista que golpea las instituciones del bloque comunitario.

La investigación que desencadenó la alerta, titulada Who Gets Deepfaked? y firmada por el experto Benjamin Schultz para Agora Digitale Transformation con la financiación de la Fundación Mercator, supone la primera auditoría integral realizada a escala intergubernamental en los 27 Estados miembros de la UE.

Entre el 16 y el 20 de julio, el equipo liderado por Schultz rastreó los nombres de 5.872 parlamentarios nacionales en activo frente a un catálogo de 160 dominios vinculados a pornografía sintética, filtraciones e imágenes no consentidas. Los resultados dibujan una brecha de género abrumadora.

En este sentido, 138 parlamentarias de 22 países de la Unión han sido víctimas directas o asociadas a montajes de pornografía no consentida. Frente a ellas, nueve diputados varones figuraban en los registros, de los cuales ocho aparecían únicamente en índices de búsqueda no localizables de forma directa.

En términos proporcionales, una de cada 14 parlamentarias en la UE (el 7,3%) está expuesta en estas redes de ciberacoso, frente a sólo el 0,2% de los hombres (es decir, uno de cada 500). El informe llega así a la conclusión de que las probabilidades de que una política sea víctima de un deepfake explícito son 33 veces superiores a las de sus colegas masculinos.

"La motivación para este estudio surgió de una investigación previa que coordiné a finales de 2024 sobre el Congreso de los Estados Unidos", comenta a Magas Benjamin Schultz, Data Fellow en Agora Digitale Transformation. "En aquel trabajo identificamos a congresistas afectadas, lo que contribuyó a la aprobación de la ley Take It Down Act en Washington".

"Cuando vine a Berlín, me di cuenta de que nadie había analizado de forma completa y sistemática a la UE. Faltaba una radiografía integral sobre los 27 Estados", añade. Para realizarla, eso sí, hacía falta seguir una metodología no intrusiva: el equipo usó ocho motores de búsqueda personalizados de Google mediante su interfaz de programación (API) sin interactuar jamás con los distribuidores ni descargar o almacenar los contenidos explícitos.

Respecto al contacto con la eurodiputada de los Verdes, Schultz confirma la intrahistoria del hallazgo: "Nuestro contacto con Lena es el resultado de un segundo estudio que estamos realizando sobre el Parlamento Europeo y cuyos resultados se publicarán la semana que viene Al localizar imágenes suyas, hablamos con ella para que pudiera tomar medidas y protegerse".

Desnudos en unos clics

La auditoría de Schultz destapó el funcionamiento de los gateways, unos mecanismos técnicos que son, "en el sentido más malvado y retorcido posible, increíblemente astutos", señala. Y añade: "Piensa en Wikipedia: uno entra y ve la biografía de la parlamentaria, dónde nació, su cargo, su trayectoria y fotografías completamente normales de su trabajo político".

"Bien, ahora imagina esto mismo en un sitio web y, justo al lado de su retrato oficial, un gran enlace destacado en amarillo que dice: 'Desnúdame'. Es espeluznante", resume el investigador sobre una arquitectura que permite a los administradores de los portales esquivar los marcos penales tradicionales.

Al no alojar el archivo final en sus propios servidores, eluden las acusaciones por difusión de pornografía no consentida, actuando como facilitadores de la materia prima y suministrando las herramientas necesarias para perpetrar el desnudado. "En una sola frase, son perfiles estilo 'Wiki' unidos a aplicaciones que permiten quitar prendas", sintetiza.

Imagen de archivo de una mujer utilizando el ordenador. iStock

"En cuatro clics, cualquiera puede crear un deepfake de una diputada. El sistema genera retratos hipersexualizados en cuestión de segundos", alerta. El estudio identificó 97 instancias de portales gateway dirigidas específicamente contra representantes en la UE, de las cuales 61 contaban con fotografías e información lista para ser procesada.

La humillación se profundiza en los foros asociados a estas páginas, donde los usuarios organizan incluso comunidades de clasificación corporal y votaciones de objetivos. "He visto sitios donde la gente vota abiertamente quién es la 'más agradable' o la 'mejor' para desnudar a continuación", denuncia con indignación Lena Schilling.

Y matiza que "no son imágenes mal generadas por una máquina; son fotografías profesionales de nuestras ruedas de prensa, de intervenciones en el hemiciclo, de nuestra labor cotidiana o incluso de cuando hacemos deporte, utilizadas deliberadamente para hacernos sentir más pequeñas y vulnerables en nuestra responsabilidad pública".

Los sesgos algorítmicos

En cuanto a la respuesta institucional en los Estados miembros, Schultz destaca la movilización registrada en Países Bajos, donde una coalición multipartidista de diputadas encabezada por la parlamentaria Suzanne Kröger ha reaccionado con rotundidad impulsando iniciativas legislativas nacionales tras conocer los datos.

Al consultarle si España se incluye en el estudio, Schultz explica que las búsquedas algorítmicas tienen ciertas limitaciones a la hora de procesar los nombres compuestos y la estructura de dobles apellidos típica de nuestro país. "Tuvimos un problema metodológico similar en Bulgaria por el uso del alfabeto cirílico o en Eslovaquia por los signos diacríticos", compara.

Sin embargo, el autor principal de la investigación sí confirma que entre nuestras nacionales también se han confirmado "unos pocos registros indirectos" y va más allá al declararse "convencido de que la cifra real de parlamentarias afectadas será significativamente superior a la que se ha podido captar en esta primera fase".

El informe evidencia además que el riesgo no se distribuye de manera uniforme dentro del colectivo femenino, sino que la relevancia pública actúa como un potente acelerador del acoso. Las ministras de gobierno y las líderes de partidos políticos presentan una probabilidad de sufrir deepfakes sustancialmente mayor que las diputadas de base.

Al no depender la prominencia institucional de rasgos individuales sino del éxito político, el estudio concluye que las mujeres pagan un peaje estructural de vulnerabilidad digital por el mero hecho de alcanzar altas cotas de poder, un coste apenas perceptible para los varones en posiciones idénticas.

Un negocio millonario

Detrás de este acoso masivo no sólo operan dinámicas de hostigamiento ideológico, sino un lucrativo ecosistema que monetiza la violación de la intimidad. Un análisis del Institute for Strategic Dialogue (ISD) revela que las aplicaciones para desnudar (nudifier apps) comercializadas a través de App Store y Play Store facturaron más de 22 millones de euros en abril.

"Eso es lo más aberrante de toda esta situación. Las grandes plataformas tecnológicas y los responsables de estos sitios están ganando auténticas fortunas a costa de abusar digitalmente de las mujeres sin que ellas lo consientan. Lucrarse con la extorsión y el abuso no debería estar permitido bajo ningún concepto", enfatiza Schilling.

A su vez, los motores de búsqueda tienen la capacidad de amplificar el daño tiempo después de que las autoridades judiciales intervengan las webs. Para demostrar esta brecha, la investigación de Agora realizó un experimento usando la incautación policial del dominio de deepfakes CFake, clausurado por los departamentos de justicia de Estados Unidos y Francia.

Más de tres meses después de que el portal fuera cerrado, la API de búsqueda de Google continuaba devolviendo 47 registros e índices activos vinculados a dicho sitio.

"Si las autoridades tiran abajo el foro que albergaba el retrato falso, evidentemente, estamos ante un paso adelante positivo", explica Benjamin Schultz. "Pero si los usuarios todavía pueden buscar el nombre de la afectada junto a la palabra 'desnuda' y lograr que eso les lleve a enlaces hacia la página en cuestión, entonces la humillación persiste".

Mantener esos registros obliga a las víctimas a revivir el trauma psicológico y reputacional una y otra vez. Google toma la decisión de mantener esos hilos activos. Cuando una web ha sido incautada, no existe excusa alguna para que un buscador no desindexe de inmediato todos sus resultados".

Asimismo, el problema se agrava con la proliferación de modelos de aprendizaje automático modificados que se distribuyen libremente en comunidades de desarrolladores como Hugging Face, tal como han documentado informes de la organización AI Forensics citados en el estudio de Schultz.

En dichas plataformas se han localizado modelos de IA entrenados sobre la imagen facial de parlamentarias concretas para generar desnudos a medida. Y a esta escalada se suman los datos del Center for Countering Digital Hate, que estimó que el conocido Grok de Elon Musk generó en 11 días, entre el 29 de diciembre y el 8 de enero, tres millones de deepfakes.

IA para intimidar

A la luz de estas dinámicas, Schilling denuncia que el aumento de curiosos en internet tras hacer público su caso demuestra la complicidad social del fenómeno. Tras visibilizar su experiencia en redes para concienciar sobre la ciberviolencia, afirma que las tendencias de Google registraron un pico exponencial de búsquedas sobre sus imágenes manipuladas.

"Es algo desolador pero revelador. Cada vez que una mujer denuncia, ocurre lo mismo", comenta la eurodiputada. Y pone el foco en la necesidad de "tener muy claro que la IA no hace esto por sí sola; responde porque hay personas escribiendo prompts e instrucciones para desnudarnos contra nuestra voluntad".

"No es 'la gente' en abstracto: son hombres ejerciendo un poder digital degradante sobre nosotras, utilizando una herramienta tecnológica para hacernos sentir inferiores", asevera la parlamentaria, para quien este acoso representa una amenaza directa contra la salud de los sistemas democráticos europeos.

En contextos preelectorales, la fabricación de imágenes falsas puede usarse como arma sucia para desestabilizar, distorsionar y expulsar a las líderes del espacio previamente conquistado. "Tener una foto falsa desnuda es una de las mayores amenazas imaginables para una representante pública", advierte Schilling.

"Imagina ir a tu oficina por la mañana sabiendo que tus compañeros de trabajo han visto esas imágenes. En política, si en la próxima campaña hay sectores interesados en minar a una candidata, sólo tienen que recurrir a estas herramientas para destruirla. Atacan nuestro propio cuerpo para dañar la democracia".

Batalla por el Nudifier Ban

La investigación de Agora concluye que los marcos legislativos aprobados recientemente en Europa sufren de un fallo estructural por su enfoque reactivo.

En este sentido, es interesante observar cómo países que han promulgado normativas específicas contra los deepfakes —véanse ejemplos como el de Italia, en octubre de 2025, o Francia y Australia el año anterior— no registran una menor exposición entre sus parlamentarias que aquellos Estados que carecen de leyes ad hoc.

"El problema de las normas actuales es que se activan cuando la imagen ya ha sido creada, descubierta y difundida", sostiene Schultz. "Por eso nuestra principal recomendación es mover la gobernanza aguas arriba. No debemos abandonar la retirada de contenidos ni la persecución del delito individual, pero tenemos que intervenir antes de que la foto llegue a existir".

Jenna Sherman, una de las activistas que desde Estados Unidos están instando a Google y Apple a que retiren X y Grok de sus tiendas de aplicaciones. Mike Blake Reuters

Eso, añade el investigador, "exige imponer restricciones de consentimiento directamente en las interfaces y en los modelos de IA, aplicar protocolos de autenticidad de origen como C2PA en las fotos oficiales para evitar que sean reutilizadas como materia prima, e imponer controles estrictos en los registradores de dominios web".

En la arena política continental, los Verdes abanderan la iniciativa Stop the Fake para exigir la implantación del llamado Nudifier Ban (la prohibición total de las aplicaciones de desnudado), cuya entrada en vigor dentro de la regulación de la UE está prevista para el próximo 2 de diciembre.

"Necesitamos que los gobiernos no se queden en palabras vacías y aporten recursos financieros y capacidad policial para hacer cumplir el veto a estas apps. Hay que demostrar a los gigantes de Silicon Valley que si sobrepasan nuestras leyes o se lucran con el abuso, se enfrentarán a consecuencias multimillonarias y penales reales", señala Schilling.

La eurodiputada hace un llamamiento a las instituciones europeas y a las cámaras legislativas nacionales para que establezcan protocolos internos de protección, asesoramiento jurídico y acompañamiento psicológico para las afectadas. Porque "cuando te ocurre esto, te sientes abrumada y traumatizada", confiesa.

"Necesitamos garantías de servicios especializados que ayuden a retirar las imágenes y a tramitar las denuncias sin que ellas tengan que enfrentarse por su cuenta a todo este calvario. Queremos que cualquier mujer que decida dar el paso de presentarse a unas elecciones se sepa protegida y respaldada por el Estado", añade.

Y concluye su testimonio con un mensaje a colegas y lectoras: "A todas las que estéis pasando por esto quiero deciros que no estáis solas. A mí también me ocurrió, fue horroroso, pero vamos a estar bien. No van a conseguir silenciarnos ni expulsarnos de la vida pública, porque nuestras luchas feministas van a continuar con más fuerza que nunca".