Hay carreras que sobre el papel parecen avanzar en línea recta: una oportunidad lleva a la siguiente, los ascensos se suceden y cada decisión forma parte de un plan perfectamente trazado.
La realidad, sin embargo, suele escribirse de otra manera. Con dudas, cambios de dirección, errores y momentos en los que toca escoger si seguir adelante o atreverse a empezar de nuevo.
Sobre esos caminos imperfectos giró 'No Straight Roads', la conversación de la mano de Cash & Rocket —organización benéfica internacional que empodera a la mujer y recauda fondos para causas solidarias a través de marchas y giras en coches deportivos de color rojo— en Toledo dentro de su Spain Tour 2026.
Moderado por su fundadora, Julie Brangstrup, el encuentro reunió a tres perfiles procedentes de mundos muy distintos: Marisa Drew, Chief Sustainability Officer de Standard Chartered Bank; Madelynn Loo, CEO de La Royale Group y exdirectiva de TikTok y Uber; y Eva Alexandridis, cofundadora de la firma de cosmética 111SKIN.
En lugar de detenerse únicamente en los grandes logros de sus currículums, todas pusieron sobre la mesa una parte de la vida profesional que suele quedar fuera del relato: las decisiones incómodas, los momentos de incertidumbre y aquellas experiencias que, sin parecer importantes en un primer momento, terminan modificando la forma de entender el liderazgo.
Las protagonistas de estas historias de liderazgo empresarial.
Ocupando espacios
Para Eva Alexandridis, una de esas grandes lecciones tuvo que ver con algo tan sencillo y complejo como aprender a reconocer su propia aportación.
La empresaria es cofundadora de 111SKIN, la firma británica de cosmética de lujo nacida a partir de la experiencia médica de su marido, el cirujano plástico Yannis Alexandridis, en su clínica londinense de Harley Street.
La marca llegó a Harrods en 2012 y fue creciendo hasta alcanzar reconocimiento internacional. Sin embargo, durante años, buena parte de la atención se concentró en la figura de él y en la ciencia que había detrás del proyecto.
Eva Alexandridis contando su experiencia.
Igualmente, explicó que tardó más de una década en defender abiertamente algo que hoy considera fundamental: que la compañía tiene dos fundadores y que ambos han sido esenciales en su construcción.
Su experiencia puso sobre la mesa una realidad que muchas mujeres conocen bien: hacer el trabajo no siempre significa recibir automáticamente el reconocimiento por él. A veces también hay que aprender a nombrar la contribución de cada cual, defenderla y ocupar el espacio que corresponde.
Cambio de rumbo
La historia de Madelynn Loo trasladó la conversación hacia otra idea: perseverar no siempre significa continuar exactamente por el mismo camino.
Actual CEO de La Royale Group y anteriormente directiva de empresas como TikTok y Uber, ha pasado por algunas de las compañías tecnológicas más dinámicas de los últimos años antes de dar el salto hacia nuevas formas de liderazgo y emprendimiento.
Durante el encuentro reconoció que uno de sus errores al comienzo fue interpretar la perseverancia como la obligación de mantener una misma dirección incluso cuando las circunstancias ya habían cambiado.
Con el tiempo, aprendió que la resiliencia también puede consistir en detectar cuándo algo ha dejado de funcionar y tener la valentía suficiente para buscar otra vía.
Una reflexión que desmonta, en cierto modo, esa imagen de la carrera profesional como una escalera que únicamente permite subir. A veces avanzar implica desplazarse hacia un lado. O retroceder durante un tiempo. Incluso abandonar algo que parecía definitivo para descubrir nuevas posibilidades.
La reputación, clave
Para Marisa Drew, en cambio, una de las vivencias que terminó marcando su manera de liderar ocurrió durante una etapa temprana de su trayectoria como banquera de inversión.
Mientras trabajaba en una importante operación de captación de capital para una empresa de telecomunicaciones de Europa del Este, las condiciones del mercado cambiaron y el acuerdo no se pudo cerrar tal y como se había planteado inicialmente.
Un evento inspirador para las mujeres emprendedoras.
Drew decidió entonces hacer algo poco habitual: renunciar a sus propios honorarios y destinarlos al proyecto. Su propuesta encontró resistencia dentro de su propio equipo, pero para ella se trataba de demostrar al cliente que aquello no era únicamente una transacción fallida, sino algo en lo que había invertido tiempo, esfuerzo y reputación.
Décadas después, según relató, uno de los inversores implicados —vinculado a la familia Roy E. Disney— todavía recordaba aquel gesto.
Para Drew, el episodio terminó convirtiéndose en una enseñanza sobre la importancia de actuar de acuerdo con los propios principios incluso cuando no existe una recompensa inmediata a la vista.
Más que solidaridad
El encuentro formó parte del Cash & Rocket Spain Tour 2026, un recorrido de cuatro días que reunió a 50 mujeres a bordo de 25 coches rojos a lo largo de más de 600 kilómetros por España.
En Toledo, las participantes llegaron hasta el Hotel Eurostars Buenavista antes de continuar un viaje destinado a recaudar fondos para la Global Gift Foundation, fundada por Maria Bravo y presidida por Eva Longoria.
Evento en Toledo durante el 'Spanish Tour'.
La iniciativa, creada por Julie Brangstrup en 2012, reúne a perfiles procedentes de ámbitos como los negocios, las finanzas, la tecnología, la cultura, la moda o la filantropía.
Desde su nacimiento, ha recaudado más de siete millones de dólares para causas benéficas, aunque su propósito busca también crear una red en la que compartir experiencias y generar nuevas conversaciones en torno al liderazgo y la igualdad.
El recorrido español culminó en la capital del país con una gala benéfica en el Casino de Madrid que recaudó más de 245.000 euros para la fundación antes mencionada.
Pero, sin duda, la enseñanza que quedó en Toledo no puede medirse en cifras. Las historias de Drew, Loo y Alexandridis demostraron que detrás de un currículum impecable también existen tropiezos, inseguridades y decisiones que no siempre salen como estaba previsto.
Y que, sobre todo, muchas veces son precisamente esos desvíos los que terminan señalando el camino.
