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La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que está transformando la manera en que trabajamos, tomamos decisiones y nos relacionamos con el mundo.

Sin embargo, en medio del entusiasmo tecnológico, surgen preguntas fundamentales sobre quién está diseñando estas herramientas y desde qué perspectiva se están construyendo.

Carmen Reina, directora de IA en Femenino y CEO de DataQuantum, lleva más de tres décadas vinculada al desarrollo de la misma.

En conversación con Magas, nos cuenta sobre sesgos, liderazgo, futuro del trabajo y el papel que pueden desempeñar ellas en la revolución de este tipo más importante de nuestro tiempo.

¿Qué cree que aportan las mujeres al diseño y la gobernanza de la IA que hoy está faltando?

Una manera diferente de pensar. Somos más empáticas y eso influye en cómo abordamos cuestiones relacionadas con lo que comentas, al igual que con la ética y el impacto social.

No se trata de que una visión sea mejor que otra, sino de que ambas son complementarias. Incorporar más miembros del género femenino significa añadir nuevas perspectivas, más visión crítica y una creatividad distinta que resulta muy necesaria para desarrollar sistemas más equilibrados.

Carmen Reina posa para Magas. Esteban Palazuelos

Parte de su misión consiste en impulsar el liderazgo femenino a través de la inteligencia artificial. ¿Cómo lo está consiguiendo?

A través de iniciativas como IA en Femenino, donde reunimos a directivas, profesionales y personas interesadas en ella.

Hemos creado una comunidad muy sólida y cercana en la que compartimos conocimiento, experiencias y oportunidades. Se ha convertido en un ecosistema donde colaboramos y construimos juntas el futuro de esta ciencia aplicada.

¿Qué debería cambiar una empresa antes incluso de implantar esta tecnología?

Lo primero son las personas. Una organización debe preguntarse cómo va a afectar a sus trabajadores y cómo puede acompañarlos durante ese proceso. Es fundamental crear una cultura dentro de la empresa, formar a los equipos y ayudarles a perder el miedo.

No tiene por qué destruir empleo; de hecho, está creando nuevos perfiles. Cuando la gente entiende cómo utilizarla, descubren que puede mejorar tanto su rendimiento laboral como su desarrollo personal.

Muchos temen ser sustituidos. ¿Hay profesiones que sobrevivirán a esta nueva era?

Sin duda. Los trabajos artesanales, aquellos que requieren habilidades manuales y creatividad seguirán siendo muy valiosos. Pero también ocurrirá algo interesante dentro de las compañías: muchos puestos directivos no desaparecerán, sino que evolucionarán.

Un director financiero o de marketing usará herramientas de IA para analizar información, pero la decisión final seguirá siendo de una persona. La supervisión humana siempre será imprescindible.

La directora de IA en Femenino. Esteban Palazuelos

¿Le preocupa que no haya suficientes mujeres diseñando la IA o participando en las decisiones sobre su uso?

Sí, pero también soy optimista. Ya tenemos referentes femeninos muy importantes en el sector. Cada vez más participan en proyectos tecnológicos y ocupan posiciones de liderazgo.

Lo importante es que no sólo sean usuarias, sino también creadoras, desarrolladoras y responsables de definir cómo se empleará.

¿Cuál es la gran pregunta ética sobre este tema que todavía no nos estamos haciendo?

El para qué. Muchas veces nos centramos en lo que puede hacer, pero no nos detenemos a pensar por qué queremos utilizarla. Antes de implementar un sistema deberíamos preguntarnos cuál es su propósito, qué problema resuelve y qué valor aporta realmente.

Cuando apareció la calculadora también surgieron temores sobre una posible pérdida de capacidades humanas. ¿Estamos viviendo algo parecido?

Todas las tecnologías importantes han generado miedo al principio. Ocurrió también con la televisión, con la radio e incluso con inventos mucho más antiguos. La diferencia es que la IA tiene una capacidad de interacción y aprendizaje mucho mayor.

A pesar de eso, creo que gran parte de la preocupación actual responde al desconocimiento. A medida que aprendamos a usarla correctamente, el temor irá disminuyendo.

Cada vez hay más mujeres en puestos de responsabilidad. ¿Están cambiando las reglas del juego o todavía se adaptan a pautas diseñadas por hombres?

Aún nos estamos adaptando en muchos aspectos, pero también estamos empezando a transformarlas. La programación y el desarrollo tecnológico han estado históricamente dominados por ellos, y eso se refleja en muchos sistemas actuales.

Necesitamos que ellas participen en la construcción de la inteligencia artificial para incorporar nuevas formas de entender el mundo.

Además, estamos viviendo una oportunidad única. Los modelos generativos han democratizado el acceso. Hoy, una mujer puede interactuar con ella utilizando lenguaje natural y, de alguna manera, está programando.

Eso permite que muchas personas que antes se sentían alejadas de ella, puedan contribuir a su evolución.

Carmen Reina durante la entrevista. Esteban Palazuelos

Hablando de sesgos, todavía vemos ejemplos en los que determinadas profesiones aparecen asociadas al género. ¿Es posible corregir esos prejuicios?

Sí, aunque no es sencillo. Los modelos de lenguaje se entrenan con enormes cantidades de información y reflejan los sesgos presentes en la sociedad y en los datos que consumen. Sin embargo, es posible trabajar para corregirlos.

En España, por ejemplo, se están desarrollando sistemas como ALIA, entrenados con lenguas y contextos propios, que permiten avanzar hacia sistemas más inclusivos y representativos de nuestra realidad cultural y lingüística.

Mirando hacia su propia trayectoria, ¿qué ambición tiene hoy que no tenía hace diez años?

Estoy viviendo un momento muy especial porque estoy cumpliendo un sueño: liderar mi propia empresa. Llevo más de 30 años trabajando en esta tecnología, cuando todavía era un tema desconocido para la mayoría.

He pasado por todas las etapas posibles: desarrollo, programación, gestión de equipos, infraestructuras, ética y gobernanza. Ahora, como CEO, siento que estoy completando ese recorrido.

Mi siguiente objetivo es formar parte de consejos de administración para aportar mi experiencia desde una perspectiva estratégica. Me gustaría contribuir a que las compañías tomen mejores decisiones en esta nueva era.

Carmen Reina, 30 años de trayectoria y todo el futuro por delante. Esteban Palazuelos

¿Cree que ellas tienen que demostrar más que ellos para alcanzar puestos de liderazgo?

Absolutamente. Además, muchas veces somos nosotras mismas quienes nos ponemos límites. Existe un fenómeno muy conocido: cuando una oferta laboral exige diez requisitos, ellos se presentan aunque cumplan sólo la mitad.

En cambio, ellas no lo hacen aunque cumplan el 90%. Tenemos que creer más en nuestras capacidades y atrevernos a dar ese paso.

¿La IA puede ayudar a reducir la carga mental femenina?

Sin duda. Puede ser una gran aliada tanto en el ámbito profesional como en el personal. Desde la organización de agendas hasta la elaboración de informes, la búsqueda de información o la gestión de tareas cotidianas.

Los agentes pueden liberar tiempo y energía mental, algo especialmente valioso para muchas mujeres que continúan asumiendo múltiples responsabilidades.

¿Qué le entusiasma más del futuro en este sentido?

Su capacidad para ampliar nuestras posibilidades. Creo que vamos hacia una interacción mucho más natural. Hoy hablamos con la IA; mañana probablemente nos relacionemos con ella de formas mucho más avanzadas. Veo un enorme potencial para mejorar nuestra calidad de vida, la salud, la educación y la productividad.

¿Y qué es lo que más le preocupa?

Que no todos puedan beneficiarse de esta revolución. Existe el riesgo de que se amplíen determinadas brechas sociales entre quienes saben utilizar estas herramientas y quienes quedan al margen. Por eso la formación y la democratización del acceso son tan importantes.

¿Cuál es el coste invisible de ser una mujer líder hoy?

El tiempo. El liderazgo exige dedicación, esfuerzo y sacrificio. Muchas veces ese tiempo sale de espacios personales, familiares o incluso del descanso. Es una realidad que afecta a muchas directivas que ocupan puestos de responsabilidad.

La CEO de DataQuantum posa para Magas. Esteban Palazuelos

Para terminar, si pudiera hablar con la Carmen que empezaba hace 25 años, ¿qué le diría?

Que siga adelante. Que no se rinda cuando las cosas se pongan difíciles. Que confíe en sí misma y en su intuición. Y, sobre todo, que todo ese esfuerzo merecerá la pena porque acabará llegando exactamente donde soñaba estar.