Publicada

Pensar en Isabelle Junot es abrir la mente a algo más allá de lo obvio. Puede que quizás lo más sencillo para ella hubiera sido quedar relegada a la categoría de nepo baby, es decir, ser sólo un nombre cuyos apellidos fueran los de ser hija de. Y aunque la joven está orgullosa de sus raíces y su familia, es mucho más que todo eso.

A lo largo de los últimos años se ha labrado un camino orientado hacia la nutrición y el bienestar, dos pasiones —y profesiones— que desde hace un tiempo también combina con la maternidad. Esto último, desde hace apenas unos meses, por partida doble.

De esta experiencia determinante para cualquier mujer habla con honestidad, calma y un punto de humor que la hace más cercana si cabe. Lo mismo que desprendió en su visita este verano a la fábrica de Suavinex en Alicante.

Lo hace a través de Instagram, donde tiene dos cuentas. En la más personal, @isabellejunot, donde suele compartir sus peripecias como madre, acumula 163.000 seguidores.

En @isa.healthy.life, donde desarrolla la faceta profesional antes mencionada, la autora de Eat Girl: de la obsesión a la ilusión (Roca Editorial, 2025) tiene una comunidad de más de 56.000 followers.

Compartir espacio con ella en los cuarteles generales de Suavinex contagia la energía que ha conquistado a estas hordas que siguen sus pasos a través de la plataforma y sirve como justificación de ello.

En las instalaciones hace confesiones a las asistentes tan interesantes y realistas como que “la maternidad siempre encuentra la forma de recordarte que no puedes controlarlo todo" o que el proceso de convertirse en madre ha sido transformador.

Igualmente, desvela algunos de sus favoritos de la marca, en la que confía a ciegas. Deja escapar que con la llegada de su segunda hija "tener la crema correcta para el pezón ha sido lo más", valorando también el interés de la compañía por cuidar de toda la familia.

Isabelle Junot a su llegada a las instalaciones de Suavinex. Cedida

Tu profesión gira alrededor del bienestar. ¿Crees que hoy cuidarse se ha convertido en un lujo?

No creo que cuidarse sea un lujo, sino un básico que muchas veces confundimos con un lujo. Para mí es algo simple: asegurarte de dormir suficiente, comer de forma variada, pasar tiempo al aire libre, mantenerse hidratado, limitar el uso de pantallas y encontrar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

También creo que una parte fundamental del bienestar es estar en paz con la comida y con una misma. Hoy confundimos el autocuidado con hacer todo lo posible por no engordar, cuando en realidad es mucho más que eso.

Pero es verdad que vivimos con la sensación de tener que llegar a todo y que muchas veces esto queda al final de la lista. A mí también me pasa siendo madre de dos niñas.

Creo que hemos complicado demasiado la idea de cuidarnos. Muchas veces lo que más impacto tiene es lo más sencillo. El bienestar debería hacernos la vida más fácil, no convertirse en otra exigencia. Así que el verdadero lujo es gestionar el tiempo.

Has vivido entre culturas muy distintas. ¿Qué costumbre relacionada con ese bienestar que mencionas o con la forma de vivir te gustaría que adoptáramos más en España?

Me encanta que en algunos países se valore mucho el equilibrio entre productividad y descanso. Que descansar no se vea como perder el tiempo. Y aunque no se me de tan bien, me gusta mucho la idea de las siestas en España. Luego, la importancia de la familia o de compartir las comidas...

También me gusta esa idea de aprovechar recados para caminar, como en Nueva York, ¡donde sin querer acabas haciendo 20.000 pasos! Igualmente, salir y estar en plena naturaleza, que eso sea parte de la rutina y no sólo se disfrute cuando estás de vacaciones, como en Dinamarca, donde al margen de que luzca el sol o llueva, crecemos jugando fuera.

En mi caso, mejoraría normalizar un poco más bajar el ritmo sin sentir culpa.

¿Dónde está la línea entre fomentar hábitos saludables y convertir el autocuidado en una exigencia más?

Para mí la diferencia está en la intención. Si haces ejercicio porque disfrutas moviéndote y quieres sentirte bien, es autocuidado. Si lo haces desde la culpa o el miedo a no ser suficiente, deja de serlo.

El bienestar debería darte libertad, no más reglas. Si una rutina te genera más ansiedad que tranquilidad, probablemente haya que replanteársela.

Te has abierto camino con nombre propio, pero la familia es la familia. ¿Qué decisiones te han permitido construir una identidad profesional propia sin renunciar a tus orígenes?

He intentado que mi trabajo refleje quién soy de verdad. Elegí dedicarme a un tema que me apasiona, me he formado durante muchos años y he intentado que mi credibilidad venga del trabajo, no del apellido.

Evidentemente, mi familia forma parte de mí y estoy muy orgullosa de ella, pero creo que una cosa no excluye a la otra. Al final todos partimos de un contexto distinto y lo importante es qué haces tú con esas oportunidades.

Isabelle Junot junto a Sara Muñoz Benimeli, directora corporativa de Marketing y Ventas. Cedida

La maternidad por partida doble ha llegado a tu vida. ¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa y cómo encaja Suavinex en tu día a día como madre?

La estoy viviendo con mucha más paz, calma y flexibilidad. Con la primera todo era nuevo; ahora sé lo que hay, así que lo disfruto aún más, confío más en mi intuición y relativizo muchas cosas.

Suavinex forma parte de nuestra rutina de una manera muy natural. Desde los biberones hasta los chupetes o el momento divertido del baño y el cuidado de la piel.

Si pudieras darle un consejo a la Isabelle que fue madre por primera vez ahora que acabas de repetir la experiencia, ¿qué le dirías?

Que confíe más en ella misma. Que no intente hacerlo todo perfecto ni escuchar todas las opiniones. Hay muchísimo ruido alrededor de la maternidad y al final nadie conoce mejor a tu bebé que tú.

También dar importancia a los pequeños detalles que facilitan el día a día con un bebé. Sin duda, me quedo con los chupetes que crecen con ellos y los biberones zero zero que te acompañan con ese proceso diario.

También le diría que disfrute más del presente, porque esa etapa pasa muchísimo más rápido de lo que parece cuando la estás viviendo.

Como experta en bienestar, ¿qué pequeños gestos marcan realmente la diferencia durante los primeros meses de la maternidad? ¿Hay alguno que hayas descubierto de la mano de Suavinex?

Para mí es el ralentizar y apreciar el momento en el que estás. He aprendido que los pequeños gestos son los que realmente ayudan el día a día. Tener esos 10 minutos antes de dormir para mimarte un poco con cremas y mantener una misma rutina. Dormir cuando puedes, aceptar ayuda, salir sí o sí un rato al aire libre o comer bien aunque sea sencillo.

Creo que intento mostrar un bienestar real, no perfecto. Hablo mucho de flexibilidad y de que cuidarse no debería ser confundido con el miedo constante a engordar. Por supuesto, también de que estos autocuidados no deberían ser una fuente más de estrés.

Como madre, ¿qué es lo que más te preocupa de la educación de tus hijas? ¿Hay algo que te dé miedo no saber hacer bien?

Más que hacerlo todo bien, me interesa darles herramientas para que sean felices y seguras de sí mismas. Me gustaría que crecieran sabiendo que su valor no depende de cómo se ven ni de cumplir expectativas ajenas. Estoy aprendiendo que educar no consiste en ser perfecta, sino en estar presente, ajustar cuando te equivocas y seguir aprendiendo con ellas.

La 'coach' especializada en nutrición y bienestar con uno de los biberones de la marca. Cedida

En un momento en el que cada vez hay más voces hablando de bienestar en redes sociales, ¿qué crees que ha hecho que tu forma de comunicar conecte con tanta gente?

También comparto mis propias dudas y momentos menos bonitos, porque creo que eso genera ese vínculo. No me interesa vender una vida perfecta, sino demostrar que se puede cuidar de uno mismo sin obsesionarse.

¿Qué Isabelle imaginabas que serías hace diez años? ¿Y cómo te imaginas dentro de otros diez?

Hace 10 años probablemente me imaginaba con una carrera relacionada con la salud y el bienestar, pero nunca habría imaginado todo lo que la maternidad iba a cambiar mi forma de entender ese concepto.

Una década atrás asociaba ese concepto mucho más al cuerpo; hoy lo relaciono con el equilibrio, la calma y con construir una vida que tenga sentido para mí.

Dentro de diez años espero seguir sintiendo esa misma ilusión por mi trabajo, haber seguido aprendiendo y, sobre todo, criado a dos niñas felices, curiosas y seguras de sí mismas. Si consigo mirar atrás y sentir que he estado realmente presente para ellas, además de haber ayudado a otras personas a mejorar su relación con la comida, estaré feliz.