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A las faldas de las montañas que llevan su nombre, encajonado entre gargantas fluviales y formaciones de roca caliza que besan el cielo, Ubrique asoma siempre de punta en blanco. A simple vista, sus calles encaladas componen una de las postales más reconocibles de la Sierra de Cádiz, pero sepa el viajero que tras esas fachadas late una intensa actividad fabril.

Esta localidad, de alrededor de 16.500 habitantes, es el gran secreto a voces del lujo mundial. Aquí, marcas emblemáticas del Olimpo de la moda producen una parte sustancial de sus bolsos y accesorios de piel más codiciados. Sus naves industriales albergan a más de un centenar de firmas de alta gama que exigen calidad y discreción para preservar la exclusividad.

Pero antes de convertirse en uno de los principales bastiones de la manufactura de lujo, Ubrique ha empeñado siglos en perfeccionar el arte de transformar el cuero: en la revuelta de los portugueses de 1640 abasteció de correas, pretales y talabartes a las tropas que protegían los puertos indianos y atlánticos; el primer taller de marroquinería se abrió en 1752.

El tiempo ha transformado las herramientas, los encargos y los destinos de las piezas que salen del pueblo, pero no el temple que exige este respetado oficio. Paciencia que, además, choca con los ritmos del fast fashion en los tiempos que corren y que Laura Pulido, diseñadora sevillana de 28 años, quiere reivindicar desde su firma, SLIKSTUDIØ.

Esta emprendedora novel se crio, como tantos niños andaluces, escuchando maravillas del legado artesano de su tierra. Se confiesa "apasionada de la moda" desde pequeña: "Mi madre es mi referente; ella siempre ha tenido muchos complementos y a mí me encantaba ponérmelos, me presentaba en concursos... admiraba ese mundo".

La diseñadora sevillana frente al objetivo. Black Vega Cedida

La pulsión creativa despertó pronto en ella pero, con los años, vio que "el sector era complicado", estudió Administración y Dirección de Empresas y persiguió una carrera estable en el mundo de la consultoría y las Big Four. Sin embargo, lo que es de uno lo es aunque uno se quite, y por eso hoy la entrevistada se define mejor como creativa y empresaria.

Lo hace tras un periplo de seis años en el que ha pasado por las oficinas de Deloitte —"estuve tres años en auditoría", cuenta— y también por las de EY, orientada a la consultoría financiera para grandes negocios, de Sevilla a Madrid y de vuelta en la hispalense. Hace un año cambió de trabajo y, a la vez, decidió dar de una vez por todas el salto a emprender.

Ahí donde la mayoría de los creadores llegan curtidos en patronaje o en bellas artes, Pulido encontró en la mente analítica entrenada en los despachos su mejor ventaja competitiva: "Esa experiencia me sirve mucho hoy porque he empezado haciéndolo todo sola: el control del stock, la contabilidad, los proveedores, el plan financiero" y un largo etcétera.

"Emprender es duro; hay gastos y un riesgo tan grande conlleva ir poco a poco", prosigue la diseñadora, que mantiene una exigente doble vida: de día atiende su trabajo como responsable de proyecto para una compañía de experiencias y de noche perfila cada boceto y cuenta de su firma. Vive a caballo entre Sevilla y Madrid. Las visitas a Ubrique son constantes.

Al concebir la identidad de su proyecto, tenía claro que quería huir de nomenclaturas vacías o tendencias pasajeras. Buscaba algo que quedara para siempre ligado a su persona. Por eso "SLIKSTUDIØ viene de adaptar mi apellido. Sleek en inglés es algo pulido, elegante y cuidado. Sustituí las 'e' por una 'i' para que fuera más fácil de pronunciar en español", cuenta.

Ese cuidado al que alude el nombre está presente en toda la propuesta, que se aleja del frenesí del fast fashion y de sus ciclos de consumo efímeros para apostar por piezas versátiles y duraderas. De momento, no le está saliendo mal la jugada: con un único bolso en el mercado, ya está siendo una propuesta bien acogida incluso entre personajes públicos.

"La marca nace del deseo de combinar lo que yo buscaba: un diseño elegante, duradero, versátil y de buena calidad. Yo definiría SLIKSTUDIØ como la fusión de artesanía y elegancia. Quiero productos que sirvan tanto para una boda como para salir a tomar algo con los amigos o para un evento", explica la emprendedora.

Y asegura que, tanto ella como el equipo que progresivamente se le ha ido uniendo, "queríamos huir de las modas pasajeras" que marcan que una tendencia "se lleve tres meses" y luego quede en el olvido. "Aspiramos a crecer poco a poco porque trabajamos mucho en los detalles. Nuestras piezas pertenecen al fondo de armario porque duran", defiende.

Para llevar sus ideas al taller, Pulido cuenta con una aliada. "Los conceptos los creo yo, pero tengo la ayuda de Inés, mi mano derecha. Ella sí es diseñadora de formación, por lo que lo que hay en mi cabeza lo plasma a nivel técnico y lo baja a tierra". De esa unión ha surgido ya el primer y único modelo de la firma: el STAR.

Modelo STAR en burdeos, marrón y negro. Cedidas Laura Pulido

Es un clutch que llama la atención por sus bordes orgánicos e irregulares —que parecen recrear la forma arrugada que toman los tejidos cuando se agarran con la mano— y su cierre escultórico —una pieza con identidad que trasciende la función de abroche—: "Recrea la 'S' de SLIKSTUDIØ; el bolso es muy versátil pero tiene ese toque diferenciador que no tienen los demás".

Elaborado por expertos marroquineros, se ha concebido en cuatro colores: beige, burdeos, negro y un marrón chocolate. Cuesta 310 euros y, según asegura su creadora, las ventas han superado todas las expectativas. También ha habido agraciadas con la suerte de hacerse con uno en forma de regalo, como las invitadas a la boda de la presentadora Susanna Griso.

"Hablé con su equipo y estaba encantada. Todas tuvieron su bolso y se fueron contentas; incluso algunas habían comprado el STAR antes y me pidieron cambiar el color para tener dos distintos", recuerda. El día de las nupcias fue un escaparate para ella, pues había lanzado la marca una semana antes y hasta de la televisión "me llamaron para sacar la noticia".

La sensibilidad estética de esta consultora reinventada como diseñadora se nutre directamente del entorno andaluz en el que se ha criado y reside: "Sevilla siempre es una inspiración. Está muy vinculada a la moda y al cuidado por los detalles. Aquí todo el mundo va siempre perfecto; esas características van muy ligadas a los valores que tenemos nosotros".

La diseñadora y emprendedora sevillana. Black Vega

Entrar en la cadena de producción de los talleres ubriqueños no es tarea fácil para una marca recién nacida. Allí las grandes multinacionales del lujo copan las mesas de cortado y cosido con pedidos de primer nivel. Sin embargo, la insistencia de esta joven le abrió las puertas de la misma localidad que trabaja para las firmas más codiciadas del planeta.

Ahora trabaja con un artesano de confianza. Prefiere no decir su nombre por si tal vez este prefiere mantener cierto anonimato: "Ver el proceso por partes es impresionante. El bolso tiene varias fases: el cierre se fabrica aparte y la cadena que va dentro también. Luego todo se ensambla. He visto el proceso por partes con él; es un trabajo minucioso de muchísimas horas".

Ese contacto con la realidad fabril ha convertido a la emprendedora en una firme defensora de la marroquinería autóctona: "Tenemos en Ubrique un lugar con tanto potencial y un valor tan brutal que hasta Louis Vuitton fabrica allí. Es importante que la gente, a la hora de valorar si invertir en este tipo de piezas, piense en el talento increíble que hay en nuestro país".

Pide a la gente "que se pare a pensar si merece la pena el fast fashion, que hace todo deprisa, en miles de cantidades y fabricado con plástico por 30 euros, o apostar por la calidad con pieles buenas. Yo siempre lo he hecho, pero no sé si todo el mundo sabe de la existencia de ese pueblecito de Cádiz tan potente y todo el trajín de mercancía increíble que tiene".

Está claro que, reflexiona una joven que, según a qué criterios se atienda, podría considerarse parte de la generación Z, "nuestros padres si lo hacían, pero una niña de 18 o 20 años probablemente no lo conozca. Sería bueno que los jóvenes lo redescubran y lo valoren".

A la presencia de SLIKSTUDIØ en los medios se ha sumado el respaldo del sector de la alta costura andaluza. El pasado 8 de julio, sus bolsos abrieron la pasarela de Cádiz es Moda con el desfile de Panambi y la cerraron acompañando a Nicolás Montenegro. "Ha trabajado para los mejores del mundo y empezar de su mano es increíble", le elogia.

Ese día, recuerda estar feliz y agradecida viendo la colección sobre la pasarela: "Al ser una marca tan nueva que acaba de salir al mercado, que los medios y otros diseñadores de renombre te apoyen genera mucha confianza y credibilidad en el cliente. Eso ayuda mucho a que vea que somos una marca de verdad".

El próximo objetivo de SLIKSTUDIØ es dar el salto a la presencia física en 'showrooms' y tiendas multimarca. Black Vega

Crecer sin correr

La marca apenas acaba de echar a andar, pero Pulido ya tiene en mente los siguientes proyectos.

"Los próximos pasos implican seguir manteniendo el stock actual y sacar este modelo en otros colores y tipos de piel de cara a Navidad, enfocado más en fiesta. El nuevo diseño será shopper, un bolso para el día a día que saldrá en octubre. Va a ser muy funcional, con un uso diferente, pero va a mantener ese toque escultórico muy en sintonía con el primero", dice.

En cuanto al modelo de distribución, la estrategia mezcla la venta digital directa con la introducción en espacios físicos de prestigio: "De momento vendemos online, pero a muy corto plazo queremos introducir el producto en showrooms y en tiendas multimarca con un nivel acorde a SLIKSTUDIØ. Ya estamos hablando en Madrid, Barcelona y Sevilla".

Pulido también mira más allá de tierras patrias: su meta a largo plazo es dar el salto internacional y estar presentes en pasarelas y espacios de París, Milán o Nueva York. De hecho, en esta última "ya estamos intentando ver si alguna tienda nos coge", adelanta esta ávida empresaria que ha decidido perseguir un sueño tan prometedor como lleno de riesgos.

Compaginar por ahora el empleo por cuenta ajena con la marca es el peaje temporal mientras consolida su viabilidad financiera. "Pero a mí me encantaría dedicarme full time a SLIKSTUDIØ; sería mi sueño", plantea. Lo que no contempla en ningún escenario es dar un paso atrás o vender su talento a un tercero, por tentadora que sea la oferta.

Por eso, ante la pregunta de si aceptaría una propuesta de alguno de los gigantes que comparten espacio con ella en la Sierra de Cádiz a cambio de abandonar su sello, es concluyente: "No, no. Una vez que te lanzas ya no hay vuelta atrás y vas con todo. Obviamente haría una colaboración, pero ¿dejar mis bolsos para irme a trabajar a la empresa de otro? Ni de coña".

Laura Pulido para Magas. Black Vega

Ladea la cabeza. "Es un mundo complicado, pero hay que adaptarse y asumir riesgos. Si no funciona, al final todo se quedará como un aprendizaje, pero confío en que vaya muy bien", concluye la emprendedora y diseñadora sevillana.