La nueva invitada de Arréglate que nos vamos es Irene Cano, directora general de Meta en Iberia, que se sienta ante los micrófonos de Cruz Sánchez de Lara y Charo Izquierdo para reflexionar sobre internet, inteligencia artificial y su propia trayectoria.
El episodio arranca con una frase de Alan Kay —aquella de "la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo"— que las anfitrionas utilizan para presentar a la directiva como una figura clave de la industria tech en España.
"No se podría concebir el mundo de la tecnología ni de las redes en España sin un nombre como el suyo", subraya Cruz.
Cano, que dirige Meta en España y Portugal, se quita importancia desde el primer minuto: "Si no hubiese sido yo, hubiese sido otra persona", dice, recordando que "hay mucha gente detrás que es la que realmente ha construido esto junto conmigo. Gente maravillosa".
Sánchez de Lara e Izquierdo insisten en la dimensión de su liderazgo, destacando que ha estado "al frente" y "ha dado la cara en los momentos en los que era más agradable dar la cara y también en los que menos".
Irene matiza que, en realidad, la exposición pública se concentra en los momentos difíciles: "Normalmente no tienes que aparecer cuando las cosas van muy bien. Los éxitos se celebran mucho menos, desgraciadamente, que las derrotas o que los problemas. Y sí, en esos momentos ha habido que estar ahí".
De Facebook al nativo en redes
Las presentadoras recuerdan que Cano llegó cuando la compañía todavía era Facebook, y que ha "capitaneado" la inmersión de los españoles en las redes.
De izquierda a derecha, Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; Irene Cano, directora general de Meta Iberia; y Charo Izquierdo, directora de Magas.
Hoy, al frente de Meta en toda la península, Irene describe cómo las plataformas han cambiado la manera de estar en el mundo: "Ya hay generaciones que son no nativos digitales, sino nativos en redes y no conocen el mundo antes de la conexión", explica.
Por eso, cuando se debate el acceso de los jóvenes a estas plataformas, insiste en que "hay que entender el mundo desde su posición y desde su evolución igual que desde la nuestra", porque ellos "no conocen" otra forma de hacerlo con la que puedan hacer comparaciones.
En su análisis, las redes y la IA han contribuido a eliminar el espacio: "Cualquiera puede estar conectado independientemente de dónde esté ubicado, con lo cual viven en un mundo mucho más global para todo lo bueno y para todo lo malo".
IA, trabajo y curiosidad
Buena parte de la conversación se centra en el impacto de la inteligencia artificial en el empleo.
Cruz plantea que la IA puede ayudar a que plantillas como la de EL ESPAÑOL "funcionen como mil" en lugar de reducirse a la mitad, e Irene enlaza esa idea con una perspectiva histórica. "Los obreros destrozaban las máquinas en la revolución industrial porque pensaban que iban a perder sus trabajos", recuerda.
Defiende que la tecnología "transforma el trabajo" más que destruirlo, poniendo el ejemplo de cómo en Meta "reubican ingenieros de unas plantillas a otras porque hay cosas que dejamos de hacer, pero empezamos a hacer unas nuevas".
Cuando Cruz le pregunta por la inteligencia más importante para tratar con la IA, Irene responde: "La curiosidad, entendida como la capacidad de seguir aprendiendo".
Para ella, las tecnologías disruptivas nos van a obligar a estar "en un continuo estudio", y "ser curioso es una forma de ser inteligente", que incluye "aprender a desaprender", porque "hay mucho legado que no nos va a servir".
Cano cita a Paolo Vasile con su frase "que el movimiento te pille moviéndote" como uno de los consejos que guían su manera de estar en un sector en transformación constante.
Y lanza una advertencia clara: "Vamos a perder el trabajo por la IA? No, pero vas a perderlo por alguien que utilice bien la IA", señala, insistiendo en que "está aquí para quedarse y para ayudarnos", pero que esa ayuda exige "aprendizaje constante".
Aunque Instagram y WhatsApp ocupan buena parte del imaginario colectivo, Irene rompe "una lanza por Facebook" y, a la pregunta sobre si este ha vuelto a ser tendencia, responde que "nunca se fue".
Destaca su valor como red de identidad real: "Nunca tuvo sentido si tú realmente no eras tú", explica, porque se basa en un tejido de "gente de la universidad, amigas del cole, la familia, los primos, los quintos de la mili", personas que vuelven a encontrarse gracias a recordar "el nombre y el apellido de aquella persona con la que convivieron un año y medio".
Arréglate que nos vamos con Irene Cano
Para Cano, estas plataformas son también una herramienta de conexión emocional: "Muchas veces antes me han preguntado: '¿Y cómo desconectas? Conectándome", confiesa.
Cuenta que las usa para saber "quién cumpleaños, felicitarle, tomar ese contacto" y que en su fiesta de 50 cumpleaños había "gente de la guardería", porque "nunca he dejado atrás a la gente que he querido" y para ella ha sido "importantísimo mantener el arraigo".
Ese arraigo está ligado a una lección que atribuye a su padre: "la misma gente que ves al subir es la gente que ves al bajar y no dudes que algún día bajarás. Cuídalos".
"A mí no me gusta dar consejos, pero algunos de los que me han dado los reproduzco porque a mí me han servido mucho", reconoce, conectando su éxito profesional con una ética de cuidado de las personas que la rodean.
Su lado más personal
La conversación se desplaza hacia su vida más íntima y su forma de educar a su hijo, a quien quiere convertir en "un ciudadano del mundo" que no tenga miedo al cambio ni a volar.
Cuenta que está estudiando tres años fuera, en Londres, y que le gustaría que pasara también por Estados Unidos y "algún país asiático", porque considera que esa experiencia es su legado en vida: "Para algo tiene que servir haber trabajado tanto", dice, y añade que aunque ella no tuvo esa opción en su momento, "quería que él sí lo hiciera".
También habla de su casa en un pueblo de Tierra de Campos donde viven muchos de sus familiares: "Por parte de mi padre eran diez hermanos, entonces imagínate el carro de primos que tengo", explica, y resume su arraigo en una frase: "Yo siempre digo que hay que saber volver a casa".
Defiende la "soledad elegida" como "un bien maravilloso" que aprovecha para leer, escuchar música o "patear paredes", bromea, y reconoce que otra de sus grandes maneras de divertirse es cenar con amigos y disfrutar de las buenas conversaciones con sus seres queridos.
Los Princesa de Asturias
Además de su papel en Meta, Cano comparte su experiencia como jurado de los Premios Princesa de Asturias en la categoría de Comunicación y Humanidades, donde este año han premiado al Estudio Ghibli: "Leer los comentarios que hacía la gente era una maravilla", afirma.
"Es que me habéis alegrado la vida, es que esto ha sido mi infancia y está siendo la de mis hijos", recuerda que escribían muchos usuarios, y también añade que el galardón a Christina Koch —la primera mujer astronauta— y a Patti Smith forman parte de "un año de grandísimos reconocimientos" con mensajes feministas muy bonitos incluidos.
Admite que en su primer año como jurado sufrió "el síndrome de la impostora" y se preguntaba "qué hago aquí con esta gente", pero asegura que ahora "disfruta muchísimo" porque son "reuniones de eruditos" en las que aprende y comparte con personas a las que admira.
Con esta conversación entre amigas prosigue el último episodio de Arréglate que nos vamos. Un capítulo en el que, hablando de IA, de redes, de desconectar para conectar y de personas que inspiran, Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; y Charo Izquierdo, directora de Magas, mantienen la línea del programa.
Si la semana anterior Leonor Lavado aportó la dosis de humor perfecta para esta serie lanzada en verano, hoy Cano nos trae la reflexión sobre cómo la tecnología nos acompaña en nuestra evolución como humanos, siempre que las abracemos con curiosidad y criterio.
