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"El anuncio que se hizo ayer no fue reactivo. Es algo que yo había decidido, un plan que había elaborado discretamente hace mucho tiempo desde un lugar reflexivo y empoderado. Quiero compartir esto porque escuché que a mis fans les preocupaba que la negatividad estuviera arruinando las cosas para mí, y nada más lejos de la realidad".

Estas fueron las palabras que Ariana Grande pronunció en su concierto del pasado 3 de agosto en el United Center de Chicago para amansar las aguas después de que se conociera, en plena ola de comentarios sobre su estado físico, que esta habría decidido bajarse temporalmente de los escenarios una vez finalizase su gira The Eternal Sunshine Tour.

La noticia la dieron a conocer en exclusiva los medios People y Deadline a través del equipo de la artista. También la reconfirmó en redes la organización de Sunday In The Park With George, el musical en el que estaba previsto que la cantante y actriz participase el próximo verano junto a Jonathan Bailey en Londres.

La producción seguirá adelante sin Grande mientras ella se concede una pausa. "Muchas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo —aclaró en su actuación de esta semana—; a veces puede ser necesario establecer límites y descansar, y puede que a la vez esta sea y siga siendo la mejor experiencia de mi vida profesional", dijo en un momento del citado concierto.

En su intervención no disimulaba; las elucubraciones sobre su estado no le eran ajenas. Aun así, fue tajante: "Sin importar qué ruidos existan fuera, para mí nada podrá ser más real que este amor que compartimos y que yo siento al crear arte. Os quiero y esto es lo que siempre haré. El resto de esa mierda no me corresponde cargarlo a mí; no me importa".

La cantante en el videoclip de 'petal', la canción que da nombre a su último álbum de estudio. Archivo

La controversia no es nueva. Grande lleva años recibiendo comentarios sobre su físico, pero la conversación se ha intensificado desde su etapa en Wicked, cuando una parte del público comenzó a señalar una pérdida de peso que se convertiría de inmediato en objeto de especulación. El controvertido estreno de petal ha disparado aún más esa dinámica.

Seis días, más de 14 millones de visualizaciones y aún es difícil encontrar en YouTube comentarios que analicen el videoclip de la canción que da nombre a su octavo álbum de estudio como una pieza artística. En su lugar, ha sido entendido como una puerta abierta a que cualquiera pueda evaluar el estado de la cantante.

Haciendo scroll es posible ver muestras de apoyo, pero también son muchos quienes piden que el proyecto sea retirado de las plataformas por "dar visibilidad a la extrema delgadez". Otros mensajes rezan así: "La gente no echa de menos a la antigua Ariana, echa de menos a la Ariana saludable"; "alarmarse por ella no es juzgar su cuerpo" o "puedo ver su esqueleto".

"El elefante en la habitación es imposible de ignorar", escribe otro usuario, tras otro que sugiere que el vídeo es una "llamada de atención desesperada". Tampoco faltan las comparaciones con celebridades cuya pérdida hoy el mundo aún lamenta, como Amy Winehouse o Karen Carpenter. De la segunda se conocía que sufría anorexia nerviosa.

Hace unos días, Jameela Jamil, actriz y activista, avivó la polémica al advertir que Grande podría estar "muriendo ante nuestros ojos" y al responsabilizar a su entorno de no alejarla de una imagen "profundamente perjudicial". También abordó el gran dilema sobre si es preferible hablar en público de su caso o mantenerse al margen.

"Si hacemos comentarios sobre su cuerpo, podríamos dañar su salud mental; si no lo hacemos, corremos el riesgo de que cientos de millones de chicas que consumen su contenido normalicen esa imagen. Sus fotos más recientes están inundando páginas proanorexia y las chicas dicen: 'Goals' (objetivos)", publicó en redes.

Y añadió: "¿Cuándo será momento de intervenir como público y dejar de glamurizar y premiar esto, cuando perdamos a una mujer joven en el ojo público? La anorexia es el trastorno psicológico más mortífero. Si podemos frenarla de raíz en la adolescencia, podemos salvar vidas. Porque una vez que se instala, es increíblemente difícil de erradicar".

La propia Grande no ha explicado públicamente qué le ocurre —sí habló en el pasado de una condición médica concreta, la hipoglucemia— pero en múltiples ocasiones ha pedido que se deje de analizar el físico ajeno. "Creo que deberíamos ser más gentiles y menos cómodos al comentar los cuerpos de las personas", expresó en un vídeo de TikTok en 2023.

Monica Hesse, columnista de The Washington Post, escribió que el vídeo de petal activa la tensión entre dos ideas difíciles de conciliar: el cuerpo de Ariana es suyo, pero el modo en que el mismo se convierte en referente para millones de personas ya afecta a otros. "No tenemos ni idea de qué pasa con ella", recordó al lector, aun así.

"¿Y si la carrera que le dimos fue la olla a presión que provocó que perdiera peso, ya sea por enfermedad, estrés o presión social? ¿Y si oír comentarios sobre su físico en público resulta aún más perjudicial para su salud? ¿Y si esos comentarios salvan la vida de otra persona?", cerraba así su artículo, dejando en el aire un dilema con el que parece imposible acertar.

Fama, intimidad y salud

Lo que le está pasando a Ariana Grande reabre un debate más amplio sobre la fama y el escrutinio. ¿Dónde está la línea entre la preocupación real por alguien a quien se admira y el uso del cuerpo ajeno como escaparate de opinión? ¿Quién decide cuándo una mirada es empática y cuándo se convierte en hostigamiento?

La otra gran pregunta es qué papel tienen la familia, los managers y los equipos de comunicación cuando una figura pública atraviesa una situación compleja. Rosana Corbacho, psicóloga especializada en la industria musical y fundadora de MI Therapy, sostiene que la respuesta no puede simplificarse.

Para ella, este caso es la prueba de una presión estructural que recae con más fuerza sobre ellas que sobre ellos. "Ser mujer dentro de la industria de la música añade varias capas de juicio y de exigencia", explica. En su consulta, los casos de trastornos de la conducta alimentaria aparecen de manera mayoritaria entre féminas. "La diferencia es apabullante", afirma.

Ariana Grande en su llegada al estreno de 'Wicked: For Good' en París el 7 de noviembre de 2025. Poitout Florian/ABACA GTRES

La especialista describe un entorno en el que todo se evalúa: la edad, el cuerpo, la sexualización, la maternidad, la vida sentimental o la orientación sexual. Y esa presión no llega sólo desde el sector: también se alimenta desde el público, que siente que tiene derecho a opinar porque la celebridad ya se ha expuesto.

Corbacho opina que el fandom, a veces inconscientemente, puede funcionar como una cámara de eco que amplifica el daño. Muchos comentarios sobre Grande se presentan como muestras de preocupación, pero en realidad reproducen una lógica invasiva. "Si de verdad te importa alguien, no le dices que parece que se va a morir. Eso no ayuda, sólo duele".

Vale la pena tener en cuenta ese matiz porque rompe con la idea del fan salvador tan presente en la cultura pop actual. No todo comentario nacido desde la atención es cuidado, y cuando se multiplica en miles de mensajes, el efecto no es terapéutico, sino corrosivo: corre el riesgo de llevar a más ansiedad y más exposición.

La cara B

De cualquier manera, el caso de Ariana Grande no puede leerse solamente desde el físico. Su devenir profesional ha estado marcado por episodios que han dejado huella en ella. Su salto desde Nickelodeon al pop adulto fue el de una artista que tuvo que desprenderse del molde adolescente sin perder el vínculo con un público masivo.

Con discos como Dangerous Woman, Sweetener, Thank U, Next o Eternal Sunshine fue construyendo una imagen cada vez más conceptual, más madura y con estéticas muy definidas en cada etapa. Su carrera ha estado siempre conectada a una idea de personaje, y eso ha hecho que cualquier transformación corporal o visual se lea como parte del relato sobre su identidad.

En esa evolución hubo cambios de estilo que dieron pie a nuevas críticas. En 2019 llegó a hablarse de su maquillaje y de una supuesta apropiación de rasgos asiáticos (asianfishing) por el modo en que utilizaba bases más claras o acentuaba sus facciones, tras una fase anterior en la que usaba más autobronceador.

A todo esto se suman traumas que forman parte de su biografía pública. El atentado de Manchester, ocurrido tras uno de sus conciertos en 2017, dejó una marca evidente en su vida personal y profesional. Ella misma ha reconocido que arrastra estrés postraumático desde el ataque, en el que murieron 22 personas y 116 resultaron heridas.

También fue duro para ella el impacto de la muerte del rapero y su expareja Mac Miller, una pérdida que la acompañó en medio de una etapa de enorme exposición. Mención aparte al ruido que ha acompañado el resto de sus relaciones, desde Pete Davidson y Dalton Gomez hasta Ethan Slater y Ricky Alvarez.

¿Responder o ignorar?

Desde el plano de la comunicación, Vanesa Peloche, fundadora y CEO de la agencia y consultora especializada en impacto positivo BELIEVERS., cree que el manejo de la crisis ha sido, al menos en lo esencial, acertado. "Lo que más valoro es que se haya comunicado con naturalidad y sin dramatizar", señala.

Y añade que "no se ha presentado como una campaña para generar conversación, sino como una decisión personal expresada con honestidad y respeto hacia quienes la han acompañado durante toda su carrera. Una persona no debería sentirse obligada a justificar públicamente la necesidad de tomarse un respiro profesional".

La especialista insiste en que no toda conversación requiere una réplica. "Responder también es amplificar", dice. Por eso, en una situación como esta, el trabajo de los profesionales que rodean a Grande no es salir a rebatir cada comentario, sino discernir cuáles afectan realmente a la reputación y cuáles no merecen convertirse en noticia.

"La labor de un equipo es decidir qué conversación merece ser liderada. Cuando reaccionas a todo, dejas que sea el ruido el que marque la narrativa", asegura, y defiende que la reputación no se construye en un comunicado de crisis, sino a lo largo de los años. "Se construye con coherencia, transparencia y siendo fiel a unos valores", dice.

"Cuando existe eso, una polémica puntual tiene menos capacidad para redefinir quién eres". En el caso de Ariana, ese relato previo sigue pesando más que el debate del momento: tiene una carrera sólida, una base de fans enorme, una transformación artística continua y una figura pública que no debería leerse sólo en clave de escándalo.

De hecho, tal ha sido su aportación a la música que esta ha llegado a tener 10 canciones en la cima del Billboard Hot 100: Thank U, Next, 7 Rings, Stuck With U, Rain on Me, Positions, Save Your Tears, Die for You, Yes, And?, We Can't Be Friends (Wait For Your Love) y Hate That I Made You Love Me.

Ariana Grande en la MET Gala de 2024 en Nueva York. GTRES

Pero ¿cómo se reacciona cuando son los propios fans quienes exigen una explicación? Peloche advierte de que el morbo no es inocente: "Podemos alimentarlo o podemos poner el foco en el talento, en el trabajo y en el impacto que generan las personas. Este caso nos obliga a reflexionar sobre qué hacemos visible como sociedad".

Esa decisión, tanto de los medios como de quienes participamos en la conversación pública, insiste, es mucho más importante de lo que parece porque termina construyendo reputación y, en tiempos como los actuales, no solamente permanece en los titulares, sino que incluso alimenta la memoria de las IA que hablan de nosotros.

"Ese, probablemente, es el mayor reto al que nos enfrentamos quienes nos dedicamos a la comunicación: ya no se trata de gestionar el ruido, sino de conseguir que el valor tenga más peso que el ruido", asegura, apelando a la responsabilidad de los medios, el fandom y la sociedad en general.

"En este momento, cuantos menos comentarios, mejor para su bienestar", coincide con su valoración Rosana Corbacho. La psicóloga defiende que el entorno debe actuar como cortafuegos de la artista, más aún cuando su salud mental corre riesgos. "Lo primero es que no sea ella quien tenga que leer todo esto en redes sociales", indica.

La segunda pauta a seguir en momentos de crisis, dice, es "rodearse de lo tangible del día a día, de personas que la quieran. Ayuda mucho que pueda conectar con la parte más humana de sí misma y menos con el personaje, y que su familia se aleje de la bola de nieve de las críticas para centrarse en cuidarla".

En este sentido, Corbacho asegura que la interacción del entorno es clave: "Es clave que en etapas de crisis haya dos equipos, uno que sea el profesional, dedicado a su carrera, y otro centrado en su salud. De la misma forma en que los atletas de los Juegos Olímpicos tienen a su fisio, a su psicólogo, al médico... igual para los artistas de élite".

En este contexto, el mayor apoyo de Ariana parece ser el de su madre, Joan Grande. Hace unos días, la progenitora no dudó en salir en su defensa con un comentario en uno de los posts sobre el rodaje de petal: "Eres magnífica… ¡y este video es increíble!", le recordó, en una clara muestra de respaldo a su hija.

Peloche, que También creo que este caso nos obliga a reflexionar sobre qué hacemos visible como sociedad. Podemos alimentar el morbo o podemos poner el foco en el talento, en el trabajo y en el impacto que generan las personas. Esa decisión, tanto de los medios como de quienes participamos en la conversación pública, es mucho más importante de lo que parece porque termina construyendo reputación.

Después de septiembre

Ahora bien, una vez pasa la tormenta, ¿cómo se trabaja en la recuperación? Para la experta, no debe plantearse nunca como una obligación de volver cuanto antes, sino como un proceso progresivo que le permita ganar autonomía, "decidir qué quiere hacer y dónde se siente segura, porque tal vez prefiera empezar por cosas pequeñitas e ir poco a poco".

E insiste en que un problema de salud mental debe tratarse con el mismo respeto que cualquier lesión física. "Debe poder sentir que su carrera es suya y que tiene la potestad de decir 'si no quiero salir hasta que no me recupere, no lo hago'. En el caso de Ariana, no podemos indagar sobre qué le pasa o qué trae detrás. Sólo ella lo sabe", expresa.

A partir de septiembre, su pausa no sólo afectará al musical de Londres. También deja en el aire su agenda promocional inmediata, incluida la de Focker In-Law —la secuela de Los padres de ella en la que comparte reparto con Ben Stiller y Robert De Niro y que tiene previsto estrenar en noviembre—.

Fotograma del trailer de la película. Archivo

Por ahora, no está claro si la estadounidense participará en esa promoción o si mantendrá el perfil bajo que su entorno ha empezado a preparar para los próximos meses. La pausa, en todo caso, no equivale a un adiós. De hecho, ella misma ha dejado claro que sigue mirando al escenario con entusiasmo.

Tras los conciertos de esta semana, la gira Eternal Sunshine Tour concluirá con 10 actuaciones en el O2 Arena de Londres del 15 de agosto al 1 de septiembre. "Ha sido una experiencia maravillosa para ella. Adora a sus fans y ha disfrutado muchísimo cada minuto de esta gira", declaró el pasado 2 de agosto el representante de Grande a People.

Si necesitas pedir ayuda, el Teléfono de la Esperanza, a través del número 717 003 717, aborda de forma gratuita, anónima y especializada cualquier clase de crisis emocional.