La medicina deportiva y la ciencia de la longevidad comparten una misma raíz: la búsqueda de la eficiencia celular, de esa posibilidad de llevar el cuerpo al 100% de su capacidad biológica. También tienen en común el hecho de que suelen percibirse como ramas a las que es difícil acceder, reservadas a quienes están en la cima de la economía o de su propia salud.
Y aunque en parte esta percepción es cierta —pues es en la alta competición y en los laboratorios de vanguardia donde se concentran los mayores recursos—, también es cierto que la democratización de la salud siempre ha fluido de arriba hacia abajo, y que los conocimientos que se acumulan en la élite pueden terminar mejorando la vida de todos.
Como resume el doctor Niko Mihic, director de HM Executive Health Center y de los Servicios Médicos del Real Madrid, en una de sus frases más reconocidas, igual que la tecnología de los coches de carreras acabó aplicándose a los de la calle, lo que se aprende con los deportistas puede y debe servir para mejorar la calidad de vida del resto de la sociedad.
Se le escapa una carcajada al recordarle aquella cita en la entrevista. "La analogía tiene todo el sentido —defiende—. Los atletas de élite llevan su rendimiento físico al máximo nivel que puede alcanzar una persona. Son Ferraris y los demás somos Fiat. Podemos aprender de ellos cómo mejorar y es algo que se puede extrapolar a todo el mundo".
El especialista habla con conocimiento de causa. Es a la vez jefe médico del club merengue y responsable del HM Executive Health Center, un centro especializado en la prevención precoz personalizada, la medicina de precisión y la realización de chequeos médicos integrales de alta gama en tiempo récord.
Niko Mihic, director de HM Executive Health Center y director de los Servicios Médicos del Real Madrid.
El principal objetivo de este espacio de HM Hospitales es anticiparse a las enfermedades mediante un modelo clínico rápido y avanzado que Mihic coordina junto a su equipo: "En unas dos o tres horas, con analíticas muy avanzadas, pruebas de radiología, cardiología, etc., realizamos un estudio integral del individuo para tener una imagen completa y personalizada".
El experto tiene una trayectoria que le avala. Formado en Medicina en Canadá y especializado en Cirugía de Urgencias y Anestesia, llegó a España hace 25 años y, con el tiempo, se le presentó la oportunidad de trabajar en la especialidad deportiva: "La transición fue muy natural, porque ambas ramas tienen en común las exigencias de resolución rápida y la adrenalina".
Desde entonces, ha perseguido una carrera en la que compagina la responsabilidad que supone vigilar la salud de futbolistas como Mbappé o Cucurella con la atención a la población general. Hoy considerado una eminencia de lo suyo, está convencido de que "la longevidad comienza hoy con tus actos de vida y con tu forma de ver el mundo".
Usted suele insistir a sus pacientes en nueve consejos, palabra del doctor Mihic, que pueden seguir para estar más sanos. ¿Cuáles son?
Esa lista tuvo mucho éxito, sí. No pensaba que fuera a lograr tanto alcance, pero ha sido muy popular. Esas recomendaciones son evitar el tabaco, optimizar el peso, hacer ejercicio, tener en cuenta el descanso y la recuperación, cuidar las relaciones sociales y trabajar siempre en equipo, practicar el lema live the day.
Otro consejo era emprender nuevos proyectos. Y poner arte en tu vida; este me gustó mucho porque hay artículos que indican que, en cuanto uno dedica algo de tiempo a las disciplinas creativas, se desencadenan todo tipo de neurotransmisores muy favorables para el funcionamiento del organismo. El noveno y último es hacer caso al médico.
Consejos muy sabios pero que no nos tomamos muy en serio...
¿Ves? La diferencia con los Ferrari es que ellos llevan todas estas pautas al límite absoluto, mientras que los Fiat nos quedamos un poco cortos [ríe].
El especialista en su entrevista para Magas.
Hablando de esos Ferraris, una vez aseguró en una entrevista que hay una generación de deportistas que está jugando 10 años por encima de su 'fecha de caducidad'. Modric tiene 40; Djokovic, 39; LeBron James, 41; Cristiano Ronaldo, también; Leo Messi, dos menos. ¿Qué ha cambiado?
Antes pensábamos que la edad límite hasta la que los atletas podían aguantar [a nivel profesional] estaba alrededor de los 30, 32 para los más veteranos. Y eso lo hemos superado fácilmente por una década. No hay un único factor que explique esto; creo que depende del individuo, de su deseo...
El caso es que nosotros aportamos la medicina y herramientas que desarrollamos constantemente: hay nuevas técnicas para diagnosticar, más conocimientos en nutrición y una mayor personalización según las necesidades de cada deportista. Si ellos mantienen ese fuego interno de estar de la mejor manera posible y nosotros les aportamos un 1%, mejor.
Además, los nuevos procedimientos quirúrgicos han avanzado muchísimo en los últimos 20 años y ofrecen resultados fenomenales que les permiten seguir jugando a pesar de sufrir lesiones que antes habrían sido catastróficas.
Doctor, entremos en materia. ¿Cómo valora el impacto que hoy tiene la medicina de la longevidad? Es una especialidad de la que cada vez se habla más y que se nutre en gran medida de la rama deportiva.
Pues tiene tal impacto que ya ves que muchísima gente utiliza ahora los dispositivos wearable, como los anillos Oura Ring, las pulseras Whoop o los relojes inteligentes capaces de controlar sus pulsaciones. Todo eso empezó con los atletas de élite y actualmente está al alcance de cualquiera en una tienda.
¿Y qué novedades están marcando la pauta ahora mismo en este campo?
Es muy emocionante todo lo que está ocurriendo ahora mismo en esta área; estamos ante una frontera incipiente, también para mí como especialista. Lo que más me entusiasma son los desarrollos en las funciones cognitivas, cómo estamos diagnosticando y tratando los problemas de manera precoz. Las neurociencias han avanzado mucho en este sentido.
Por ejemplo, ante un traumatismo craneal en un atleta o en cualquier persona que se golpee la cabeza, antes sólo disponíamos de la observación de los síntomas clínicos y las pruebas de imagen (como la resonancia). Hoy tenemos analíticas sanguíneas que nos indican si hay daño cerebral.
¿Y qué nos queda aún pendiente?
Hoy los grandes desafíos para la población general son la recuperación y el sueño. Vivimos a un ritmo al que poca gente puede decir que duerme bien. En el caso de los deportistas, con las exigencias de competición continua a las que están sometidos, el reto es garantizar su descanso para que puedan reparar el tejido dañado por la actividad física.
¿Y qué papel tiene el cuidado de la salud mental en la ruta hacia vivir más y mejor?
También es crítico, y me alegro de que por fin empecemos a plantear estas cuestiones tan importantes. Durante mucho tiempo, a escondidas, el bienestar psicológico —y muy especialmente el de las atletas— ha estado escondido o desatendido.
El doctor Niko Mihic compagina su trabajo en el hospital con la dirección de los Servicios Médicos del Real Madrid.
Usted también trata a mujeres del deporte profesional. Me interesa saber si observa diferencias o similitudes entre ellos y ellas a la hora de abordar esta medicina que busca llevarlos al 100% de su capacidad.
Hay aspectos que todavía no sabemos con certeza por qué ocurren. Por ejemplo, se cree que ellas sufren hasta ocho veces más lesiones del ligamento cruzado anterior y padecen muchos más traumatismos craneales.
Toda esa área está bajo investigación porque aún tenemos que lograr entender qué papel juegan el ciclo menstrual, la nutrición específica, las formas de entrenamiento e incluso el calzado, ya que durante mucho tiempo se han aplicado los mismos métodos para hombres y mujeres.
Hay muchísimos factores que tendremos que redefinir en el futuro. El otro día tuvimos una charla con una doctora cirujana que era jugadora de la selección suiza y del Bayern de Múnich, y comentaba lo complicado que resulta compaginar ser atleta profesional, médica y madre. Son criterios que vale la pena explorar.
Incluso, si me permite, encontré una investigación publicada en Frontiers in Sports and Active Living que señalaba que las lesiones durante la menstruación pueden tardar hasta tres veces más en curarse. Parece que es un campo en el que aún queda mucho por investigar...
Hay que investigar a fondo. Antes de hablar de otras cosas, lo prioritario es la salud: tenemos que entender por qué afecta de forma tan distinta a unas y otros. Incluso la salud mental también presenta desafíos muy diferentes en cada caso.
Quería preguntarle por la fase de retiro. Se sabe que entre muchos y muchas atletas profesionales, una vez terminan su carrera competitiva, afloran problemas de salud mental o cambios físicos por el cambio de ritmo. ¿Qué les recomiendan para afrontar esa transición?
Hay dos componentes muy importantes. El primero es el mental: pasar de ser un héroe público que no puede ni tomarse un café en el barrio a ser como cualquier otro requiere un reajuste mental desafiante. El segundo es el físico: la alta competición perjudica a ciertos órganos y tejidos.
Por ejemplo, vemos más artrosis en atletas mayores, en las rodillas por ejemplo, y también alteraciones cardíacas. El corazón es un músculo grande que se adapta a un esfuerzo masivo, y al dejar de usarlo a ese nivel pueden inducirse anomalías. Por eso es crítico que sigan un buen control médico tras la retirada.
Llegados a este punto y dejando a un lado el ámbito puramente deportivo, ¿qué hacen exactamente en el HM Executive Health Center y qué encuentra un paciente en esa prevención personalizada?
En un par de horas, con analíticas avanzadas, pruebas de radiología y cardiología, realizamos un estudio integral del individuo para tener una imagen muy completa y personalizada. Esta unidad tiene dos metas: el diagnóstico precoz (detectar anomalías antes de que sean sintomáticas) y el tratamiento temprano de cualquier déficit antes de que se desarrolle.
¿Qué perfil de paciente acude a la consulta y a partir de qué etapa vital recomienda empezar a interesarse por envejecer bien?
Es muy equilibrado entre hombres y mujeres, desde los 40 años hasta pacientes de 80. Sobre la edad, creo que la conciencia muchas veces surge en el momento en que uno se da cuenta de su propia mortalidad o lo ve en su familia [En cualquier caso, aseguraba hace poco en un foro organizado por Magas, lo idóneo sería hacerse chequeos a partir de los 35].
Retrato del especialista.
Se ha hablado mucho de biohacking en los últimos años, ese enfoque que llama a piratear el cuerpo para mejorar la salud y que se ha convertido en un auténtico negocio. ¿Cómo podemos distinguir lo que de verdad funciona del marketing o de promesas sin fundamento?
Hay que tener mucho cuidado con lo que uno introduce en su cuerpo. Mucho de lo que se habla en este plano no está disponible, no es legal o no está aprobado.
El futuro promete muchísimo, especialmente con los péptidos —que son aminoácidos que dirigen funciones proteicas, como la propia insulina—, pero también con los fármacos aprobados para la diabetes que se han mostrado eficaces para controlar el peso. Estos son legales, están estudiados y los producen laboratorios que garantizan que no dañan al paciente.
Lo peligroso es todo lo demás que se está vendiendo por internet desde centros no regulados; yo no compraría nada ahí. Mucho cuidado con esto pero, en definitiva, en los próximos años veremos grandes avances.
Para terminar, pónganos nota. ¿Cómo nos ve a los españoles? ¿Envejecemos mejor o peor que en otros países?
Bueno, yo creo que tenemos muchísima suerte en España. Sin duda, es uno de los mejores lugares del mundo para vivir. Gran parte de la longevidad de quienes viven aquí se debe a la suerte de disfrutar de su estilo de vida, clima y cultura, ¿sabes? Sin tocar temas políticos, en todo lo demás funciona fenomenal.
Fundamental hacer hincapié en el estilo de vida, porque a menudo se cree erróneamente que la única base de envejecer bien está en la genética...
Para nada, es una pieza más que es adaptable. Ahora se vive mejor que antes y hay cambios sociales que también dan respuesta a esto, como el hecho de que haya menos gente fumando que hace 20 años. Si luego podemos aportar nuestro granito de medicina avanzada, vamos avanzando.
Y vamos avanzando primero, por ejemplo, en esas personalidades en la cima a las que usted trata, pero la clave vuelve a estar en que esto acabe calando en la sociedad, ¿no?
Efectivamente. Por ejemplo, LeBron James es un jugador que a sus 41 años juega con su hijo en el mismo equipo. Si él invierte un millón y medio de dólares anuales en cuidar su salud, la gente dice "wow, qué ostentoso", pero todos nos aprovechamos de sus inversiones porque nos acaban llegando.
Hay otros muchos ejemplos como este, también en mujeres deportistas como Serena Williams [la tenista ha invertido millones de dólares en empresas del sector salud, muchas enfocadas en el bienestar femenino]. Todo eso justamente lleva a lo que tú planteas: democratizar la salud.
