Con el verano ya avanzado y las instituciones pendientes del aumento del riesgo que suele acompañar a estos meses, la Comunidad de Madrid sumó hace unos días una posible nueva víctima mortal por violencia machista: el 19 de julio falleció Aisha, la joven de 30 años quemada por dos sicarios presuntamente enviados por su marido en febrero en Sevilla la Nueva.
Su caso elevaría a tres las asesinadas en la región en lo que va de 2026 y a 31 en toda España. Y lo hace, además, coincidiendo con fechas de intensa actividad para las asociaciones e instituciones públicas de atención a afectadas. Los equipos que trabajan en prevención y acompañamiento saben que la estación estival es un período delicado.
Cambian las rutinas, aumentan las horas de convivencia con los agresores y, en muchos casos, se debilitan las redes de apoyo. Por eso, en momentos como este, al igual que a lo largo de todo el año porque este drama no entiende de vacaciones, la Dirección General de la Mujer trabaja intensamente para garantizar la protección de las madrileñas.
Esta red de recursos dependiente de la CAM se creó en 2024 para tomar el testigo de lo que antes se conocía como Dirección General de Igualdad, y María del Mar de Vicente Jiménez, como subdirectora general de Prevención de la Violencia contra la Mujer y Atención Integral a Víctimas, es una de sus representantes más visibles.
Su andadura profesional combina dos mundos que terminan cruzándose: la gestión técnica y la atención a las personas. Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Granada, comenzó su carrera en la empresa privada antes de incorporarse en 1993 al Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Administración de la Seguridad Social.
María del Mar de Vicente Jiménez atiende a Magas en las oficinas de la Dirección General de la Mujer en Madrid.
Desde entonces, ha ido ocupando distintos puestos de responsabilidad: fue inspectora de servicios en el Instituto Nacional de la Seguridad Social y, más tarde, jefa de Área de Informática en el Fondo de Garantía Salarial, cargo que desempeñó durante 11 años antes de pasar a ser secretaria general adjunta del mismo.
En julio de 2017 dio el salto al Instituto de las Mujeres, donde primero asumió la jefatura del Área Económico-Financiera y después la subdirección general adjunta. Ya en 2022 se incorporó a la CAM, como subdirectora general de Mujer e Igualdad de Oportunidades, y posteriormente pasó a ocupar el puesto que hoy por hoy desempeña.
"Soy funcionaria y he trabajado siempre desde la vocación de servicio público. La formación técnica aporta capacidad de análisis, rigor y una toma de decisiones basada en evidencias, pero tengo claro que el trabajo tiene que mejorar vidas; más allá de los datos, nunca olvido que tras cada decisión hay personas a las que debemos proteger", asegura.
La Dirección General de la Mujer articula su respuesta a través de una red de recursos que incluye teléfonos de emergencia, pisos tutelados, etc., además de dispositivos para situaciones especialmente vulnerables, como la trata o la discapacidad. A ello se suman los 56 Puntos Municipales repartidos por la región.
Objetivo: llegar a todas
"Nuestro objetivo es claro: que ninguna mujer tenga menos protección por vivir en un lugar u otro", resume De Vicente, consciente de que la cercanía territorial en estos casos es decisiva. Dependiendo de dónde vivan, no todas las mujeres tienen el mismo acceso a la información ni las mismas facilidades para dar el paso.
Hay veces en las que la distancia, incluso una pequeña, puede convertirse en una barrera, de ahí la importancia de que la Dirección General de la Mujer esté presente fuera de los grandes núcleos urbanos, también en zonas rurales donde el aislamiento y la dependencia económica puedan poner trabas a las víctimas.
De Vicente ocupa uno de los mayores cargos de responsabilidad en la institución como subdirectora general de Prevención de la Violencia contra la Mujer y Atención Integral a Víctimas.
Uno de los pilares en los que trabaja la institución es, cabe imaginárselo, la prevención, que a su vez pasa por la detección temprana: "Resulta fundamental que tanto ellas como su entorno sean capaces de identificar los primeros indicios", asegura. La más mínima señal de control, humillación, chantaje o agresión ya es suficiente para pedir ayuda.
En esta fase, De Vicente y sus compañeros trabajan de forma coordinada con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad "para anticiparnos", explica, pero recuerda que muchas veces "la ayuda empieza cerca; en una amiga, en un familiar..." y que para afrontar el objetivo de convertir la actual realidad en un drama del pasado debe involucrarse toda la sociedad.
Un drama también digital
La experta menciona algunas de las múltiples dimensiones en las que puede manifestarse la violencia contra las mujeres, incluida la que "evoluciona en internet", que ha llevado a la CAM a impulsar campañas específicas dirigidas a prevenir fenómenos como la "pornografía digital".
Según el informe Redes que atrapan (2025) de Save The Children, España es el quinto país con más creadoras de contenido de OnlyFans y más del 70% de las chicas encuestadas no consideran que esta plataforma sea una forma de explotación. Además, casi el 40% ha recibido alguna vez mensajes de desconocidos proponiéndoles vender contenido íntimo.
Mientras tanto, ganan peso fenómenos como la sumisión química o el uso de herramientas de IA para crear falsos desnudos, lo que ha llevado a la UE a tener a las plataformas en el punto de mira. Para hacer frente a todo esto, "la educación en igualdad, el uso responsable de internet y la detección temprana de conductas de riesgo son clave", alerta.
Se le pregunta si nota que posibles corrientes negacionistas estén calando en los adolescentes: "Hay señales que no debemos ignorar, y por eso es imprescindible reforzar la prevención". Desde la red tratan de adaptarse al cambio generacional: "Hemos incorporado formación específica para profesionales a fin de responder a estas nuevas formas de agresión".
En el año 2022 se incorporó a la Comunidad de Madrid.
También es tajante en la idea de que no hay que hacer concesiones ante discursos que alimenten el odio y la desinformación. "Hay que trasladar un mensaje claro: las mujeres no están solas", dice. La CAM ofrece recursos desde asistencia jurídica gratuita hasta casas de acogida —la región inauguró la primera del país en 1984—.
Quizá no sorprenda, pero vale la pena destacar que Madrid ha sido pionera en la lucha contra las agresiones machistas. Aprobó una ley autonómica en esta materia cuando no existía ninguna otra: la Ley 5/2005, de 20 de diciembre, Integral contra la Violencia de Género en la CAM.
Vocación de servicio
De Vicente no oculta su orgullo por trabajar en "la red de recursos públicos más extensa y especializada de España". En este punto de la conversación, se le pide el porqué de ese llamativo cambio de rumbo que hizo hace casi 10 años para enfocarse en la gestión de igualdad: "Fue una evolución natural, una responsabilidad que asumí con plena convicción".
La suya es una profesión que requiere grandes dosis de empatía para ejercerse con ejemplaridad. "La resiliencia es el motor de nuestro trabajo", asegura. Y reflexiona sobre los testimonios, "historias que dejan una huella profunda" a las que ha podido acceder por el camino.
"Son mujeres que llegan en situaciones difíciles y que, con apoyo adecuado, logran reconstruir su vida, recuperar su autonomía y ofrecer un entorno seguro a sus hijos", dice, consciente de la necesidad de proteger también a los menores de la violencia vicaria, "una de las más crueles que existe" pues "instrumentaliza a los niños para dañar a sus madres".
Pero las agresiones no sólo tienen lugar en la pareja; también encuentran vía libre en la calle y en los pisos clandestinos donde a menudo proliferan víctimas de trata con fines de explotación sexual. Ahora que los juzgados especializados en género también asumen estos delitos entre sus competencias, De Vicente apunta a una realidad que históricamente ha sido tabú.
"Esta es, sin duda, una de las formas más extremas de violencia machista. Es por ello que desde la Dirección General de la Mujer trabajamos en la detección, atención integral y recuperación [de las afectadas] con recursos específicos, incluyendo centros residenciales", explica.
María del Mar de Vicente Jiménez frente al objetivo.
Desde 2025, la institución también cuenta con un recurso pionero para aquellas que, sin haber sufrido trata, desean abandonar la prostitución. Las trabajadoras de esta área a menudo operan en entornos conflictivos a los que acceden con unidades móviles que recorren calles, clubes y viviendas y conectan a las mujeres con los recursos integrales.
No es una labor baladí la que se realiza en la red, con figuras al frente como Patricia Reyes —su directora— y Mar de Vicente. "Proteger, acompañar y reconstruir" son los fines que mueven la labor de quienes trabajan con las supervivientes. Tres palabras insuficientes para describir lo que supone para aquellas que están sufriendo un cambio de vida.
