Marta Polvorosa Infesta
Publicada

Desde la Embajada de Polonia en Madrid, Monika Krzepkowska, embajadora en España, comparte con Women in a Legal World el contexto que marcó su juventud y carrera: una generación que creció mientras se abría, por primera vez allí, un horizonte lleno de posibilidades.

Su entrada en la vida adulta coincidió con un momento decisivo para su país, volcado en acercarse a la Europa occidental y en abrir nuevas puertas a las nuevas generaciones de entonces: "Pensé que era una oportunidad enorme y que tenía que aprovecharla".

Siempre tuvo facilidad para los idiomas. A ese talento se unía un profundo interés por la política internacional. Entre risas, confiesa que leía prensa extranjera en inglés desde muy joven, movida por una inquietud poco común para su edad y un enorme interés por lo que ocurría en el mundo.

Hubo, sin embargo, un momento concreto que recuerda como un cambio en su forma de mirar el futuro cuando solo era una niña. "Estaba en la oficina en la que trabajaba como traductora y vi un ejemplar de The Economist. Nunca había visto una revista así", cuenta.

"Me hizo darme cuenta de que el mundo en su dimensión internacional está lleno de profesiones y desafíos que no solo ofrecen oportunidades laborales, sino que también permiten perseguir y realizar innumerables pasiones", recuerda. Comprendió desde muy joven que el mundo es un sistema de vasos comunicantes.

Paradójicamente, uno de los episodios que más le marcó fue un fracaso. Tras estudiar Relaciones Internacionales y completar su formación con estudios europeos, se presentó al examen para acceder a las instituciones de la UE y suspendió.

El camino al éxito

"Fue un golpe muy duro porque me había preparado muchísimo”, reconoce. Pero aquel revés acabó convirtiéndose en un impulso: poco después consiguió un puesto de trabajo en una oenegé internacional, en un proyecto en el ámbito de la política europea de desarrollo dirigido a los nuevos Estados miembros.

Monika Krzepkowska fotografiada en Madrid. Cristina Villarino

Aquella experiencia fue, en sus palabras, "una oportunidad enorme para entender cómo funcionan las instituciones". Le fascinó tanto ese engranaje que tomó una decisión clara: “Entendí que mi trabajo futuro tenía que combinar conocimiento técnico y política”.

Desde entonces, su trayectoria profesional ha estado guiada por una idea sencilla: buscar aquello que le apasiona. "Mi sueño siempre fue viajar y conocer otras culturas", explica. Esa idea la ha llevado a cambiar de destino una y otra vez.

"Mi marido y yo nos hemos mudado 14 veces", cuenta con naturalidad, viendo en cada traslado una oportunidad para dejar atrás todo aquello que le sobra.

Antes de llegar a Madrid, ocupó puestos de gran responsabilidad en momentos especialmente delicados para Europa, entre ellas la jefatura de gabinete del ministro de Asuntos Exteriores polaco.

La diplomática, durante su entrevista con Women in a Legal World para Magas. Cristina Villarino

Desde esa posición vivió de cerca el deterioro geopolítico en la región y la amenaza creciente de Rusia, una advertencia que, según explica, Polonia llevaba años señalando.

"La guerra de Ucrania no empezó en 2022; empezó realmente en 2014", afirma con contundencia. Recuerda que durante años buena parte del continente no quiso escuchar a su país cuando advertía sobre la ambición expansionista de Vladimir Putin: "No fue hasta el segundo ataque cuando Europa entendió que era una amenaza para su propia seguridad".

De ahí que defienda con firmeza la apuesta polaca por la defensa. "La seguridad no es un gasto, es una inversión", sostiene. Y explica que hoy la UE afronta una guerra híbrida, donde la amenaza no sólo llega por la vía militar, sino también a través de la desinformación, los ciberataques o la instrumentalización de la inmigración para desestabilizar a las sociedades.

Un puente entre naciones

En ese contexto, subraya la estrecha relación con España. "Somos dos países situados en los extremos de Europa, pero con muchos intereses comunes", señala.

Krzepkowska defiende la apuesta polaca por la seguridad y recuerda que hoy la UE afronta una guerra híbrida, donde la amenaza ya no sólo llega por la vía militar. Cristina Villarino

Destaca la intensidad de la cooperación política, cultural y económica, así como un intercambio comercial que ha crecido con fuerza en los últimos años. "En Polonia operan ya más de 500 empresas españolas", comparte la embajadora.

En el plano personal, habla con honestidad sobre la conciliación. "No es ningún secreto que compatibilizar una carrera exigente con la vida familiar es muy difícil", reconoce.

Madre y diplomática, agradece el papel de sus amigos y, en especial, de su marido: "No estaría donde estoy sin él", afirma, recordando que algunos de los momentos más intensos de su carrera coincidieron con la maternidad.

"No podemos dejar de buscar el equilibrio", afirma, defendiendo la importancia de pasar tiempo con sus hijos, lo que es para ella uno de los mayores desafíos en su trabajo, pero también del deporte y del autocuidado.

Antes de despedirse, comparte una recomendación literaria: el escritor y periodista polaco Ryszard Kapuściński: "Acerca culturas y realidades lejanas de una manera con la que sientes que estás allí". Quizá esa mirada cercana sea también la mejor forma de describir su propia diplomacia.