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A Octavia Spencer y a Hannah Waddingham, en sus fabulosos cincuentas, eso de las 'mujeres de cierta edad' les tiene absolutamente sin cuidado. Para muestra, allí tienen Cómplices hasta el final (Prime Video, 2026), una serie que protagonizan y producen.

En Ride or Die (título original) —creada por Tessa Coates—, Spencer es Debbie Claybourne, una brillante abogada con una carrera aparcada para dedicarse a darle forma a las aspiraciones políticas de su inepto marido.

Su vida en Londres, en apariencia apacible, se pone patas arriba cuando en una noche coinciden la petición de divorcio por parte de su esposo, un atentado y el descubrimiento de que su mejor amiga desde hace más de dos décadas, Judith Burton (Waddingham), no es una auditora forense, sino una asesina de carrera internacional.

Es entonces cuando las dos se ven obligadas a emprender la huida a través de varios países europeos —incluyendo España—, esquivando balas, malhechores, mafiosos y a la Interpol.

Lo primero que salta a la vista es la extraordinaria química entre estas dos actrices. De tal unión casi improbable, saltan chispas e ingenio, tanto así que después de ver los ocho episodios sólo queremos más de ellas. Ambas hacen más que creíble esa inquebrantable amistad de ficción que se pone a prueba una y otra vez.

La miniserie ha llegado a la plataforma esta misma semana, el 15 de julio. IMDb

Al contrario de lo que se puede pensar, Octavia Spencer —ganadora del Oscar en 2012 por Criadas y Señoras, y nominada a la estatuilla por Figuras ocultas y La forma del agua— y Hannah Waddingham —multinominada por su ya legendario rol en la serie Ted Lasso (Apple TV+, 2020)— no se conocían, hasta que la primera la contactó para ofrecerle el rol de Judith.

"Éramos grandes admiradoras la una de la otra", apunta Hannah y narra entre risas que la primera vez que charlaron vía Zoom tuvo que recordarse una y otra vez hablar y no quedarse mirando a su interlocutora todo el rato.

Las actrices le otorgan a Tessa Coates gran parte del crédito de la ya mencionada química. Desvelando que Cómplices hasta el final, en la que también participan Sylvia Hoeks y Bill Nighy, nace de un singular sentido del humor que quisieron preservar y que terminó por permear la trama.

"No es un drama, tampoco es de risas constantes en el sentido de que sea cómico, más bien se parece más a una tragicomedia", dice Octavia mientras intenta describir el tono de la serie.

Spencer en un fotograma de 'Cómplices hasta el final'. IMDb

Quién pensaría que este género representaría un ámbito pantanoso para Octavia Spencer, más que curtida en la interpretación con más de 100 títulos, entre la pequeña y la gran pantalla, en sus tres décadas de trayectoria profesional.

"Nunca me había movido realmente en el terreno de la comedia, así que para mí siempre se trató de encontrar la verdad en el trabajo de escena, por lo que estaba emocionada de poder actuar junto a una genia como lo es Hannah", recuerda.

Luchas, persecuciones, explosiones

En un encuentro virtual con un selecto grupo de periodistas internacionales, Octavia Spencer se sincera al admitir que, en realidad, tanto para ella como para Hannah Waddingham, "estos personajes representan un cambio significativo".

Y es que en esta tragicomedia también hay acción.

Hannah relata que tuvo que entrenar intensamente. "Tenía que parecer creíble, porque Judith no es solo una asesina, es una asesina notoria con 30 años de experiencia, Whiptail —nombre código de su faceta de asesina— es conocida en todas partes. Me destrocé por completo para interpretar el papel", confiesa riendo.

"Simplemente no quería equivocarme, ser una actriz pusilánime. En muchos programas se ve a gente sujetando el arma como si fuera una taza de té, ¡esa era mi obsesión!", reconoce Waddingham.

Waddingham, una notoria asesina perseguida por la Interpol. IMDb

La intérprete ha acumulado cierta experiencia en estos trotes al participar en películas como El especialista (David Leitch, 2024) o Misión Imposible: Sentencia final (Christopher McQuarrie, 2025), registros que le suman a su perfil de comedia y musicales.

Pese a estar respaldada por un "brillante y extraordinario" equipo de dobles de acción, la inglesa asumió una buena cantidad de escenas de alto riesgo.

"No podía dejar que otra persona lo hiciera todo, y tampoco hubiera podido interpretar a Judith si no hubiese experimentado la incomodidad de todo ese entrenamiento", admite.

"Sin embargo me alegra mucho ver que lo hice todo porque se nota que soy yo. Eso sí, hay un salto de un tren y otro de un coche que, para ser sincera, no los hice porque quería seguir viva (se ríe), pero después de lo demás, quedé hecha polvo", detalla.

Octavia Spencer cuenta que creció viendo series policiacas con persecuciones imposibles de coches, peleas y explosiones, por lo que halló absolutamente emocionante protagonizar algo con todos esos elementos.

"Nunca había participado en un proyecto con tantas escenas de riesgo", dice mientras muestra su entusiasmo. Y aunque reconoce que le maravilló que Hannah "estuviera tan comprometida a hacer todas esas secuencias peligrosas", admite riendo que le puso bastante nerviosa.

Con producciones de acción tan icónicas, parece difícil desmarcarse de las mismas, sin embargo, aparte del rol de Octavia Spencer y Hannah Waddingham, Cómplices hasta el final posee varios aspectos que la hacen notable.

Las actrices junto a Bill Nighy durante la promoción de la miniserie. Europa Press

Además de estar protagonizada por dos mujeres que no entran en el esquema de acción tradicional, la amistad entre Debbie y Judith constituye otro de los aspectos diferenciales.

"Hay una relación de amor incondicional, de vivencias juntas. Es algo desesperado, se necesitan mutuamente con cada molécula de su ser, son el oxígeno la una para la otra, y ahí radica nuestra diferencia", describe Waddingham.

Y es que hasta James Bond, hace notar Spencer, lleva una vida bastante solitaria.

La solidaridad entre mujeres impregna la serie. Cuando se les pregunta de qué manera las alianzas femeninas han marcado sus vidas, no dudan en reconocerse afortunadas y bendecidas.

"Tengo cinco hermanas, así que, por supuesto, he disfrutado mucho de eso", comenta Octavia Spencer. "Y luego tengo un gran grupo al que consulto y que me aconsejan sobre todos los aspectos de mi vida. Estas relaciones son fundamentales para mi existencia", subraya.

Hannah Waddingham también cuenta con un círculo de sabias: "Acudo a ellas para todo". Con la franqueza por delante, rehúye, incluso en su equipo de trabajo, de aduladores, de quienes dicen sí a todo, de personas que no se atrevan a cuestionarla.

"Una quiere gente que diga: '¡Un momento...!'. Creo que ahí reside la verdadera amistad y el amor entre amigas", afirma.

¡Al diablo con las WACAS!

Siendo protagonistas y productoras ejecutivas, y en vista de la reinante doble moral en cuanto al envejecimiento de las mujeres en Hollywood, cabe preguntarles sobre los cambios reales en la industria y las oportunidades de trabajo destinadas a intérpretes veteranas.

Tessa Coates en el estreno de 'Cómplices hasta el final'. Amazon MGM Studios

Para Octavia Spencer se hacen evidentes por "el hecho de que tengamos perfiles que no se dejan definir por lo que la sociedad piensa que la edad debería representar", apuntando además que "los 50 son los nuevos 40, son los nuevos 30, son los nuevos 20".

"Todas somos esenciales, todas somos capaces. Como productora es importante generar trabajo y proyectos, tal y como lo estamos haciendo ", enfatiza la oscarizada actriz.

Igualmente, añade que "tomar las riendas es fundamental para mantener una carrera, porque si te quedas esperando a que suene el teléfono, puede que nunca suceda, pero si tomas las decisiones, siempre sonará", afirma con la convicción de quien ha producido más de 15 proyectos.

Estas palabras resuenan en Hannah Waddingham, no sólo debido a su propio recorrido artístico, que tuvo un muy merecido impulso a raíz de la serie Ted Lasso (2020- 2026), sino también por el tema del edadismo que aborda ampliamente y sin miramientos Cómplices hasta el final.

"Esto de la edad tendría que ser el nuevo '¡¿A quién le importa?!'", apunta mofándose de la manida etiqueta 'mujeres de mediana edad'. Y saca a colación el acrónimo WACA (Woman of a Certain Age, mujeres de cierta edad), tratado con su tono de tragicomedia.

"Tessa Coates lo clava y le pone ingenio. Se burla de lo ridículo que resulta que exista esa expresión, y a través de la misma genera tantos momentos cómicos que el público lo encuentra gracioso, pero también incómodo por su existencia. Eso sí que es una escritura inteligente", analiza Waddingham.