En la cultura española —y en la mediterránea en general— hay una serie de elementos que se veneran. Sin duda, la familia es uno de ellos. De hecho, hay una película de 2013 que lo refleja bien.
Si se amplía la mira, hay un apellido que atraviesa la industria del espectáculo español. Aunque el éxito más rotundo —para seguir progresando de ahí en adelante— llegaría algo más tarde de mediados de los 2000, tiempo atrás los hermanos Casas ya dejaban huella.
La abogada Sheila Casas, que ahora estudia psicología, es la invitada de esta semana del pódcast Arréglate que nos vamos que conducen Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, y Charo Izquierdo, directora de esta revista.
Una conversación que sirve para conocer un poco más de esta peculiar familia en la que es la única chica, junto a su madre, y que sirve, además, para conocer facetas de la joven que no siempre están a la luz.
Es inevitable que esta conversación a tres deambule, de entrada, precisamente en esas raíces.
La pregunta en este punto es obligada y la lanza Sánchez de Lara, sugiriendo, más que cuestionando: "Ser una niña en una casa llena de chicos, todos tan guapos, tan exitosos... Y tú, allí, ¿la rubita bonita, no?".
"He sido un poco guerrera y creo que ha sido por eso mismo, por haber tenido que destacar entre ellos. Era la que más problemas le daba a mi madre. Pero me ha ido bien", contesta Casas.
Arréglate que nos vamos con Sheila Casas
No obstante, a pesar de ese pequeño hándicap, destaca que se siente muy protegida y que tiene a muchos hombres a los que admirar: "En mi casa siempre he visto el cuidado y el respeto hacia la mujer, pero no sé si he buscado eso en mis parejas", confiesa.
A esto, Cruz Sánchez de Lara responde con ese comentario que haría una amiga cuando le estás pidiendo consejo e intenta ir un paso más allá: "Cuando una se plantea eso es porque sabe que no lo ha hecho. Todas hemos metido la pata en eso".
Cruz Sánchez de Lara y Charo Izquierdo junto a Sheila Casas.
A raíz de su intervención, se forma el caldo de cultivo perfecto para crear un ambiente casi de hermandad en la charla:
"Eso es lo bueno de Arréglate que nos vamos, que aquí contamos cómo nos hemos equivocado todas. Al final lo que nos hace diferentes, lo que te hace hoy una mujer triunfadora viene de haberte caído y haberte levantado mucho. Nada es sin esfuerzo", expresa la vicepresidenta ejecutiva de este diario.
Charo Izquierdo le pregunta sobre su posición en la familia. Es la segunda hermana y, tal y como aprecia la directora de Magas, incluso en la forma de hablar de Casas se nota esa responsabilidad de ser una de los mayores.
"Me llevo un año y medio con Mario. Pero lo traemos todo de nuestros padres. Han sido dos personas muy trabajadoras que nos han inculcado eso desde pequeños", cuenta.
Además, hace esas pautas palpables comentando que se aprecia también en comportamientos como lo metódicos que son sus hermanos a la hora de preparar los personajes y el nivel de involucración.
Y cuando el séptimo arte aparece, aflora una nueva cuestión, firmada también por Sánchez de Lara: "¿Cómo es ser la representante de tus hermanos?".
"Óscar ahora mismo está haciendo un cambio, pero ha sido con Mario. Con él trabajamos mi hermano Christian y yo. Él es economista y yo abogada. Al principio da vértigo, porque tienes miedo a hacer algo que le perjudique y además hay un componente de cariño", explica.
Aquí Charo Izquierdo recoge el guante y comenta una anécdota en la que una conocida le decía que trabajando con la familia te creces a lo que Casas responde que con su hermano también tiene la posibilidad de ser más natural, de poder transmitirle lo que opina.
"Muchas veces un representante no es sincero, pero en casa lo somos todos. No sé si te hace evolucionar o no, pero sí creo que te da más bien la comodidad personal. Me refiero al plano emocional", responde.
Sin embargo, destaca la dificultad que supone que haya una relación real fuera del trabajo: "Hay días en los que estás cabreada por cosas que han pasado entre hermanos o entre mujer y marido, y tienes que seguir igual y volverte a comunicar y ser profesional. Tienes que tener muy claro cuál es tu sitio".
Y cambiando de capítulo, sale a relucir uno de los atributos físicos que sirve para definir a Sheila Casas: su maravillosa cabellera rubia y rizada. "Si fuera la Dircom de una casa de cosmética te pondría a anunciar champú", dice Sánchez de Lara, que confiesa que para este episodio tan especial tanto Charo como ella han pasado por Mango para crear sus looks.
De forma inevitable, la conversación vuelve a girar en torno a la familia, que la directora de Magas define como un clan:
"Es algo que han creado mis padres. La gente que está a nuestro alrededor, alucina por todas las veces que vamos al día o a la semana con nuestros padres. Aunque somos un poco raros, porque con la edad que vamos teniendo aún no hay niños", expresa Sheila Casas.
Aunque en ocasiones ese rol lo ocupan ellos mismos: "Muchos seguimos reclamando a mamá y tenemos esos momentos de ir a estar con ella y tiene que aguantar mucho. Es un confesionario total, pero ella no lo hace con nadie. Es mi mejor amiga".
En este momento que vacila con esa tan ansiada vuelta a la infancia desde la adultez, Cruz Sánchez de Lara le pregunta a Casas qué desea ser de mayor.
"Estoy estudiando psicología, pero no es tanto como una pasión, es más como crecimiento personal. Quería como culturizarme más. Por cierto, enhorabuena por tu novela, estoy con muchas ganas de leerla", dice la invitada en referencia a Las gobernadoras (Espasa, 2026), la cuarta novela de Sánchez de Lara.
Tras el pertinente agradecimiento, la vicepresidenta ejecutiva del diario le repregunta: "¿Con qué sueñas?". Y aquí brota un detalle común a las tres partes de la conversación: la escritura.
"Admiro muchísimo a los escritores y escritoras y sueño con escribir en un futuro", confiesa. A razón de esto, Charo Izquierdo destaca que cuando trabajó en su primera novela su gran liberación fue pensar en que podía escribir lo que le diera la gana.
Esta misma idea la refrenda Sánchez de Lara que dice que "es un gusto, porque es el lugar en el que tú mandas". Esto mismo desemboca en un "¿tú quieres mandar escribiendo?".
"Sí que quiero hacerlo, pero también crear e investigar", responde Casas. Izquierdo toma el testigo y pregunta si quiere extrapolar esa actitud a otros aspectos de su vida.
"No sé si es algo de las mujeres, pero me gusta tener la razón. Me gusta hacer aquello que quiero", añade.
"¿Y Mario, se deja mandar?", continúa Izquierdo. "No diría que hace conmigo lo que quiere pero sí toma las decisiones y yo le digo. Al final ocupo el rol de hermana pequeña. Yo soy su fan número uno y él el mío también", cuenta.
Poco después, la directora de Magas recuerda un suceso que vivió con Mario Casas en el Festival de Málaga en el que un grupo de chicas lo sometieron a poco más que un acoso y derribo.
"Me acuerdo. Yo me metí dentro de uno de los coches y vi cómo le agarraban del pelo. Él intentaba entrar, gritándome y con la cabeza hacia atrás", rememora entre risas, las propias de una hermana con una desgracia del primer mundo de su hermano.
Sin embargo, este tipo de gestos llevan en muchas ocasiones a la cosificación y a una insistencia desmedida, incluso por una foto, como recuerdan en la conversación.
"Al final a la gente conocida se les exige que tiene que reaccionar bien. No empatizamos con ellos y nos pensamos que son monos de feria, pero no estamos en el zoo", explica Casas.
La charla fluye hacia los pinitos televisivos de Sheila, medio en el que confiesa sentirse muy a gusto. En parte, porque lleva desenvolviéndose de cara al público desde que era una niña, cuando ella y Mario se hacían con todas las publicidades de Mayoral, El Corte Inglés o Boomer.
Con un repaso por la familia y los inicios arranca la conversación y volviendo a la figura materna, se va cerrando poco a poco. En el horizonte, una posible entrevista con la madre del clan que, según Casas, "os encantaría".
Y por parte de Cruz Sánchez de Lara y Charo Izquierdo, un deseo para la invitada: "Quiero que seamos las que hagamos el primer reportaje de tu novela".
Para cerrar, un mensaje claro de la autora de Las gobernadoras: "Quédense con este nombre: Sheila Casas. Pronto dejarán de asociarla a sus hermanos, porque tendrá una carrera brillante".
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