Publicada

Si hay una fecha importante para Isabel Gemio, esa es la de la gala solidaria que organiza desde hace más de una década, con el fin de recaudar fondos para la Fundación que preside.

La creó en 2008, motivada por la necesidad de investigar y dar visibilidad a las distrofias musculares dolencia que sufre su hijo Gustavo—, las enfermedades neuromusculares y otras raras. Es la prioridad de la periodista que, además, ha regresado a la radio con El último tren y a la televisión tras un tiempo de ausencia.

Este 2026, su cita da un importante paso adelante: cambia de escenario y aumenta aforo, lo que permitirá que el resultado económico de la misma sea mayor. Las donaciones son clave para que la entidad que preside avance en su objetivo.

El próximo 20 de marzo, el Círculo de Bellas Artes de Madrid abre sus puertas para acoger este evento. "Llevábamos ya muchos años haciéndolo en el Casino de Madrid, con Paco Roncero al frente, y la verdad que estamos muy contentos y muy agradecidos porque han colaborado altruistamente con nosotros. Pero ya se nos quedaba pequeño", cuenta a Magas.

Este año contáis con un mayor aforo, ¿para cuántas personas?

Antes cabían 200 y este año se nos ha dado la posibilidad de hacerlo en el salón principal de columnas, que tiene capacidad para 400. Es más difícil llenarlo, pero vamos a intentarlo.

¿Qué invitados tenéis este año?

Lo preparamos con antelación porque el cubierto y las mesas corporativas de empresas se compran sabiendo lo que van a encontrar en la gala.

Este 2026 contamos con el menú de Mario Sandoval, ayudado por el equipo profesional de Vilaplana, que trabaja en el Círculo de Bellas Artes. También con las actuaciones de Ainhoa Arteta, Los Morancos y el grupo flamenco Alpresa como fin de fiesta. Va a ser una noche muy completa y especial.

Luego están nuestros premios, que cada año entregamos a un afectado, a un personaje famoso que ha conseguido algo de dinero para nosotros y a una empresa que colabora con la Fundación. También hacemos una venta de piezas de escultura o pintura muy exclusivas y de alguna experiencia extraordinaria difícil de conseguir.

Es una noche entre amigos y creo que la gente no viene por postureo ni por el photocall, sino porque está convencida de la importancia de apoyar la investigación en enfermedades minoritarias. Y los que vienen todos los años repiten, porque lo pasamos muy bien. Dicen que se llevan mucho más de lo que les cuesta el cubierto.

Ahora todo está rodado, pero ¿te ha costado mucho sacar adelante esta gala en los comienzos?

Era muy complicado. Ha ido mejorando, porque a medida que se va conociendo la labor que hacemos, la gente quiere participar. Siempre presentamos un vídeo de lo que hemos conseguido.

El 2025 ha sido muy importante para la Fundación porque pudimos realizar el viejo sueño de abrir una convocatoria pública para que investigadores de distintos centros se pudieran presentar.

¡Recibimos más de 100 solicitudes! Han sido evaluadas por nuestro comité científico y por compañeros del CSIC y han salido elegidos tres. Uno sobre malformaciones arteriovenosas, con la doctora Henar Cuervo, para comprender los mecanismos genéticos y celulares implicados, para mejorar el diagnóstico y avanzar hacia tratamientos más especiales.

El segundo, acerca de patologías lisosomales, que actualmente carecen de opciones farmacológicas, con la doctora Ledesma Muñoz, que se centrará en reducir la neuroinflamación asociada a una deficiencia que tienen estos pacientes.

Y también un tercero basado en IA para estructurar el conocimiento tecnológico y acelerar el avance que ofrece sobre las enfermedades raras. También estamos con diferentes proyectos europeos.

La periodista, en su programa 'El último tren'. Cristina Villarino

¿Y qué esperáis conseguir en 2026?

Primero, enviar los resultados de estos proyectos y darlos a conocer. Además, nos gustaría conseguir fondos para más proyectos de investigación. Ya sabéis que existen casi 7.000 enfermedades minoritarias, así que hay mucho que hacer y nosotros llegamos a muy poquitas.

La investigación siempre es positiva para la sociedad, y tendríamos que ser más conscientes de que todos debemos apoyarla y hacernos socios de fundaciones como la nuestra para colaborar.

¿Falta todavía mucha concienciación?

Estamos muy lejos del modelo anglosajón, en el que hay una cultura de mecenazgo muy arraigada y también relacionada con la ciencia.

En España todavía tenemos mucho camino que andar. No somos conscientes de que necesitamos a los científicos. Sólo cuando nos ponemos enfermos valoramos la importancia de que haya un tratamiento.

En la Fundación a veces hay personas que empiezan a colaborar precisamente por este motivo. Nuestro paso por la vida tiene que servir para devolver un poco a la sociedad de lo que esta nos ha dado, si nos ha ido más o menos bien y tenemos salud.

Entre todos lo podemos conseguir; en lugar de tirar el dinero, gastémoslo en cosas que realmente importan. Desde un euro al mes, se puede colaborar.

Cambiando de tercio, hace unos meses decías que no pensabas en volver a la tele, y ahí estás... ¿Cómo ha sido tu regreso?

Yo me había creído que ya había pasado mi tiempo y que quizás no volvería a trabajar… Si se me daba a elegir, prefería la radio, porque soy más dueña de los contenidos.

En la tele es distinto, aunque en Directo al grano soy una mera colaboradora. Hago una entrevista todos los lunes para escuchar a la gente de la calle, acompañarla, conocer sus problemas, las denuncias que hacen por aquello que no les funciona… Es decir, hago servicio público.

Estuviste ocho años alejada de los focos, ¿se ha mantenido el cariño del público pese a tu ausencia?

Sí, y es algo que me sigue sorprendiendo. Me hacen llegar mensajes de inmenso cariño que me ruborizan y me emocionan. Soy sólo una comunicadora que trata de hacer su trabajo lo mejor posible, con toda la pasión y el cariño del mundo.

Regresas después de tanto tiempo y con la autoestima por los suelos, pensando que quizás haya pasado tu momento porque los espectadores y los oyentes pueden buscar cosas nuevas, y te encuentras con este cariño…

Al final, creo que la gente valora la experiencia, el rigor, la pasión y la coherencia. A mí me quitaron los despachos, pero nunca al público, que siempre me ha acompañado. Estoy muy agradecida.

¿Dirías que estás viviendo uno de los momentos más dulces a nivel profesional de los últimos años?

Sí, porque estoy trabajando muchísimo, aunque lo que digo es que no se debería pasar de la nada al todo. Pero no me quejo, porque lo necesitaba mentalmente. La radio me ocupa de lunes a jueves y me lleva muchísimo tiempo y luego, evidentemente, tengo que llevar mi casa, mis hijos, mi vida...

Es lo que nos pasa a las mujeres, estamos todas agotadas. Hay un libro que me quiero leer que se titula precisamente, De estado civil, cansada.