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Situada en el distrito de Kandhamal, a 915 metros sobre el nivel del mar, Daringbadi es conocida como la “Cachemira de Odisha”.
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En Katawani, la primera aldea que visitamos, las mujeres mayores llevan tatuajes en el rostro. Líneas y círculos negros atraviesan sus caras. Cuentan que las mujeres tribales tenían fama de ser muy hermosas, así que se los hacían de niñas para “afearlas” y evitar que sufrieran abusos.
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Katawani es hoy una aldea libre tanto de matrimonio infantil como de trabajo infantil, dos realidades que a menudo aparecen juntas en las mismas comunidades. Allí tampoco se han registrado embarazos en adolescentes. Además de los programas de refuerzo y seguimiento escolar y de los centros de multitareas para menores, las personas adultas asisten a formaciones sobre gestión del tiempo, resolución de conflictos y liderazgo comunitario.
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Los grupos de adolescentes fortalecen a los menores porque les enseñan cuáles son sus derechos, a debatir y a buscar soluciones. También resultan clave en la lucha contra el matrimonio infantil. En muchos casos, cuando un trabajador social o un organismo público no detecta a tiempo una situación grave, son estos grupos quienes desempeñan un papel decisivo al acudir a nosotros para avisarnos, explica Apurva Singh, responsable de Comunicación de Educo India.
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PREM y la ONG de infancia y educación Educo iniciaron su intervención contra el matrimonio infantil en 2021. Convencidos de que el cambio solo es sostenible si nace dentro de las propias comunidades, sus resultados son impresionantes. En Odisha trabajan en 103 aldeas, de las cuales 75 han sido declaradas oficialmente libres de matrimonio infantil.
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“El distrito de Kandhamal es mayoritariamente tribal, con un 90% de población rural”, explica Sudhir Kumar Digal, responsable senior de programas del Movimiento por la Educación Rural de los Pueblos (PREM, por sus siglas en inglés).
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En las aldeas tribales de Odisha, no todas las bodas son fruto de una elección. El matrimonio infantil persiste como respuesta a la pobreza y al miedo, aunque un movimiento silencioso, impulsado por niñas y niños, empieza a cambiar el rumbo de la historia.
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La educación, los centros de actividades múltiples y el acceso a teléfono e internet también actúan como agentes contra el matrimonio infantil. En realidad, alcanzar el bienestar de las familias funciona como una vacuna frente a esta lacra
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En muchas comunidades tribales, jurar tiene un valor sagrado. A través de este compromiso, se obligan a no participar ni forzar de ninguna manera los matrimonios tempranos.
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Lalita, de 19 años, fue obligada a casarse a los 16. Ahora ha retomado sus estudios: “Tengo muy claro que para una mujer lo más importante es la educación y la independencia económica. Si yo la hubiera tenido, no me habría ocurrido esto. También me gusta hablar con adolescentes y contarles mi caso, para que entiendan las consecuencias del matrimonio infantil”.
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En la India, la Ley de Prohibición del Matrimonio Infantil rige desde 2006, pero en Odisha la realidad muestra que aún queda mucho camino. Entre 2019 y 2021, aproximadamente el 20,5% de las mujeres de 20 a 24 años ya estaban casadas antes de los 18, una tasa que, aunque por debajo de la media nacional del 23,3%, sigue siendo muy elevada.
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“La educación es la herramienta más poderosa contra el matrimonio tribal”, señala Guruprasad Rao, de Educo. Añade que, “cuando un niño tribal completa sus estudios, se abren todas las posibilidades de progreso, con el respaldo del gobierno. Pero sin educación, el futuro se vuelve incierto, las oportunidades se reducen al mínimo y abusos como el matrimonio infantil y el trabajo infantil pasan a formar parte de la vida cotidiana de las niñas y los niños”, alerta.
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PREM y la organización de infancia y educación Educo comenzaron su trabajo contra el matrimonio infantil en 2021. Parten de la convicción de que el cambio solo perdura cuando surge desde las propias comunidades, y los resultados son notables. En Odisha actúan en 103 aldeas, de las cuales 75 han sido reconocidas oficialmente como libres de matrimonio infantil.
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En el distrito de Kandhamal (Odisha), alrededor del 68% de la población forma parte de comunidades tribales.
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Odisha está todavía lejos de erradicar el matrimonio infantil. Entre 2019 y 2021, cerca del 20,5% de las mujeres de 20 a 24 años se habían casado antes de los 18. Aunque esta proporción ya es más baja que la media nacional, situada en el 23,3%, la reducción está siendo muy lenta.
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En Odisha, uno de los estados de India más golpeados por el matrimonio infantil, el cambio no llega de la mano de grandes discursos sino de las voces temblorosas, pero firmes, de sus adolescentes. En las aldeas tribales de Kandhamal, niñas y niños que conocen sus derechos se organizan en grupos, observan lo que pasa a su alrededor y se plantan cuando una boda temprana amenaza con truncar la vida de una compañera: avisan a las organizaciones presentes en la zona, llaman a las autoridades y, en ocasiones, consiguen detener la ceremonia en el último momento.
Allí donde antes solo había silencio y resignación, ahora hay obras de teatro, canciones contra el matrimonio infantil y juramentos comunitarios que comprometen a familias enteras a no casar a sus hijas antes de tiempo. En estos pueblos remotos, donde la pobreza y la tradición han impuesto durante generaciones que las niñas se casen siendo menores, ellas han dejado de esperar a que alguien venga a rescatarlas: son quienes reclaman educación, protección y el derecho a decidir sobre su propio futuro, y así empiezan a reescribir la historia de sus comunidades.
