Jenny tenía 36 años, tres hijos y había volado con la mayor -de 11 años- desde Colombia hasta España en busca de una vida mejor.
La localidad sevillana de El Viso del Alcor fue el destino elegido para llevar una vida normal, pero fue allí donde finalmente se convirtió en la 44 víctima mortal de la violencia de género el pasado 2025, la tercera en la provincia andaluza.
Ahora, la fallecida engrosa La Vida de las Víctimas, la serie con la que MAGAS homenaje a todas las mujeres asesinadas en España a mano de sus parejas o exparejas.
Ismael, un sevillano de su misma edad, fue quien le arrebató, supuestamente, la vida. Aunque ella no constaba en el sistema VioGén, él sí lo hacía debido a una relación anterior.
El pasado 6 de diciembre, tras una discusión, este la habría apuñalado en la casa en la que vivía, el número 32 de la calle Calvario. Luego, habría "intentado tapiar las ventanas de la casa con maderas y prendió fuego a un colchón".
Alertados por el humo
Según los habitantes del municipio, el presunto asesino "era cuponero, pero lo echaron. Después comenzó a alquilar las habitaciones de su vivienda y Jenny era una de las inquilinas".
Francisco Toscano, el subdelegado del Gobierno en Sevilla, señaló que la víctima "estaba sola en la casa" cuando ocurrieron los hechos, sin embargo, los vecinos aseguraron a este medio que en el interior "también estaba la hija de ella".
Manuel Jesús, uno de los viseños, cuenta que "fue el humo lo que alertó a unos jóvenes que pasaban por ahí" y entonces decidieron llamar a los bomberos.
Sin embargo, la escena que se encontraron los efectivos al llegar era mucho peor. En el interior de la casa yacía el cuerpo sin vida de Jenny.
A él lo detuvieron en el acto. Salió de la casa en la que había tenido lugar el trágico suceso sin camiseta y sin oponer resistencia.
Posteriormente, fue trasladado al área de psiquiatría de un hospital de la provincia a la espera de ser puesto a disposición judicial.
"Alegre y cariñosa"
Ángela conocía muy bien a Jenny. También colombiana, cuenta a Magas lo alegre y cariñosa que era su amiga.
"Le gustaba pasar tiempo con su hija y con su madre", puesto que esta última también residía en la localidad, pero en otro domicilio.
Sin embargo, el trabajo no le dejaba estar con su pequeña tanto como a ella le gustaría. Jenny se dedicaba a la limpieza doméstica y "desde hacía un tiempo vivía en una de las habitaciones de la casa que alquilaba Ismael".
En el momento de los hechos, la víctima estaba esperando que sus dos hijos pequeños volasen a España.
"El pasado 20 de diciembre, los dos niños aterrizaron en Sevilla junto a su padre", pero la imagen con la que venían a El Viso del Alcor no es la misma con la que se encuentran porque Jenny ya no estaba.
Para Ángela, la víctima era una persona "reservada". Por este motivo, aclara, no sabe si en el momento de la muerte la mujer y su presunto asesino eran pareja o no.
"No tenía a donde ir"
Tampoco confirma que vivieran en la misma casa, aunque sí señala que "ella había contado en alguna ocasión que tenían muchas peleas".
En palabras de su amiga, "Jenny aguantaba que la zarandease porque no tenía a dónde ir; necesitaba la casa para estar con su hija".
A veces, después de trabajar, la víctima iba a uno de los bares de la localidad a pasar el rato con sus amigas.
Todas ellas tenían una cosa en común, algo que las unía y hacía más fuerte: estaban a miles de kilómetros de los lugares que la vieron nacer.
Este vínculo forjó amistades como la de Ángela y Jenny, una relación que se truncó hace alrededor de dos meses y que tiene una única culpable, la violencia machista.
