Reconozco que le he cogido gusto a charlar con las #mujeresInspiradoras en su ecosistema, allí donde ellas trabajan, almuerzan, disfrutan y se reconocen.

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Inés Juste me invita a su hábitat, la sede central del Grupo Juste que preside desde hace once años, tiempos de crisis en los que se arremangó para reinventarlo todo, hasta el modelo de negocio. En la planta química nos encontramos, las dos felices. Saluda con sonrisa amplia, natural, un don que la define.



Menuda y delgada, en otro tiempo habría representado el perfecto estereotipo para señalar que una mujer, por el hecho de serlo, es frágil y, en consecuencia, no apta para el liderazgo. Y, sin embargo, ella ha avanzado sin pararse en barras para sacar la empresa adelante. De sólida formación en empresariales, en sus primeros años profesionales se volcó en la cooperación internacional, lo que le abrió camino por distintos países del mundo.



La agenda de Inés es endiablada. Nos hemos wasapeado en días anteriores para cerrar este encuentro, sin ni siquiera detallar de que vamos a hablar. Encantada me enseña medicinas y recuerdos que ligan a la historia familiar, fetiches centenarios que fueron guardando con mimo los suyos. Hurgando en esa historia descubrió el concepto de trabajo de sus mayores, ligando el concepto de la empresa a la cooperación, cediendo terrenos, ligando la empresa al pueblo. ¿Y ahora que eres tan grande, Inés, no te planteas marchar? – le pregunto. ¡No! – responde con total convencimiento, aquí encontré el propósito para ingresar en la compañía, somos muy Coslada, somos el pueblo”, lo que hoy es una de las ciudades de referencia del cinturón urbano que abraza Madrid.



Premios y más premios se amontonan en la vitrina que no exhibe esta mujer discreta, que apenas comparte focos volcada como está en el trabajo. “Inés tienes que contar más lo que haces – le digo yo cada vez en cuando, eres referente para las niñas y jóvenes en un mundo donde ellas apenas entran”. Y asiente, con compromiso. Y como la conozco puedo decir que con corazón. Si alguna vez queréis señalar liderazgo femenino, empresa y alma, buscad a Inés. Puedo asegurarlo. Por eso me alegra ver cómo ha crecido el Grupo dejando atrás las dificultades, hasta alcanzar presencia en los cinco continentes a través de sus clientes. Marcho pensando en esta inteligencia que ha elegido ser cabeza de ratón más que cola de león. Llamado a crecer ahora, con buena brújula, hasta donde se proponga.

Mujeres inspiradoras con Inés Juste