Alejandro García Peña
Publicada

Hay temporadas en las que vestirse bien parece depender menos de seguir una tendencia concreta y más de aprender a combinar aquello que, en principio, no tendría por qué funcionar junto.

Un vestido delicado sobre un cuello vuelto, lentejuelas acompañadas de punto grueso o una chaqueta entallada con un pantalón que rompe por completo con la rigidez de la sastrería.

Esa libertad es, precisamente, la que Zara Studio propone para este otoño-invierno.

La firma regresa con su colección Autumn/Winter 2026, concebida por su equipo de diseño en colaboración con el director creativo y estilista Karl Templer. Una vez más, se divide en tres líneas independientes —mujer, hombre y niño— que parten de apuestas reconocibles para después alterar sus proporciones, texturas y mezclas.

El punto de partida no pasa por reinventar por completo el armario, sino por observar aquello que ya conocemos y llevarlo a otro terreno. Abrigos, vestidos, camisas, prendas de punto y piezas de sastrería aparecen bajo una mirada más libre, donde la manera de llevar las propuestas resulta casi tan importante como la propia ropa.

Cambio de rumbo

La línea femenina es probablemente la que mejor resume esta filosofía. Zara recupera códigos asociados tradicionalmente al refinamiento e incluso a los armarios aristocráticos, pero elimina buena parte de su solemnidad.

Encajes, bordados, lentejuelas, flecos y tejidos de efecto jacquard conviven con camisas, pantalones y el punto. Lo ornamental deja así de estar reservado únicamente para una ocasión especial y empieza a integrarse con lo propio del día a día.

Las combinaciones más deseables de la temporada. Cedida

La idea se hace carne en la campaña fotografiada por Steven Meisel. En una de las fotografías, una gran prenda roja cargada de textura se combina con pantalones oscuros amplios y capas superpuestas, creando una imagen deliberadamente exuberante pero lejos de una elegancia demasiado calculada.

Ese contraste atraviesa toda la propuesta, acabando con la idea de que cada pieza debe tener una única manera correcta de llevarse.

El rojo y el morado, dos de los colores en tendencia de esta temporada. Cedida

Chocolate, burdeos y destellos

También la paleta cromática mira directamente hacia los meses más fríos.

El negro, tabaco, chocolate, burdeos y gris sirven como base, acompañados del rosa empolvado y pinceladas más intensas de rojo. A ellos se suman superficies metalizadas y tonalidades claras que rompen el carácter oscuro habitual de los armarios de otoño.

Dale una nueva vida a tu armario. Cedida

Las texturas terminan de construir esa sensación de riqueza: desde acabados que imitan el pelo hasta superficies brillantes pasando por estampados y tejidos con relieve que hacen que prendas ya conocidas ganen una nueva dimensión.

Uno de los mensajes más interesantes aparece en la forma de utilizar todo ese brillo. Las lentejuelas ya no necesitan esperar a la noche. Zara propone llevarlas en looks con punto y botas, del mismo modo que una chaqueta de líneas muy marcadas puede acompañarse de un pantalón tobillero o un jersey asimétrico caer sobre una falda estampada.

Las piezas más especiales pierden así parte de su formalidad y comienzan a incorporarse al vestuario cotidiano.

Sin caer en lo extra

El resultado responde a una idea que lleva tiempo ganando terreno: conseguir un estilismo cuidado sin que parezca excesivamente pensado.

La colección evita proponer una única silueta dominante. Hay prendas largas junto a otras mucho más compactas, sastrería precisa mezclada con tejidos suaves y elementos sofisticados combinados de la manera más sutil posible.

Esa irregularidad resulta intencionada. En lugar de construir conjuntos completamente coordinados, Studio deja espacio para que cada persona modifique la imagen final según su propio instinto.

Más líneas

La misma idea de reinterpretar básicos aparece en la colección masculina, aunque con un tono diferente. Las chaquetas, camisas blancas que sobresalen, desdibujando siluetas, cárdigan, chalecos y abrigos largos se presentan con proporciones más relajadas y un aspecto ligeramente vivido.

Elegancia y confort en un mismo 'outfit'. Cedida

Por otra parte, los pantalones ganan amplitud y materiales como el cuero desgastado o los tejidos cepillados ayudan a construir un estilismo cuidado que evita parecer demasiado perfecto.

En la propuesta infantil, Zara reduce todavía más el vestuario hasta quedarse con formas sencillas.

La paleta de color atiende al azul marino, gris, crema y marrón, que conviven con verde botella, amarillo, rosa, azul cobalto y pequeños toques rojos; mientras que rayas, cuadros y punto de ocho introducen ese aire nostálgico que lo invade todo.

Los más pequeños son protagonistas de la colección. Cedida

Tres armarios distintos unidos por una misma intención: recuperar prendas conocidas y demostrar que lo interesante puede estar simplemente en combinarlas de otra manera.

La colección Zara Studio otoño-invierno 2026 estará disponible a partir del 22 de octubre en la web y en tiendas seleccionadas.