Alejandro García Peña
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Hay prendas que anuncian el otoño incluso antes de que bajen las temperaturas. Terciopelo, botas de ante, siluetas amplias y tonos que abandonan poco a poco la luminosidad del verano para abrazar una paleta más cálida. Ese cambio de ritmo es el que Sara Carbonero e Isabel Jiménez han querido trasladar a la nueva temporada de Slowlove.

La firma de moda femenina acaba de sumar un nuevo espacio en Valencia, concretamente en el Centro Comercial Saler, donde sus dos directoras creativas se reunieron con clientas y seguidoras para inaugurar la tienda y presentar las novedades de otoño-invierno 2026.

La apertura supone un nuevo paso en la expansión física de una marca nacida en 2015 y vinculada desde sus inicios a una forma más relajada y personal de entender la moda.

El nuevo establecimiento ha sido concebido, además, como una extensión física del universo de la firma. Más allá de descubrir las prendas de la temporada, la intención es trasladar a la tienda esa filosofía slowlife que acompaña al proyecto y ofrecer una experiencia más cercana, en la que las clientas puedan entrar en contacto de una manera diferente con aquello que hasta ahora conocían principalmente a través de las colecciones y campañas.

Sara Carbonero una de las protagonistas de la nueva colección. Cedida

Carbonero y Jiménez quisieron celebrar la llegada a la ciudad alejándose de una presentación convencional. Conversaron con las asistentes, posaron junto a ellas y recuperaron el formato de meet & greet que ya habían realizado anteriormente en Madrid.

Una manera de poner rostro a esa comunidad que ha acompañado el proyecto desde sus primeros años. A la cita se sumaron también creadoras de contenido locales, como Miriam Garde y Carmen Anton, más conocida como Cincuentayqué.

Para Sara Carbonero, precisamente esa cercanía es una de las razones que hace especial la apertura valenciana. La periodista destacó la posibilidad de conocer a las mujeres que siguen la firma, escucharlas y compartir con ellas directamente todo aquello que rodea al proyecto.

Dos looks para recibir el otoño

Para la ocasión, las dos eligieron prendas de la nueva colección, aunque cada una las llevó a su propio terreno.

Sara Carbonero apostó por un top de encaje acompañado de unos jeans barrel de terciopelo marrón y unas botas de ante oscuro con la caña arrugada. Una combinación que reúne varias de las claves que regresan cada otoño: las texturas suaves, los marrones y ese punto setentero que encaja con la estética habitual de Slowlove.

Isabel Jiménez, en cambio, eligió una fórmula más sencilla construida a partir de una camiseta blanca, unos vaqueros bicolor de pernera ancha y botines negros de tacón decorados con tachuelas.

El otoño trae nuevos looks. Cedida

Dos maneras distintas de interpretar una colección que busca precisamente esa versatilidad: prendas capaces de entrar en el armario cotidiano sin renunciar a pequeños detalles que les aporten carácter.

El contraste entre ambos estilismos también resume bien la filosofía de una firma que no plantea un único uniforme, sino piezas que pueden adaptarse a diferentes formas de vestir.

La propuesta de esta temporada continúa además explorando el lado folk y bohemio que ha acompañado a la marca desde sus comienzos. Siluetas relajadas, tejidos agradables y colores propios de los meses más fríos construyen un vestuario pensado para acompañar el día a día sin necesidad de recurrir a fórmulas excesivamente rígidas.

El otoño entendido de otra manera

Campaña de otoño en Lisboa. Cedida

Isabel Jiménez define la colección desde una idea más amplia que la propia ropa: bajar el ritmo, disfrutar de los pequeños momentos y volver a encontrar inspiración en lo cotidiano.

Una forma de enfrentarse a la nueva temporada que encaja con ese momento del año en el que el armario cambia al mismo tiempo que lo hacen las rutinas.

Esa filosofía conecta con el propio nombre de la firma y con una estética que, temporada tras temporada, ha intentado mantenerse alejada de las prendas concebidas únicamente para responder a una tendencia efímera.

En esta ocasión, el otoño se construye a través de piezas que combinan comodidad y feminidad, pero también de texturas y pequeños elementos que permiten transformar los básicos.

La idea no pasa tanto por renovar por completo el vestidor como por incorporar prendas capaces de convivir con aquello que ya forma parte de él. Pantalones amplios, tejidos con presencia, botas y capas fáciles de combinar construyen una propuesta en la que el estilismo puede modificarse a partir de pequeños gestos, manteniendo ese aire desenfadado que caracteriza a la marca.

La nueva campaña refuerza esa idea. Bajo el nombre de ‘The Lisbon Chapter’, Sara e Isabel vuelven a convertirse en protagonistas de unas imágenes rodadas en Lisboa. La capital portuguesa sirve como escenario para presentar prendas de líneas relajadas y espíritu atemporal, manteniendo el equilibrio entre esa inspiración bohemia característica de la firma y una lectura más urbana.

Un pequeño guiño a Valencia

Evento en Valencia. Cedida

La inauguración también quiso conectar con la ciudad que acoge el nuevo espacio.

La firma colaboró con La Postalera, empresa valenciana especializada en ilustraciones de la ciudad, para ofrecer a las asistentes una postal como recuerdo. Además, podían escribir una segunda y depositarla en un buzón instalado en la tienda para enviársela a alguien especial.

Las fotografías instantáneas también tuvieron protagonismo. Las clientas pudieron posar con Carbonero y Jiménez frente a una cámara Polaroid y llevarse la imagen directamente a casa.

Y, como guiño inevitable a la tradición local, un carrito de horchata y fartons recibió a quienes se acercaron hasta el establecimiento. Las compras realizadas durante la inauguración contaron también con un regalo especial hasta agotar existencias.

Más allá de la inauguración, Valencia representa otro paso en el crecimiento de Slowlove. La firma cuenta actualmente con presencia en 168 establecimientos de Cortefiel repartidos entre España, Portugal y México, además de nueve tiendas exclusivas en territorio nacional y sus canales de venta online.

Diez años después del nacimiento del proyecto, Sara Carbonero e Isabel Jiménez continúan ampliando un universo que comenzó alrededor de la moda pero que ha terminado incorporando también música, cultura y comunidad.

La apertura valenciana refuerza precisamente esa intención de llevar la marca más allá de la prenda y convertir sus tiendas en puntos de encuentro con quienes han acompañado su evolución.

Y su nueva parada mantiene esa misma filosofía: hacer que el otoño empiece un poco más despacio, entre terciopelo, botas, tonos cálidos y prendas pensadas para quedarse mucho más de una temporada.