Scroll, scroll, scroll... "¡Uy!, ¿qué es eso?". Lo próximo que se oyó fue un alarido, seguido del lanzamiento del móvil contra la cama para intentar deshacerse de esa futura realidad. Esa fue la situación que vivimos muchas cuando, hace ya unas temporadas, fuimos conscientes de que sí, era cierto lo que se rumoreaba: el tiro bajo, o a la cadera, estaba de vuelta.
Sin embargo, la situación no resultó ser un truco, sino un trato. ¿Qué quiere decir esto? Sencillo: que, a pesar de que la amenaza estaba en el ambiente, la propuesta no ha regresado de forma discriminatoria, por mucho que, de una forma u otra, se empuje de nuevo hacia la extrema delgadez.
Ahora, el tiro bajo tiene un carácter más inclusivo y tintes históricos, con referencias a los siglos XVIII y XIX que se suman a la ecuación y aportan, en muchas ocasiones, un punto romántico.
Si durante años una de las máximas era disimular esta zona del cuerpo, en la actualidad adquiere protagonismo y se acentúa, además, de diferentes formas: mediante el péplum, el layering, los volantes y desde el maximalismo hasta el minimalismo. El arco de personaje de la tendencia queda completo y al alcance de todas.
Antes de que la propuesta llegue a las calles, donde ya mora a sus anchas, al igual que en los armarios, desfila por las pasarelas de las grandes capitales de la moda. Firmas como Alaïa, Hermès, Saint Laurent, Chanel, Dior o Valentino la han incluido en sus colecciones de otoño-invierno e incluso en las líneas de alta costura.
Las propuestas de Alaïa en la pasarela.
Teniendo esto en cuenta, era cuestión de tiempo que se colara en los outfits diarios y en los mejores estilismos de invitada.
La visión de Alaïa se alía con los volantes y las faldas de sus diseños recuerdan a aquellas que reinaban en los años 80, a la par que el microplisado hace que la memoria viaje a los tiempos en los que la lechuguilla —esa tela fruncida que adornaba el cuello, el puño, el escote o, en general, el borde de una prenda en los siglos XVI y XVII— estaba en todo su esplendor.
Hermès apuesta por el péplum, que cae sobre la cadera.
Hermès apuesta por el péplum en un total black look, elemento que sirve para afinar visualmente la cintura. Lo más curioso en este caso es, sin duda, que lo emplee con el cuero, uno de sus materiales de confección por excelencia.
Las bailarinas de Alohas están disponibles en la web de Pedro del Hierro; la pulsera de Silbon está rebajada (antes 16,90 €).
Saint Laurent juega con ello en dos niveles diferentes y siempre con la sensualidad como telón de fondo, una premisa básica de la maison. Primero, con los maxiabrigos de pelo, que se ciñen a la cadera con cinturones joya y, presumiblemente, sin nada debajo más allá de unas medias que desembocan en unos stilettos destalonados al tono.
Por otro lado, el corte a la cadera forma también un tándem con las transparencias y el encaje, otra de las tendencias de la temporada. Primero, los diseños se hicieron con la pasarela y, el pasado mes de mayo, Zoë Kravitz —embajadora de la firma— mostró uno de ellos en los escalones cubiertos de rojo de la Met Gala.
Saint Laurent ha hecho un 'all in' al corte a la cadera.
Aquí vuelve a aparecer ese punto decimonónico, con una referencia al miriñaque, una estructura de aros que sostenía las faldas y permitía conseguir una silueta muy amplia sin necesidad de enaguas.
El corte a la cadera también llega a los looks de invitada. Las sandalias de Aldo, disponibles en El Corte Inglés, están rebajadas (antes 99,95 €).
Chanel hace su interpretación desde diferentes visiones: en la primera, el toque lencero entronca con el tiro bajo, retrocediendo además unas décadas y llevando a quien ve el look hasta los años 20 —¡atención!, la estética de las flappers está de regreso—; igualmente, también encaja la idea con el minimalismo, bermudas incluidas.
La visión de la tendencia de Matthieu Blazy para Chanel.
Dior hace suya la tendencia con una de sus prendas más emblemáticas, la chaqueta Bar, reinterpretada ahora bajo la mirada de Jonathan Anderson, que la eleva más si cabe, desflecándola además en los puños y en la parte inferior.
La chaqueta Bar, la aliada perfecta para esta silueta.
Valentino, con Alessandro Michele al frente de su dirección creativa, llenó la pasarela de colores, ayudándose del color block, y también de cortes a la cadera y tiro bajo, incluso en las propuestas más elegantes y extra.
Propuesta de Valentino. En la misma se mezclan la tendencia cromática del rojo y el morado, la de la transparencias y corte a la cadera o tiro bajo.
Desde referencias históricas hasta reinterpretaciones contemporáneas y esa dosis de nostalgia que tanto adoran las millennials y las integrantes de la Generación Z, el regreso del tiro bajo, o del corte a la cadera, no es solo una cuestión de ir bajándole centímetros a la silueta.
Al igual que ha sucedido con las transparencias, la tendencia no es algo nuevo, pero sí regresa con códigos renovados. La clave ahora ya no está en una sola forma de entender la figura o el patrón, sino en que las propuestas son tan diversas como el público. Aparecen los volúmenes, al margen de las tallas, al igual que los frunces y las apuestas más ceñidas.
Los tejidos más inesperados consiguen formas impropias, saltándose su propio ADN y, a la par, logrando en muchos casos, además del impacto, figuras de lo más depuradas. El único denominador común es la cadera; el resto es variable y apto.
La más 'cool' de la oficina con un look colorido y lleno de complementos. La cazadora vaquera de Kiabi está rebajada (antes 64,99 €).
Lo más revolucionario de la tendencia es, sin duda, centrar la mirada en esa zona del cuerpo ignorada durante tantos años e incluso oculta debido a complejos que, habitualmente, nacen de la visión del otro. En masculino.
Por ello, esta vuelta no supone un trauma y puede que incluso implique una reconciliación con aquella adolescente que se preocupaba más por esconder que por ser. Ahora las reglas no miden centímetros y juegan a nuestro favor.
