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Durante la Semana de la Alta Costura de París, a principios de julio, siempre vemos las propuestas de las magníficas casas de moda. Dior o Chanel convirtieron el Museo Rodin o el Grand Palais en un jardín, inspirándose en la naturaleza.

Las flores trepaban por tacones y faldas. Pier Paolo Piccioli presentaba su primera propuesta con Balenciaga al aire libre. Todo belleza.

Y todo calor. Porque en la fashion week se ha colado un accesorio que ha sido un descubrimiento para muchas editoras de moda: el abanico.

El regalo de las firmas

Vanessa Friedman, crítica de moda del New York Times, subía una fotografía a X que hacía sonreír a las españolas. "Otro show, otro abanico. Hace tanto calor en París que las marcas los están distribuyendo como azúcar".

La fotografía muestra un precioso diseño de madera como los que tenemos en casa. Herencia de nuestra madre o de nuestra abuela. O de alguna boda. Las parisinas son como la Niña con abanico de Renoir.

Las altas temperaturas han hecho que saquemos este accesorio con tanta historia que nunca ha sido habitual en la semana de la haute couture.

Sólo hay que echar un vistazo al street style de París para ver el cambio: el abanico se cuela entre bolsos de Chanel, Hermès o Longchamp.

El abanico se coló entre invitadas al desfile alta costura de Dior como Deva Cassel o la actriz Ruth Negga. Gtres

También en las cenas y eventos en Madrid; en festivales, cenas de postín y terrazas varias. Es por eso que las marcas apuestan cada vez más por él: ha dejado de ser vintage para ser un complemento de moda. En el sentido literal.

Las olas de calor hacen que pensemos incluso en un bolso en el que nos quepa. Lo hablaba el otro día con la escritora Alejandra Remón, que alababa sus bondades. También comentaron maravillas el que yo llevaba, no por su función sino por su belleza, otras invitadas al Hotel Santo Mauro.

El diseñador Antonio Rabadán posaba con el suyo de encaje en la alfombra roja de la Academia de la Moda Española y hasta se colaron en un evento de Franco Battiato en la Embajada de Italia.

Ana Gallardo, sevillana y cofundadora de The Nook Store explica para Magas: "Aquí en Sevilla, se llevan a todas horas, es un imprescindible". Aunque los más bonitos, los que ella vende, los dejan para eventos, los toros, las ferias o las bodas. De día se mezclan los básicos con los de propaganda, y guardan los que tienen historia.

Defiende que en Madrid no se ven tanto, pero es cuestión de tiempo que lo llevemos encima como las gafas de sol o el teléfono móvil.

La historia

Está claro que hay abanicos por todas partes pero… ¿sabemos su origen? A pesar de ser un accesorio propio de la mujer española, llegaron por Portugal. Y de ahí a Oriente y más allá, porque se sabe que romanos, persas y griegos ya los utilizaban.

En el Mediterráneo ha apretado el calor desde siempre. Los egipcios los lucían como un lujo, con grandes plumas. Pero eran otros quienes los movían. Era lo que tenía ser faraón...

Fue con las nuevas rutas comerciales cuando estos objetos para dar aire viajaron hasta el otro lado del mar, entrando por el país vecino. Eran un accesorio de reyes, después llegó a la Iglesia. Estaban decorados y trabajados porque constituían un símbolo de estatus.

También se cuenta que de China cruzaron a Japón —¿recuerdas los pai-páis?— y allí fueron descubiertos por los lusos en el siglo XVI. Esto es lo que se cuenta en el Museo del Abanico, en Londres. Allí está La dama del abanico, de Velázquez, en la magnífica Wallace Collection.

A pesar de formar parte de nuestra cultura, es un accesorio absolutamente universal. De hecho, hay un gremio de fabricantes en París y fue Catalina de Médici quien los puso de moda. Los suyos llegaban desde Italia.

Eso sí, España llevó la delantera a partir del siglo XVIII gracias al artesano francés Prost. Era básico en el atuendo de la mujer bien vestida. Y en el look del grupo Locomía...

"Patrimonio Nacional alberga un total de 1.613 concentrados sobre todo en el Palacio Real de Madrid, con 1.528 ejemplares. Representa la colección pública más numerosa que se conserva en España, y una de las más relevantes por su variedad, calidad y maestría técnica", explica José Luis Valverde Merino, Jefe de Área de Registro y Documentación en la Dirección de Colecciones Reales de Patrimonio Nacional.

Abanico antiguo con el servicio del palacio de Buckingham pintado en sus láminas. Museo del abanico de Londres.

"Llaman la atención por su delicadeza pictórica los países de abanico (láminas pintadas), enmarcados para la reina Isabel de Farnesio, así como un magnífico grupo del periodo Rococó con varillajes lujosos de nácar y marfil, y otros de contenido mitológico, bíblico y de la Historia Antigua", cuentan desde Patrimonio.

También forman parte de nuestra historia, y no hablamos sólo de vestuario. En el Museo Nacional de Artes Decorativas también hay una buena selección, lo que refleja la importancia de este accesorio.

Su propio lenguaje

Del abanico surgió un 'idioma' que se ha narrado de abuelas a madres y de madres a hijas. Una manera de decir, de manera sutil, si una estaba soltera, si queríamos mandar un beso o decirle a alguien que pensábamos en él.

Mucho romanticismo alrededor de este complemento tan bello como práctico, protagonista de cuadros como Mujer con abanico, de Picasso, de su época cubista y que encontramos en el Hermitage de San Petersburgo.

Incluso a finales del siglo XIX, y principios del siglo XX, surgió la moda de escribir en ellos. Era un lienzo en blanco para la poesía, se convirtió también en una obra de arte.

Ahora con las altas temperaturas los mensajes los dejamos para el WhatsApp, así que lo que necesitamos refrescar son las ideas y el rostro. Aunque eso sí, lo queremos hacer con un abanico bonito. Por eso, firmas de todos los tipos tienen sus propias propuestas. En la marca portuguesa Parfois los encontramos con forma de concha o de madera con perforaciones, como los que dan en los desfiles de alta costura.

The Viana Fan ofrece preciosos modelos de lino, en colores neutros o estampados. Y si queremos algo clásico, nada como los de Abanicos García, de madera natural, o los de Abanicos Lorente. Aparisi también tiene diseños originales, para las que quieren jugar.

Folgado Romeu es otra de las firmas tradicionales, además de Abanicos Burriel, que se mezclan con los contemporáneos de Latouche.

Los que triunfan

Entre las editoras de moda arrasan las creaciones de Pubumesu que realizan artesanos javaneses. Fabricados con piel estirada, se pintan a mano. Encontramos desde cangrejos a pavos reales, pasando por tigres. Abanicos exóticos que podemos hallar en las tiendas de Mint and Rose. Diseños made in Indonesia para guardar como si fuera una auténtica joya.

Los hemos visto desfilar en la gala Met e incluso entre la monarquía, la reina Camila de Inglaterra lucía uno en Wimbledon hace sólo unos días.

Hasta las novias estivales diseñan el suyo propio para su día más especial. Bambam Studio es una de las firmas que arrasa con sus propuestas bordadas. Se puede elegir el color del lino, la tonalidad del dibujo e incluso añadir abalorios.

Es un accesorio más para el look de la novia, que podrá refrescarse con estilo. La propia Ana Gallardo, de The Nook Store, lució uno de seda bordado el día de su boda. "Y en Sevilla triunfan los de Amelia de Lastra, que ha sacado colección inspirada en la Maestranza", explica.

Ya sea en los toros, en misa, en la cola del autobús o en el front row de un desfile, el abanico está a la orden del día. Los periodistas ya anunciamos que España acabará siendo tropical… ¿quién dice que no se cambie la alta costura de París a un mes con temperaturas más bajas?

Sea como fuere, hay que protegerse del sol y por favor, que no falte uno en el bolso.