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El centro de Madrid vibra al ritmo de su gente aunque a esta cada vez le cueste más permanecer en su lugar de siempre—. Sin embargo, aquellos que nutren sus calles no tienen por qué haber nacido en tal comunidad. Esa es la gracia de la capital, su capacidad de acogida.

Uno de sus barrios más míticos es el de Las Letras. Hoy en día, hay nueva sangre que le da vida a su día a día. Sin embargo, es una de las áreas más castizas de la ciudad. Sus raíces datan del siglo XVI, cuando se convirtió en centro neurálgico del arte y la política. De ambas vertientes aún queda mucha representación.

Discurriendo por sus calles, cerca de la parada de metro de Antón Martín, se encuentra la sede de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) que se encarga de, entre otras cosas, salvaguardar los diferentes elementos que componen esta pata vertebradora de la cultura nacional.

A día de hoy, su presidente es el diseñador Juan Duyos —fue nombrado como tal a finales de 2025—, que se rodea de un equipo directivo en el que se encuentra en el puesto de vicepresidenta su compañera de profesión —y de trayectoria, de vida casi— Ana Locking, que el 4 de marzo inaugura la muestra retrospectiva Nostalgia / Utopía en la Sala Canal de Isabel II.

Los dos conversan de forma natural, animada y real antes de que comience siquiera la entrevista. "Siento que nosotros siempre vamos a mantener un espíritu joven", comenta el madrileño, algo que comparte la creativa, que añade además que lo idóneo en este tipo de profesiones es seguir con ese espíritu de sorpresa inherente a la juventud, sin dar nada por hecho.

Los diseñadores se complementan. Verlos es observar que su estética poco tiene que ver y que lo que pasa en sus pasarelas, en sus propuestas, está intrínsecamente —de forma inevitable— relacionado con lo que son. Lo que han sido. Lo que serán. Y, sin embargo, hay mucho del uno en el otro.

Los directivos de ACME durante su conversación con Magas. Sara Fernández

De hecho, sus discursos se van encadenando y la palabra de uno queda accesorizada por la del otro, dando lugar a un look completo en forma de discurso. He ahí el símbolo del contexto que los une y también la manera en la que pretenden impulsar ACME.

"Nos han educado de forma muy parecida. Y no hablo de nuestras familias, sino de nuestra generación. Creo que Ana y yo estábamos en el mismo caldo de cultivo. Pasaban un montón de cosas que nos interesaban", dice Duyos. "Cuando teníamos 16, 17 o 18 años comenzó todo. Se disparó el movimiento cultural artístico, la noche...", señala Locking, hablando de las influencias de ambos.

La visión

En tiempos de fugacidad y microtendencias, es difícil discernir en qué punto se encuentra la moda de autor española —con tanto potencial como peligros acechándole—. "Diría que se trata de un momento de resistencia, madurez y transformación", explica Juan Duyos.

La vicepresidenta de ACME habla de resiliencia: "Lo somos. Hay una gran competencia, pero lo sabemos y lo sobrellevamos. Los jóvenes tienen que aprender a hacer lo mismo".

Sobre el contraste entre su generación y la actual debaten los dos. O más bien tejen ideas que funcionan a modo de matching set. "Nosotros somos la segunda tanda y los que fueron la primera —a los que admiran— todavía están vivos. Los que vienen están más preparados. Nosotros ya nos llevamos los batacazos", explica el diseñador.

Tanto él como Locking, cuando hablan de su misión en ACME destacan la palabra generosidad, hilando este concepto con esos nuevos creativos que ya levantan la mano y piden paso, pero también con los que los aguardan en el backstage.

Juan Duyos durante la entrevista, una conversación a tres. Sara Fernández

"Yo sé que hay muchas cosas que no voy a ver, pero las quiero para ellos. Esa es nuestra posición. Estamos aquí por el bien común y tenemos una dirección clara", destaca el presidente de la institución.

Es la creativa la que saca el concepto de altruismo a relucir: "Cuando aceptas este puesto es así: no está remunerado y te quita muchas horas de tu vida personal y de tu empresa. Tienes que darle muchas vueltas a la cabeza...", detalla.

Pivota sobre el tema de la generosidad una vez más aludiendo a que el espíritu ha de ser el mismo que cuando eres profesor: "Desde esa posición no te tienes que guardar nada. No puedes pensar 'a ver si le voy a enseñar esto y me va a quitar mi puesto'. Nadie lo va a hacer si tú ya te has generado un hueco. Se harán el suyo y ya está", explica.

Dos caras...

… de la misma moneda. Porque ambos confiesan que a pesar de ser dispares estéticamente, comparten un mismo origen. "Nosotros avanzábamos cuando éramos jóvenes desde la inconsciencia que otorgan las ganas de querer expresarte", comenta Locking, a lo que Duyos asiente y añade que "en los inicios queríamos diseñar para nosotros y para nuestros amigos, pero mira dónde estamos...".

Sus ideas también convergen en un punto claro y se aferran a él como brújula que los ha guiado durante más de tres décadas, en lo bueno y en lo malo, como un matrimonio bien avenido.

Detalle del Decálogo de ACME. Sara Fernández

"La base de mi trabajo está en seducir con la emoción, con las historias, con la verdad de lo que estoy contando. Siempre he supeditado la estética a la narración. Pienso que es lo que funciona y el tiempo me ha dado la razón. Es la única forma de fidelizar al cliente y de que desaparezca el concepto superficial de la moda", dice Locking.

Duyos hila con el mensaje de que todos los diseñadores de ACME trabajan desde esa misma premisa en mayor o menor medida. Lo que los mueve siempre está en la base de cada propuesta, de cada colección, de cada mirada al mundo. Todos tienen su ADN, pero hay una filosofía compartida.

Sobre la importancia de lo que fue también se muestran en sintonía. ¿Es el pasado un refugio creativo o un material que hay que observar para remover? La respuesta de los dos es que se trata de una mezcla de ambas visiones.

"Hay décadas que sientes que has de relanzar en el presente, pero hay que tener cuidado con la nostalgia, porque te hace viejo. Pero también es algo bonito", detalla Duyos, a lo que Locking replica que lo que fueron también es parte de su identidad y que "no puedes hacer cosas y luego rechazarlas".

Además, la diseñadora presenta un claro concepto de la moda que va mucho más allá del utilitarismo a pesar de la afirmación. La búsqueda de un propósito que tiene más de una finalidad: "Hay que seguir siendo utópicos y pensar que lo que hacemos —lo que haremos— va a servir para algo", destaca.

El compromiso

Uno de los grandes retos que Duyos y Locking emprenden desde sus cargos en ACME —equipo directivo que también está formado por Juan Vidal, Juanjo Oliva, Israel L. Roca, Custo Dalmau, Ernesto Naranjo, Franx de Crista, Xavi García, Carlota Barrera, Miguel Becer y Juana Martín— es el de elevar la moda a los altares de la cultura.

La tarea no es sencilla y son conscientes de que hay que aferrarse a la popular expresión de 'despacito y con buena letra', pero ya se encuentran trabajando para ello de forma activa.

"Como base, tenemos que saber dónde hemos nacido. Somos españoles y no tenemos que vivir en la comparativa constante de qué pasa fuera", explica el presidente de la asociación.

Ana Locking posa con bocetos de los diseñadores de ACME al fondo. Sara Fernández

La diseñadora comenta que siempre que se han reunido con gobiernos y demás órganos de la administración les trasladan el punto en el que se encuentran y hacia dónde quieren dirigir sus acciones "para que el crisol tan grande que representamos se vea beneficiado".

Otra de sus pugnas es que la moda sea considerada como un arte. La moda de autor es una carrera de fondo y ellos dicen que no paran de hacer fuerza para que se distinga como debe: "Entendemos que el trabajo lento hay que comprenderlo, pero tampoco es tan complicado", expresa Juan Duyos.

La conversación fluye también en dirección a la parte comercial desde este punto. Por supuesto, desde ACME se protege los creadores y a sus productos, se defienden unos valores, siempre desde la verdad de cada cual, pero hay que comprender que, por suerte o desgracia, no sólo del amor al diseño vive el hombre o la mujer.

Sin embargo, hay vida más allá de purismos. Y tiene mucho sentido. "Cuando aceptas encargos estos pueden ser fascinantes y maravillosos. Todo dependerá de lo que quieras hacer tú y si ese enfoque tiene que ver con lo que eres", comenta Locking, que pone un ejemplo sencillo: nunca se sabrá si detrás de las latas Campbell de Warhol estaba la marca de sopa, pero eso no le quita la valía a la obra.

Y es que, por otro lado, al igual que otras disciplinas, como ambos señalan, la moda siempre necesita de un fenómeno mediático. "Antes lo fue David Delfín, ahora lo es Palomo", coinciden.

Además, en la charla, aflora también la cuestión económica, algo siempre asociado al arte, en muchas ocasiones de la mano del mecenazgo desde tiempos inmemoriales.

"La moda es tan sacrificada... O perteneces a una familia con mucho dinero que te lo pague todo o tienes un socio capitalista que se encargue de ello. Si no es durísimo. Todo lo que ganas lo vuelves a invertir. Entonces, o entregas tu verdad o no tiene sentido hacerlo", dice Locking.

Esto también se enlaza con la idea de que es inviable comparar un desfile de Louis Vuitton con algo que hagan creadores como estos directivos o aquellos que apuesten por la moda de autor: "Es injusto porque tú no tienes un presupuesto millonario para hacer el desfile que te gustaría hacer", comenta.

La vicepresidenta de ACME hace que de sus labios brote la palabra coherencia en este punto —y tiene lógica—, que se deja entrever en su propio discurso cuando ni siquiera aparece. "A veces te puedes perder, pero la gente vuelve y se queda si eres de esta forma. No debemos caer en el error de simplificar las cosas para llegar a más público e infravalorar al espectador", comenta.

Y es que el compromiso de Juan Duyos y Ana Locking para con sus nuevos cargos y con aquellos que los miran volcando en ellos sus expectativas no sólo se refleja en sus palabras, sino también en sus acciones. Desde la asociación ya son múltiples las iniciativas en las que se están trabajando para fortalecer el sector.

"Queremos poner la mirada en el exterior, pero eso únicamente tiene sentido si en nuestro país estamos unidos. Para ello, una de las propuestas que tenemos previstas son unas mesas de trabajo con las que nos vamos a recorrer prácticamente toda la geografía española", explica la creativa, que resalta la importancia de la escucha y de crear lazos que también sean físicos, vínculos que se funden en una cercanía real.

"Siempre hablamos de volver a enamorar", añade Duyos, que claramente ha estado viviendo eso mismo por su profesión desde que comenzó en ella. Los proyectos que defienden están claros e irán viendo la luz conforme avance el año, pero si se cumplen, la moda de autor española saldrá reforzada, sin duda, precisamente porque nacen desde esa verdad que han hecho suya. De todos.

Entre bambalinas

A veces es necesario mostrar al público lo que sucede en backstage para que comprendan la complejidad de una profesión o una propuesta. Este sector es muy solitario, eso aseveran Duyos y Locking. Sin embargo, ambos destilan un compromiso social que va más allá de lo que se pueda exponer en las pasarelas y es necesario demostrarlo.

En tiempos convulsos, ¿hay que posicionarse?, ¿merece la pena?, ¿hay que distinguir entre arte y artista? "Tenemos que luchar contra las injusticias y eso ya es posicionarse. No puedes quedarte callada ante algo del tamaño de la bomba atómica. Si ciertas personas hubieran pasado por la vida sin determinados ideales, tú y yo no estaríamos aquí", declara Locking referenciando también a su compañero.

Detalle de los accesorios de la diseñadora Ana Locking. Sara Fernández

Duyos refuerza su mensaje comentando que como persona perteneciente al colectivo LGTBIQ+ él no tendría sus derechos si antes otros u otras no hubieran pavimentado el camino. Además, comenta que "en ACME siempre somos feministas".

No obstante, los dos coinciden en que el respeto siempre se encuentra en la base de cualquier movimiento y que quizás para apreciar el arte, habría que eliminar a su autor de la ecuación a veces. "Sin embargo, en los tiempos que corren es muy difícil", destaca Locking.

La conversación se cierra, pero no precisamente porque no queden ganas de más. En la despedida, la sensación es la de haber asistido a algo más que una entrevista: un reflejo del momento y de lo que no se ha de olvidar. Los altares de la moda se encuentran mucho más cerca del suelo de lo que parece.

En Lavapiés, barrio que muta sin perder memoria, Duyos y Locking funcionan como espejo y motor de un arte que se piensa, se cuestiona y se cuida. No hablan de futuro como promesa vacía, sino como responsabilidad colectiva. De emoción, de cultura, de generosidad. De dejar las puertas abiertas.

Y quizás ahí se encuentre la verdadera tendencia: en seguir creando desde la verdad, sabiendo que el estilo pasa, pero el compromiso —cuando es real— permanece.